• La cruz y la espada

Zaida, la concubina.

Zaida ¿les suena el nombre?… sí, no, sí, no, tic, tac, tic, tac, que diría el coletas… ah, vaya, vaya… ah, Zaida, ya, la princesa mahometana concubina de Alfonso VI de León, con quien tuvo a Sancho Alfónsez, muerto gloriosamente en la batalla de Uclés en 1108…, no, no, Zaida, Zaida Cantera… ah, ya, ahora sí, por fin, premio para el caballero, para la niña un caramelo y a la señora le vamos a dar… un sombrero.

Sí, Zaida, Zaida, aquella que fue militar ¿de verdad? ¿en serio? ¿lo fue o lo aparentó?… y que luego se fue porque su jefe la había acosado: ella dijo “Me tocaba el brazo, la pierna, yo por más que me apartaba, no era posible”; él dijo “Esta señora me ha cogido entre ojo y ojo y me ha hundido la vida, me ha arruinado la vida”; ¿hubo testigos? ¿pruebas? Bueno, si un juzgado de los de ahora dijo que era verdad, no seremos nosotros quienes digamos lo contrario.

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Pero ahí no quedó la cosa, porque luego Zaida volvió a ser acosada, según ella, claro, por casi todos. Parece ser que veía acosadores por todos los rincones del carro de combate, de la cabina del avión y de la bodega del buque como represalia, según ella, por lo del párrafo anterior; bien que nunca lo pudo demostrar.

A tanto llegó el nuevo acoso, que denunció como tal que no le dejaran tomarse unas vacaciones en los días que ella quería. ¡Qué barbaridad! ¡Eso sí que es acoso! Pero…  esa vez, a diferencia de la primera, su jefe era otra mujer, uuuuyyyyyyyy, y lo que ésta dijo fue que nasti de plasti, que al coincidir varios pidiendo las mismas fechas, el más antiguo tenía preferencia y, claro, Zaida… redoble de tambor…. tachán…. más platillos…. Zaida no era la más antigua… tachán. ¿Y por qué no le metieron un paquete por denuncia falsa? Porque ella lo sabía y su jefe se lo había explicado ¿verdad? Misterios del ministerio de indefensión.

Descubierta la cosa, y hecho un ridículo monumental, y con varios informes médicos que avalaban que Zaida no estaba buena, que no estaba bien, que no estaba en forma, vamos, que no funcionaba, Zaida optó por salir pitando, coger las de Villadiego y retirarse; y es que se le acabó el amor al uniforme de tanto usarlo. Muchos dijeron entonces ¡Adiós, Zaida, hasta nunca más!

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Pero no, no se fue o mejor dicho no se fue del todo, porque… ¿se acuerdan? Se pasó al pantanal de los medios de comunicación, cambió su cara, se alegró la mirada, aprendió a posar, se hizo un tatetí y un tatetá y…  ¡vualá! o si lo prefieren ¡voila! Zaida, Zaida, ra, ra, ra.

Durante algún tiempo los medios dieron bombo y platillo al “caso Zaida” —porque era un caso, y qué caso, qué caso–, hasta agotarlo y agotarnos, hasta resultar cansino y pastoso, y cuando por fin todos nos creíamos que nos habíamos librado del “caso”… pues… tampoco, ahora vino el librito de la chiquita ¡cómo no! y vuelta a empezar. Y cuando por fin ya pensábamos que ya sí, ya sí, ahora sí, por fin se acabó… pues no, no, otra vez ¡qué barbaridad! volvió a aparecer Zaida. Que si Sánchez la pescaba para su lista –o eso creía él, pues muchos dijron a escondidas que fue al revés, porque ella es más lista que él y lo tenía preparado–, que si ahora su vocación era la política –donde pagan más y se sale en las fotos–, que “siempre he sido socialista” –pero nunca lo había dicho–, que si se presentaba por el PSOE (que nunca fue ni obrero ni español), que si lograba silla o mejor sillón, que si… bueno, ya saben. Zaida parecía uno de los soldados de Aida –como su nombre pero sin zeta–, de esos que pasan una y cien veces dando vueltas por el escenario cuando suena la marcha triunfal.

Y pegó el pelotazo; consiguió lo que quería ¿desde siempre? Se coló. Y una vez en el Parlamento, ya nadie hablaba de Zaida, nadie se acordaba de ella, nadie sabía si quiera si vivía, si cumplía algún horario y si hacía algo, o sea, como el resto de sus ahora compañeros; sean del partido que sean, que quede claro. Bueno, cobrar, lo que se dice cobrar, sí, eso siempre, faltaría más.

Pues bien, nosotros sí sabemos a qué se dedica Zaida y tenemos la prueba: Zaida ha presentado en la mesa del Congreso el 28 de Febrero del año en curso, día D, a las 17,17h., hora H, para que sean contestadas por escrito, eh, por escrito, en un alarde de capacidad política, en un ataque terrible contra el Gobierno que ha hecho temblar hasta al Rey, las siguientes preguntas llena de lucidez y profundidad intelectual:

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* ¿Se está realizando en época de cuaresma misa en alguna Unidad, Centro, Organismo, Base, Acuartelamiento, Instalación…de las Fuerzas Armadas, y más concretamente de las de la Armada?

* ¿Se ha dado orden de no servir NADA de carne en las comidas de las Unidades, Centros, Organismos, Bases, Acuartelamientos, Instalaciones…de las Fuerzas Armadas, y más concretamente de las de la Armada?

* ¿Considera adecuado que en las Unidades, Centros, Organismos, Bases, Acuartelamientos, Instalaciones…de las Fuerzas Armadas, se fomenten los actos litúrgicos de las diferentes religiones, en lugar de ser respetuoso con el aspecto aconfesional que debe regir en ellas?

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Acabáramos, Zaida. Ya ven a qué se dedica ahora Zaida: a formular preguntas deshonestas, inmorales, desiguales, desganadas, apáticas e irrespetuosas; y además capciosas, retorcidas y tramposas, ella, que en su perfil de Twitter (@ZaidaCantera) dice conducirse en la vida según el lema “FIAT IUSTITIA ET PEREAT MUNDUS” –y lo pone en latín para demostrar que ha leído al menos esa frase en tal lengua– y hace gala de… justo todo lo contrario a lo dicho, o sea, de los antónimos, es decir de “Integridad, moralidad, igualdad, dedicación, esfuerzo y ante todo RESPETO”. O sea, Zaida, que en ti se cumple aquello de “dime de qué alardeas y te diré de qué careces”.

A la vista está quién es Zaida ¿y quién era?. Otra más que tal baila. Otra que se apunta al carro de la anti-España; del odio a Dios y por Él a España –a la que por cierto perjuró querer y defender–; de los que no han superado el siglo XIX; nostálgicos de la revolución marxista truncada en el XX, esa de las iglesias ardiendo, las cunetas abarrotadas de “paseados” y de las checas llenas de “fascistas”. Otra que sigue en el pozo negro ideológico que apesta a podrido; que forma parte de los analfabetos que todo lo confunden, porque nunca nada aprendieron; que caminan ciegos y sordos; que se creen su propia y falsa propaganda; que no pueden vivir sin meterse con los demás; que sólo buscan imponer su criterio; de los intolerantes con todo lo que no sea ellos; otra que rezuma rencor, complejo, insatisfacción, afán de protagonismo, inquina, mala baba. Otra que hace el ridículo hasta hartarse y hartarnos a los demás.

Esta es Zaida. No, no, ya lo hemos dicho, no, no la concubina, no, que conste, la profesional de la política, la paniaguada.

La Redacción