El Corpus Christi, la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Era el jueves, pero ahora es el Domingo que luce más que el Sol; gran e importantísima festividad la del Corpus Christi que debemos realzar cada vez más y más.

  • La cruz y la espada
 Por José Mª Manrique

Los católicos creemos en la transubstanciación, que consiste en la transformación de la Sagrada Forma, la Hostia (latín: “oblación”; pan ácimo (sin levadura) de harina de trigo con forma circular que se ofrece/consagra en la Eucaristía),  y el vino en la Carne y  la Sangre de Cristo. En la Sagrada Forma está presente el Cuerpo Glorioso de Nuestro Señor Jesucristo, incluida su sangre, y su Divinidad. La Misa es esencialmente, además de la conmemoración de la Cena Pascual, la renovación del Sacrificio de la Cruz; el pan ácimo (la forma) partido es el Cuerpo ofrecido en sacrificio, y el vino entregado es la Sangre derramada.

La Solemnidad del Corpus Christi (Cuerpo de Cristo) se remonta al siglo xiii y el sentido de esta fiesta es la consideración y el culto a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, es, por lo tanto, una de las fiestas principales de la Iglesia. Cae siempre en jueves, precisamente 60 días después del domingo de Pascua de Resurrección y 10 días después de la fiesta de Pentecostés (50+10=60); es decir,  se celebra el siguiente jueves al octavo domingo después de la Resurrección (8 x7 =56 +4=60), el jueves que sigue al noveno domingo siguiente a la primera luna llena de primavera del hemisferio Norte.

Recoge el secular dicho popular que “tres jueves hay en el año que relucen más que el Sol, Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. Pero eso, como ya se ha comentado en otras ocasiones al hablar de la fiesta de La Ascensión (trasladada al domingo siguiente ya en 1977), tras el Concilio Vaticano Segundo ya es historia, desgraciadamente, en España y en otras muchas naciones. En muchos lugares es una fiesta de especial relevancia y en varios países es un día festivo oficial (en el Vaticano, Portugal, Austria, Croacia y Polonia, partes de España, Alemania y Suiza; Brasil, República Dominicana, Bolivia, Trinidad y Tobago, Perú y Venezuela, y en lugares de otras naciones hispanas). []En España, dejó de ser festivo en 1989 (Gobierno PSOE, Cardenal Ángel Suquía Goicoechea), trasladándose la solemnidad litúrgica al domingo infraoctavo; en Madrid se han dado casos (2010 y 2011), siendo Cardenal Mons. Rouco, de ser el jueves del Curpus fiesta civil y no celebrarse ese día la fiesta religiosa.

Historia de la Celebración. La beata Juliana de Liege

En 1208 en Lieja una joven monja (16 años) de un monasterio de religiosas hospitalarias una joven de 16 años, llamada Juliana de Monte Cornillon (hoy). Devotísima del Santísimo Sacramento, gustaba meditar profundamente en Él. Una noche vio en sueños una especie de luna llena, pero desportillada y oscura en uno de sus radios; la visión se repitió en adelante en otras muchas veces. Al cabo de dos años de oraciones y penitencias, le pareció entender que el disco luminoso significaba el ciclo de fiestas litúrgicas, y que el espacio vacío y oscuro la falta de una solemnidad importante, la de Santísimo Sacramento. Animada por sobrenatural impulso habló de estos hechos con el padre Santiago Pantaleón, quien luego sería el Papa Urano IV.

El milagro eucarístico que dio lugar al Corpus Christi

  • La cruz y la espada

Milagro Eucarístico de Lanciano

Se lo conoce como el Milagro de Bolsena (Italia, al N. de Roma) y ocurrió en el año 1263, en un período difícil de la Iglesia. El sacerdote Pedro de Praga era un buen hombre, de grandes virtudes, pero a causa de las corrientes ideológicas que se desataron por aquel tiempo, atravesó grandes dudas sobre la presencia física de Jesús en la Eucaristía. Luego de separarse de la Iglesia Católica -no creía en la transubstanciación- se arrepintió y buscó su reintegración a la Iglesia. Con este fin se encaminó desde Alemania a la Santa Sede para visitar las tumbas de san Pedro y san Pablo y así mostrar su arrepentimiento, haciéndoselo también saber a las autoridades eclesiásticas.

En su viaje el sacerdote llegó a Bolsena y decidió alojarse allí. En esta ciudad le solicitaron insistentemente celebrar una misa, ya que debido a la persecución religiosa en dicho lugar eran escasos los sacerdotes. Pedro de Praga accedió y pidió hacerlo en la capilla de Santa Cristina, una niña mártir de los primeros tiempos de la Iglesia. Al amanecer fue a la capilla celebrar la Santa Misa. Al llegar al momento de la consagración nuevamente dudó, pero tuvo como respuesta un hecho insólito: cuando elevó la Hostia muy alto sobre su cabeza y pronunció las palabras «esto es mi cuerpo», el pan sin levadura se convirtió en carne, empezó a sangrar profusamente y la sangre cayó sobre el corporal; y el vino contenido en el cáliz se convirtió en sangre.

El sacerdote, asustado y no sabiendo exactamente qué hacer, envolvió la hostia en el corporal, lo dobló y lo dejó en el altar sin percatarse de las gotas de sangre que habían caído en el piso de mármol, junto al altar. El padre Pedro inmediatamente fue a contar lo que le había sucedido al Papa Urbano IV, en ese tiempo residente en Orvieto, a poca distancia de Bolsena. El pontífice mandó a un obispo al lugar para que hablara con el sacerdote y poder verificar lo que el padre Pedro le había dicho, así como traer a Orvieto la Hostia Sagrada y el corporal. Cuando el Papa Urbano vio aquel milagro eucarístico, se arrodilló al ver al Señor convertido ante él, en forma física. En el balcón del palacio papal lo elevó reverentemente y se lo mostró a las personas de la ciudad, proclamando que el Señor realmente había visitado su pueblo y declaró que el milagro eucarístico de Bolsena realmente había disipado las herejías que habían estado extendiendo por Europa.

En la catacumba de Santa Cristina se conserva la hostia convertida en carne, mientras que en Orvieto se conservan el corporal sobre el que se derramó la sangre emanada.

Durante el año siguiente el Papa Urbano IV se ocupó casi exclusivamente en la labor de escribir la bula papal, Transiturus, la cual fue publicada el 11 de Agosto de 1264. Con esa bula instituyó la fiesta de Corpus Christi en honor del Santísimo Sacramento, la Eucaristía.  Clemente V, en 1311, la declaró obligatoria para toda la cristiandad, y Juan XXII; en 1316, la completó con una Octava privilegiada y una solemne Procesión.

Completemos esta pequeña reseña con la maravillosa Lauda Sion, Himno de Santo Tomás de Aquino para la Misa de Corpus Christi.

1. Lauda, Sion, Salvatórem

Lauda ducem et pastorem,

In hymnis et canticis.

2. Quantum potes, tantum aude: Quia maior omni laude,

Nec laudare sufficis.

3. Laudis thema specialis,

Panis vivus et vitalis

Hodie proponitur.

4. Quem in sacræ mensæ coenæ,

Turbæ fratrum duodenæ

Datum non ambigitur.

5. Sit laus plena, sit sonora,

Sit iucunda, sit decora

Mentis iubilatio.

6. Dies enim solemnis agitur,

In qua mensæ prima recolitur

Huius institutio.

7. In hac mensa novi Regis,

Novum Pascha novæ legis,

Phase vetus terminat.

8. Vetustatem novitas,

Umbram fugat veritas,

Noctem lux eliminat.

9. Quod in coena Christus gessit,

Faciendum hoc expressit

In sui memoriam.

10. Docti sacris institutis,

Panem, vinum in salutis

Consecramus hostiam.

11. Dogma datur christianis,

Quod in carnem transit panis,

Et vinum in sanguinem.

12. Quod non capis, quod non vides,

Animosa firmat fides,

Præter rerum ordinem.

13. Sub diversis speciebus,

Signis tantum, et non rebus,

Latent res eximiæ.

14. Caro cibus, sanguis potus:

Manet tamen Christus totus

Sub utraque specie.

15. A sumente non concisus,

Non confractus, non divisus:

Integer accipitur.

16. Sumit unus, sumunt mille:

Quantum isti, tantum ille:

Nec sumptus consumitur.

17. Sumunt boni, sumunt mali:

Sorte tamen inæquali,

Vitæ vel interitus.

18. Mors est malis, vita bonis:

Vide paris sumptionis

Quam sit dispar exitus.

19. Fracto demum sacramento,

Ne vacilles, sed memento

Tantum esse sub fragmento,

Quantum toto tegitur.

20. Nulla rei fit scissura:

Signi tantum fit fractura,

Qua nec status, nec statura

Signati minuitur.

21. Ecce Panis Angelorum,

Factus cibus viatorum:

Vere panis filiorum,

Non mittendus canibus.

22. In figuris præsignatur,

Cum Isaac immolatur,

Agnus Paschæ deputatur,

Datur manna patribus.

23. Bone pastor, panis vere,

Iesu, nostri miserere:

Tu nos pasce, nos tuere,

Tu nos bona fac videre

In terra viventium.

24. Tui qui cuncta scis et vales,

Qui nos pascis hic mortales:

Tuos ibi commensales,

Coheredes et sodales

Fac sanctorum civium. Amen. Alleluia.

1. Canta, Oh Sion, con voz solemne, a redimirte viene,

al que a redimirte viene,

a tu Rey, y a tu Pastor,

2. Alaba cuanto se puede,

que a toda alabanza excede,

toda es poca en su loor.

3. De alabanza sin medida,

el pan vivo y que da vida,

alto objeto es hoy doquier.

4. Que al colegio de los Doce,

nuestra Iglesia reconoce,

dado en la cena postrer.

5. Al cantar lleno y sonoro,

con transporte, con decoro,

acompañe el corazón.

6. Pues la fiesta hoy se repite,

que recuerda del convite,

la primera institución.

7. Nueva Pascua es la ley nueva,

el Rey nuevo al mundo lleva,

y a la antigua pone fin.

8. Luz sucede a noche oscura,

la verdad a la figura,

el nuevo al viejo festín.

9. Lo que practicó en la cena,

repetirlo Cristo ordena,

en memoria de su amor.

10. Y en holocausto divino

consagramos pan y vino,

al ejemplo del Señor.

11. Siendo dogma, el fiel no duda que en sangre el vino se muda

y la hostia en carne divina.

12. Lo que ni ves ni comprendes

con fe valiente defiendes

por ser preternatural.

13. Bajo especies diferentes

sólo signos y accidentes,

gran portento oculto está.

14. Sangre, el vino es, del Cordero;

carne el pan; mas Cristo entero

bajo cada especie está.

15. No en pedazos dividido,

ni incompleto, ni partido,

sino entero se nos da.

16. Uno o mil su cuerpo tomen,

todos entero lo comen,

ni comido pierde el ser.

17. Recíbelo el malo, el bueno:

Para éste es de vida lleno,

para aquél manjar mortal.

18. Vida al bueno, muerte al malo, da este manjar regalado.

¡Oh qué efecto desigual!

19. Dividido el Sacramento,

no vaciles un momento,

que encerrado en el fragmento como en el total está.

20. En la cosa no hay fractura,

la hay tan sólo en la figura,

ni en su estado ni estarura

detrimento al cuerpo da.

21. ¡Pan del Ángel, pan divino,

nutre al hombre peregrino;

pan de hijos, don tan fino,

no a los perros se ha de echar!

22. Por figuras anunciado,

en Isaac es inmolado, maná del cielo bajado,

cordero sobre el altar.

23. ¡Buen pastor, Jesús clemente! tu manjar de gracia fuente,

nos proteja y apaciente,

y en la alta región viviente,

haznos ver tu gloria, ¡oh Dios!

24. Tú, que lo sabes y puedes,

y que al mortal lo sostienes;

por comensales perennes,

al festín de eternos bienes

con tus Santos, llámanos. ¡Amén -Aleluya!

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