Todo Occidente, con esa soberbia, petulancia y prepotencia que nos viene caracterizando desde hace mucho, especialmente desde que somos o la punta de lanza o los chicos del café –España– del Nuevo Orden Mundial (NOM) que se va imponiendo, aplaudió lleno de gozo, sometiéndose a la propaganda del “gran hermano”, o sea, del conglomerado norteamericano-israelí, el estallido de la denominada “primavera árabe”; nombre que salto sospechosamente al unísono en todos los medios de todos los puntos cardinales del planeta nada más darse a conocer la supuesta salida a la calle del primer y madrugador “luchador por la libertad y la democracia” árabe.

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  • La cruz y la espada
El caso fue que en pocos meses desaparecían del mapa como por arte de magia prácticamente todos los países árabes ribereños del Mediterráneo, al quedar reducidos internamente a inestables estructuras políticas y económicas sin capacidad de reacción ante los posibles ataques de sus enemigos tradicionales, los israelíes, y las influencias e injerencias de su poderoso aliado yanqui. Bueno, todos menos uno: Siria.

De manera sorprendente, a pesar de los bien alimentados, armados y vestidos “grupos opositores” al “dictatorial” gobierno de Damasco, dicho país entró, como no lo fue capaz de hacer ningún otro, en una guerra civil, cruenta como todas, y ello sólo porque tal “dictadura” contó, y sigue contando, con el respaldo más que mayoritario de su población, expresado no sólo democráticamente en las múltiples manifestaciones que hemos podido ver en estos años, sino mejor y más aún con esa pléyade de ciudadanos sirios que han dado y siguen dando la vida por su presidente, por su régimen y por su país –mayor prueba de apoyo imposible–; así como también, todo hay que decirlo, de los que en la retaguardia vienen soportando atentados, siendo las víctimas de “daños colaterales” y las mil y una carencias de todo tipo que conlleva la vida de un país en guerra. A estas alturas, después de más de cinco largos años, cualquiera que no sea una boñiga debe reconocer que Assad cuenta con el respaldo mayoritario de su país, lo que los demócratas de toda la vida y de todo el mundo deberían respetar.

Pasado el tiempo, y desde luego con la ayuda de Rusia que tiene todo su derecho a ello dada las circunstancias, los sirios no sólo habían conseguido sostenerse, sino que incluso pasando a la ofensiva habían logrado aniquilar a los inoportunos oportunistas terroristas del DAESH, más a los “opositores democráticos” abastecidos y amparados por los EEUU e Israel, que no sólo han demostrado ser cuatro gatos, o sea una minoría –¿dónde están los demócratas?–, sino unos inútiles.

Pero claro, cuando en buena lid Siria, con su esfuerzo y sangre, estaba en puertas de lograr su pacificación, de recuperar su estabilidad y de comenzar a rehacerse en todos los órdenes para volver cuanto antes a la situación de partida, los impulsores del NOM, EEUU e Israel, no podían ni permitirlo ni asumir su derrota, por lo que en una jugada repugnante donde las haya, en contra de la mínima decencia que hasta el peor de los criminales suele conservar llegado el momento, se inventaron de la noche a la mañana un supuesto ataque químico, lo ventearon durante apenas unas horas a través de sus tan poderosos como lacayos medios de comunicación, y sin más, le pegaron un repaso a Siria que la ha dejado otra vez titiritando; además de servir de precedente para próximas ocasiones.

Lo peor de todo es que en esta ocasión se ha hecho de forma tan prepotente, tan evidente y tan despreciativa hasta para los propios aliados, España entre otros, y sin la menor resistencia de ninguno de ellos, sino incluso con la colaboración activa –Francia y Reino Unido– y el besa pies de los demás –otra vez España–, que realmente causa pavor, porque ha puesto en evidencia que el NOM, al menos en su aspecto militar ha llegado a conseguir prácticamente sus objetivos. Visto lo visto, está claro que el sistema, el NOM, ha cristalizado hasta límites que ni los más conspiranóicos podían imaginar; podemos por ello parafrasear en parte a Churchill y asegurar que “un telón de acero” ha caído sobre el mundo entero, esta vez.

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  • La cruz y la espada
Lo mejor, con todo, es la evidencia en que han quedado tanto los mandamases como los lacayos; y ya saben a quién me refiero entre muchos. También, que a pesar de todo Siria resiste y que aunque puede que con el tiempo y dependiendo de si la voluntad rusa flaquea Bashar Assad o sea asesinado o derrotado y ajusticiado, no les va a salir gratis a yanquis e israelíes.

Siria es una fruta codiciada por el NOM desde hace mucho, pues, como está demostrando, era el único enemigo serio de Israel y el único país de la zona con una estabilidad, prosperidad, libertad, armonía y pujanza como para que todos los demás lo envidiaran, por eso se le está aplicando el peor tormento.

En realidad a nosotros, con la que está cayendo en España, Siria nos da realmente igual –en todo caso nos duele por lo injusto y más por los católicos de allí–, pero lo que realmente nos enerva y subleva es la posición cobarde, traidora, agresiva y estúpida que ha adoptado nuestra nación, sometiéndose cual boñiga al NOM, vulnerando nuestra secular, tradicional y tan productiva neutralidad, e injiriéndose en asuntos de terceros que nunca nos han perjudicado; también por esa penosa situación de esclavitud a que nos han reducido nuestras descerebradas, impresentable y lacayas autoridades y partidos. Algún día lo pagaremos.

P.D.- Nadie que no sea una macro-boñiga puede negar que Bashar Assad está demostrando un patriotismo, una dignidad y un valor que ya quisiéramos en su décima parte en cualquiera de nuestros des-gobernantes, del Rey, incluido, abajo, todos.

La Redacción