• La cruz y la espada

Rajoy el listo; el PP los listos; Rivera el listo; Ciudadanos los listos; los listos de los “constitucionalistas”. Pues ya lo ven, los listos son todos tontos o… unos traidores de tomo y lomo; eso creemos nosotros. Más de lo mismo igual a peor, no lo duden. Y es que estos listos le han puesto la cosa en bandeja a los separatistas, a la anti-España catalana y a la de otras regiones.

Pretendieron solucionar el asunto con un 155 in extremis que no lo fue. No contentos con ello, han intentado, ante el asombro del mundo entero, la cuadratura del círculo permitiendo que los “delincuentes”, los “rebeldes”, los “golpistas”, los anti-constitucionales, etc., etc., se presentaran a las elecciones, dieran discursos, agitaran a las masas, salieran por TV3 y hasta se presentaran como candidatos desde la cárcel ¡Increíble, pero cierto! No hay parangón, no hay precedente.

Pretendieron con unas elecciones autonómicas, nada más y nada menos, que es lo que los Junqueras y Puigdemont querían, terminar con cuarenta años de demolición consentida… ¿pactada?; pues ya lo ven. El referéndum del 9-N y del 1-O lo han llevado a cabo ahora con luz y taquígrafos, pagado por todos los españoles y sin posibilidad de un nuevo 155 gracias a Rajoy, Rivera, Arrimadas, a los peperos y demás “españoles”. ¿Estado de derecho? No, de impunidad. Lo hemos dicho mil veces, de impunidad.

Cuarenta años de inmundicia no se solucionan así. Ya lo ven. No se trataba de meter en la cárcel tres días a unos cuantos, sino de ilegalizar con todas las consecuencias a los partidos que son, per se, ilegales. Pudieron, pero no quisieron porque… son unos traidores, unos cobardes, unos mentecatos.

Tuvieron en sus manos acogerse a esa maravillosa reacción, para más inri espontánea, de los españoles de bien, de orden, de los que por una vez se sintieron y volvieron a ser españoles, y no lo hicieron. Pudieron Rajoy, Rivera e Iceta, sí, incluso Iceta –y Sánchez, ese pobre don nadie creído de si mismo– unirse por y para España, presentarse juntos, clamar juntos por España, liderar a los españoles, y no lo hicieron porque son cobardes, egoístas, mentirosos, traidores, masones y sodomitas. Porque no creen, porque en realidad son tan parte de la anti-España como los separatistas. ¡Qué pena de España! ¡Qué buenos vasallos si hubiera buenos señores!

Los partidos secesionistas se han pegado en realidad un gran batacazo: la oligarquía sátrapa de Juntos por Cataluña y ERC, cada uno de ellos, han perdido la mitad de sus diputados; la inmunda CUP más de la mitad; los pestíferos comunistóides de Podemos casi un veinticinco por ciento. Pero conservan, de una u otra forma la mayoría absoluta.

¡Qué gran traición a España la de los “constitucionalistas”! Qué desgracia y pena no haber aplicado el 155 con rigor, en toda su extensión; qué fácil hubiera sido detener a todos los líderes secesionistas hasta el cuarto escalón a la misma hora y en la misma noche. Qué fácil hubiera sido desmantelar de golpe TV3. Suspender la autonomía, recuperar las competencias, disolver a los Mozos de Cuadra, dialogar sólo con los equivocados, castigar a los responsables, en pocas palabras imponer la ley, que era lo que el sano y honrado pueblo español pedía a gritos, acabar con la chulería, curar las heridas de años de insultos y vejaciones. Qué oportunidad han tenido y han perdido Rajoy, el PP, Rivera, C,s, Sánchez, el PSOE, el Rey, las FFAA, la Guardia Civil, la Policía, la Iglesia; sí, todos ellos. Qué oportunidad ha perdido España.

¿Qué C,s ha subido como la espuma? Victorias pírricas son derrotas; nosotros que Rivera no estaríamos contentos, sino tristes y abochornados por la oportunidad perdida.

Más de lo mismo, ya se lo decíamos, igual a peor. Y todo pactado, todo, aparentar cambiar para que todo siga igual. Pobre España en manos de unos y de otros.

La Redacción