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  • La cruz y la espada
No es la primera vez, ni será la última. La iglesia del Cristo de la Victoria de Coia, diócesis de Tuy-Vigo, va a ser profanada de nuevo. Sí, como lo leen, no nos equivocamos, “va a ser” porque las varias profanaciones que lleva ya esta iglesia a cuestas, que no son pocas, se anuncian de antemano; incluso se dice con toda exactitud el día y la hora a la que va a ser profanada.

Y dirán ustedes que ¿cómo es posible? ¿cómo, si se saben tales detalles, no se pone coto? ¿cómo sus sacerdotes y el obispo de Tuy-Vigo no llama a la policía y a los fieles para evitarlo? Pues muy sencillo, porque los profanadores de la iglesia, en anteriores ocasiones y en esta próxima, son los propios sacerdotes de ella, así como el obispo que de nuevo lo consentirá.

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Y también dirán ustedes que en qué va a consistir dicha profanación. Pues muy sencillo, esta vez será la celebración de un acto del Partido Comunista de España en la parroquia, en la propia iglesia –ojo que el PCE tiene sede propia en la ciudad–, de un acto titulado “Socialismo y federalismo. Charla sobre el modelo republicano del PCE”, el próximo 13 de Abril a las 19,30h.

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P. Juan Antonio Terrón Blanco O.P.

Y es que esta parroquia, regida desde hace años por el sacerdote dominico P. Juan Antonio Terrón Blanco –siempre de paisano, claro, que vestir de lo que es o dice ser le da vergüenza–, tiene entre sus varias actividades, no pocas de ellas más que heterodoxas, verdadera fijación por todo lo que sea teología de la liberación, o sea, pura herejía, así como lo relativo a la predicación no del Evangelio, sino de la ideología que engendró y rodea aún hoy tal “teología”, es decir, el marxismo –esta parroquia ha acogido actos en favor de los GRAPO, asambleas de Podemos, etc.–; ideología, entre otras cosas, que además de ser pura patraña y criminal donde las haya, sus secuaces de toda ralea son manifiestamente ateos y perseguidores de la Iglesia. Además, el padre Terrón Blanco no ha perdido nunca ocasión en firmar cuantos manifiestos ha habido en favor de todo cura heterodoxo que por ahí pulula tales como Pagola o Torres Queriuga. Y, desde luego, tampoco en presidir los actos de profanación de su propia parroquia, siempre en primera línea de la foto.

A tal sacerdote le acompaña en su acción de agit-prop profanadora el también dominico P. Manuel Sordo del Villar, quien fuera profesor del Centro Superior de Estudios Teológicos de Badajoz, cuya sede está en el Seminario Mayor de San Antón, afiliado a la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

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Mons. Quinteiro

Y supervisándolo todas y cada una de las profanaciones, habituales en esta parroquia, con su silencio, pasividad, inhibición y dejar hacer cómplice –y cómplice fundamental–, ha estado y volverá a estar el próximo día 13 de este mes el obispo de Tuy-Vigo Mons. Luis Quinteiro Fiuza, especialista y aficionado también a las profanaciones en serie, especialmente cuando son tan descaradas y graves como estas.

Más abajo les adjuntamos algunas de las profanaciones que ambos sacerdotes y tal obispo han llevado a cabo –y no son las únicas–, acogiendo como “hospital de campaña”, eso sí, “hospital” revolucionario, marxista, anticatólico y antiespañol, a todo tipo de enemigos de Dios y de la Iglesia.

Otros tres sacerdotes que están entre nosotros, pero no son de los nuestros; otros tres que son sal sosa y lobos con piel de cordero; otros tres más que con sus actos dan escándalo; otros tres que han convertido a la casa de oración, a la casa del Padre, en un vulgar centro asambleario de reivindicaciones sesgadas, torticeras, sin razón, pero con mucha y muy mala intención; otros tres que, si no cambian radicalmente, se arrepienten y reparan, con cada profanación que realizan –los sacerdotes– y consiente –el obispo–, acumulan más ascuas sobre sus cabezas.

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Y los demás obispos y sacerdotes callados como tumbas ¿o será como sepulcros blanqueados? Después se quejan y, peor aún, silencian a los sacerdotes que sí predican el Evangelio, que si velan por sus ovejas, que sí creen en Dios de verdad, que con cada paso que dan acumulan un tesoro en el Cielo.

La Redacción