Premios ¡Bravo! de la CEE: menos lobos, Caperucita.

Dicho lo anterior, veamos quiénes han sido este año los premiados, pero primero es mejor ver quiénes han sido los otorgadores del premio,…

mm

El Jurado de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS) ha otorgado los “Premios ¡Bravo!” 2017, con los que la CEE dice que, nada más y nada menos que “…la Iglesia…” –como si la Iglesia fueran sólo ellos– quiere premiar “la labor meritoria de todos aquellos profesionales de la comunicación en los diversos medios, que se hayan distinguido por el servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos”.

A estas cosas tan discutibles, mundanas e ineficaces, dedica su tiempo la CEE. A dar jabón a algunos paniaguados. A gastar tiempo, esfuerzo y dinero a una nada. A premiar mundanamente a los mundanos. Nunca “la Iglesia” necesitó, para predicar el Evangelio, de estas cosas. Sus premios fueron siempre la declaración de beatitud, de santidad o de martirio; fuera de eso nada puede ni debe premiar “la Iglesia”. Pero es que desde que se implantaron las Conferencias Episcopales “la Iglesia” anda en estas cosas y no en las que debiera.

Dicho lo anterior, veamos quiénes han sido este año los premiados, pero primero es mejor ver quiénes han sido los otorgadores del premio, es decir, los componentes del jurado, pues de tal palo serán aquellas astillas.

Los premiadores, o sea, el jurado.-

Mons. Juan Piris Frígola

Mons. Juan Piris Frígola, su presidente –todos los demás son vocales–, obispo emérito de Lérida, algo hay de tufo separatistas en este valenciano, que alcanzó su mayor protagonismo cuando, en contra incluso de lo dictaminado por el Vaticano, se alió con los separatistas de los Amigos del Museo de Lérida y de Cataluña en relación con las 112 obras artísticas de las parroquias aragonesas segregadas de Lérida, mal e ilegalmente vendidas por unas monjas, para ver si conseguía que los tribunales civiles derogasen las sentencias vaticanas y dijeran que el obispado de Lérida era dueño por usucapión de esas piezas; reconoció que el procedimiento civil por él abierto fue costeado por la secesionista Generalidad de Cataluña. Mons. Piris y los Amigos del Museo de Lérida, perdieron el pleito, y la Santa Sede le obligó a retirarse del mismo después del gran escándalo que había protagonizado. Hubo hasta un requerimiento formal (ver aquí) de Mons. Ruiz Martorell, obispo de Huesca, a Mons. Piris para que entregara las obras que éste se pasó por el forro. Hoya, después de varios años la Guardia Civil ha tenido que ir con nocturnidad y alevosía a llevarse las obras de Lérida a Huesca. Este Monseñor debería estar desde entonces en un monasterio haciendo oración y mucha penitencia, en vez de premiando a nadie.

P. D. Jesús de las Heras Muela
Mons. Atilano Rodríguez Martínez

Padre D. Jesús de las Heras Muela, director de la revista “Ecclesia” —más que controvertida y muchas veces más que heterodoxa– órgano oficial de la CEE que dice cosas tan “claras y explícitas”, por ejemplo sobre la secesión catalana como (ver aquí) ¡puaf!. Sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadalajara, de una de cuyas Misas quienes esto escriben tuvieron que salir escandalizados por su falta de devoción y la retahíla de tonterías impresentables que decía. Enviamos la correspondiente queja a su obispo, Mons. Atilano Rodríguez Martínez –somos de esos–, solicitándole una reunión para tal fin, el cual se desentendió por completo, y ante la presión de una nueva carta se limitó a decir que fuéramos nosotros los que corrigiéramos a D. Jesús, lo que hicimos con una nueva misiva en la que, claro, nos vimos en la necesidad de corregir a los dos, a aquél y a éste; como es norma en ellos ninguno de los dos contestó ni asumió nada. Más le valdría a D. Jesús de las Heras decidirse de una vez entre su vocación sacerdotal o la periodística, que hasta ahora, en su caso, son incompatibles.

José Luis Restán, director editorial de la COPE; ingeniero de Caminos y periodista que ha colaborado en ABC, Alfa y Omega, Mundo Cristiano, Libertad Digital y Religión en Libertad, pero sobre todo que lleva toda su vida en la COPE. Nada más hay que oír, si es que son capaces de aguantar más de dos, las editoriales de tal emisora para darse una idea de por dónde van los tiros de esta persona.

Ulises Bellón Mena, director del departamento de Prensa de la CEMCS, que dice ser “…un observatorio de seguimiento y apoyo a las publicaciones religiosas, principalmente de las distintas diócesis; semanarios, hojas diocesanas y su presencia en internet…”; vamos que lo que hace es elaborar diariamente, eso sí, un resumen de prensa, en colaboración con la Oficina de información de la CEE, que manda a los obispos, los cuales paracuando llega ya han leído lo que les ha interesado, por lo que el resumen va al archivo vertical.

Rafael Ortega

Rafael Ortega, presidente de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España (UCIP-E) –colaborador de El Imparcial–, organización de nombre rimbombante donde los haya que no hace nada, ni sirve para nada, ni influye en nada, porque todos sabemos cómo anda el patio periodístico en España.

Juan Orellana Gutiérrez de Terán, director del departamento de Cine de la CEMCS; crítico de cine oficial de la CEE, autor del libro “Cine e ideología”, en el que dice algunas verdades, colaborador de, claro cómo no, la COPE y TreceTV; también de Alfa y Omega, Libertad Digital, Páginas Digital, Aciprensa y La Gaceta de los Negocios.

Asunción Escribano

Asunción Escribano, decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), muy entremetida en cosas de premios; la pobre, y que nos perdone, pues va con la mejor intención para que mejore, es bastante cursi –hay un video que lo demuestra y que sólo se ha visionado una vez… por nosotros, qué mérito el nuestro–, que en sus declaraciones no dice nada, sino vaguedades de las que hoy tanto se llevan al estilo bla, bla, bla.

Camino Cañón, laica miembro de la Institución Teresiana, profesora de lógica matemática, directora general de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC), que fue directora del servicio de publicaciones de la universidad Pontificia de Comillas; todo queda en casa.

Padre D. José Gabriel Vera, director de la Oficina de Información y del Secretariado de la CEMCS; el Secretario del Jurado.

Los premiados este año.-

Premio EspecialJulián del Olmo Álvarez, por su trayectoria profesional y pastoral. P. Prensa:  Antonio Pampliega, corresponsal de guerra por su compromiso social. P. Radio: Pepe Domingo Castaño, por su capacidad creativa en la comunicación radiofónica. P.  Televisión: Sergio Martín, director de “Los Desayunos de TVE”. P. Nuevas Tecnologías“Aleteia”, portal de información y pensamiento católico. P. Cine“Converso”, de David Arratíbel. P. Publicidad: Campaña “Con los abuelos somos +Familia”, de Hirukide. P. MúsicaÍñigo Pírfano, por su proyecto musical y solidario “A kiss for all the world”. P. Trabajo diocesano: Ex aequo”, a la cobertura informativa de los años jubilares de Sto. Toribio de Liébana y Caravaca de la Cruz.

Rvdo. P. D. Julián del Olmo

Del Rvdo. Padre D. Julián del Olmo, porque la CEE y él también parece que quieren ocultar que es sacerdote, director de “El día del Señor” en TV2, parece que su principal mérito es andar en asuntos periodísticos. Pues bien, hay que decir que tal sacerdote se avergüenza de serlo, porque va sempiternamente de paisano –de verdad qué pena esconder la más alta dignidad a la que puede llegar un ser humano–; o tal vez sea porque forme parte del servicio secreto del Vaticano. Un cura que no viste de tal no es cura porque se esconde, porque lo oculta, porque no da testimonio, porque, siempre, pero más en este mundo de imagen –D. Julián más que nadie lo sabe– vestir de cura, clériman o mejor sotana, ya es evangelizar, lo que él no ha hecho nunca.

Antonio Pampliega, periodista que estuvo casi un año en manos de los yihadistas, no sabemos qué méritos puede tener; tras su liberación –según medos turcos tras desembolsar el Gobierno español, o sesa todos nosotros, 10 millones de euros por los tres– sus declaraciones han dejado más que desear, y mucho menos de valores evangélicos.

De Pepe Domingo Castaño y de Sergio Martín, ya sabemos de qué pié cojean y como propagandistas católicos nasti de plasti, que dice un amigo castizo.

“Aleteia” es una web como muchas otras que más parece una revista del corazón que una web católica; vean la mayoría de sus artículos.

“Converso” es una paliza de documental de un declarado agnóstico, su director, sobre la conversión, dice él –mejor sería decir vuelta a la fe, porque estaban bautizados y… más que alejados–, de algunos de sus familiares… menos él.

La campaña “Con los abuelos somos +Familia” es un video más de los muchos sensiblero e irreales, de esos que hoy tanto se prodigan para calmar la conciencia de una sociedad destruida hasta la médula, en la que en vez de poner remdio de verdad, todo lo pretendemos solucionar con propaganda y con campañas de “sensibilización”, en vez de con la verdadera e íntegra predicación del Evangelio, con oración y penitencia.

“A kiss for all the world” es el proyecto de un director de orquesta espabilado que viene desde 2015 viviendo de las sustanciosas subvenciones de la UNESCO, ojo con ella, sobre la base de una tan repetida y por ello manida y gastada interpretación de la espléndida 9ª Sinfonía de Beethoven –nada original como vemos–, con la excusa de una pretendida solidaridad; después de interpretarla ante necesitados y en lugares penosos él vuelve a su buen hotel y los “solidarizados” a sus miserias.

“Ex aequo”, a la cobertura informativa de los años jubilares de Sto. Toribio de Liébana y Caravaca de la Cruz. Pues vale.

Sinceramente creemos que lo que debería hacer la CEE es dejar de dar este tipo de premios. Pero si los da, hay peronas y medios de comunicación magníficos, que no cobran de nadie, que no ganan nada y que día a día, incansables, a tiempo y a destiempo, con ocasión y sin ella, difunden no sólo los “valores evagélicos”, sino mejor aún el Evangelio en sí, sin tapujos; si quieren una lista largísima se la facilitamos.

La Redacción


Deja un comentario