papa francisco 01
  • La cruz y la espada
Durante la Semana Santa pasada, saltó a los medios y se hizo vox pópuli una información atribuida al periodista italiano Scalfari –que no es ningún pardillo en estas lides–, según la cual S.S. el Papa Francisco I habría expresado o bien su incredulidad absoluta en la existencia del Infierno o bien sus grandes dudas. A partir de ahí el escándalo, bueno, en realidad el nuevo escándalo de los varios, muchos ya, a que nos tiene acostumbrados este papa en particular y el Vaticano en general. 

Torrentes de tinta se han derramado por aquí y por allá –y se siguen derramando y lo que queda–, la mayoría, lógicamente, poniendo el grito en el cielo, mientras unos pocos, y además tibiamente, no como en otras ocasiones, lo cual es significativo, han querido o quitar hierro al asunto o echarle agua al fuego; otros tomarnos por tontos con la típica frase de que lo que dijo “se ha sacado de contexto”.  

En medio del monumental barullo, el propio Berglogio da la callada por respuesta, no dice nada, mira para otro lado y… con ello, con ese “el que calla, consiente” –y el que no desmiente categóricamente aún más–, da la razón a Scalfari. 

Pues bien, esta humilde, pero inquisitiva publicación digital, como siempre con el mejor espíritu de servicio a sus seguidores, a todos los católicos y a los españoles más aún, ha buscado por aquí y por allá, y ha acudido a sus fuentes y, cuando íbamos a entrar, como otros, en razones y sinrazones, una de ellas, de toda solvencia, siempre muy eficaz, nos ha dado la clave del asunto cuando nos ha comunicado lo que sigue: 

“Querido director: es absurdo entrar al trapo, y parece mentira que haya tantos que lo hagan. Que Francisco I no cree en la existencia del Infierno ni es nuevo ni hace falta que lo diga porque  LO TIENE ESCRITO DE SU PUÑO Y LETRA en el capítulo VIII del documento pontificio “Amoris Laeticia”, apartado 297, firmado personalmente por él, en el que dice textualmente lo siguiente: “NADIE PUEDE SER CONDENADO PARA SIEMPRE PORQUE ESA NO ES LA LÓGICA DEL EVANGELIO”. Estas palabras del propio Papa contradicen abiertamente, no solo lo afirmado por Nuestro Señor en el Evangelio en repetidas ocasiones, sino también a todos los Concilios, a lo afirmado por todos los Papas de la Historia e, igualmente, a lo establecido en la Doctrina y el Magisterio de la Iglesia durante los dos mil años de su existencia. Con tal afirmación, además, Francisco I cae abiertamente en HEREJÍA. 

Ergo, y esto ya es nuestro, toda la polémica es estéril, y con lo anterior, a nuestro juicio irrefutable porque menta palabras que cualquiera puede comprobar, queda claro que Francisco I no cree en el Infierno, porque no cree que nadie pueda ser condenando para siempre, dando la casualidad de que el único lugar en el que puede uno ser condenado para siempre es el Infierno, al cual, nosotros sí creemos, irán a PARAR PARA SIEMPRE los que tengan la desgracia de morir en pecado mortal; y si no es para siempre entonces no es Infierno.

Para nosotros fin de la historia, y esta es nuestra aportación a este asunto y, a partir de aquí, que cada cual saque sus propias conclusiones que para eso ya somos mayorcitos. Por supuesto, todo el mundo, teólogos y articulistas incluidos, tiene el derecho de seguir derramando chorros de tinta sobre el particular, pero creemos que nuestros seguidores no necesitan más. 

P.D. Nuestro asesor añadía en un aparte lo que un sacerdote le había dicho hace poco al terminar una conversación en torno al Papa en la que expresó en varias ocasiones su profundo disgusto y pesar por su reiterado proceder: “¿Por qué no se retira y nos deja a todos en paz?”

La Redacción