osoro carmena padre angel
  • La cruz y la espada
Como preparación al día mundial de paz del año 2016, el hoy cardenal Osoro, ese que tanta mala fama ha cosechado, y con creces, por su penosa, patética e increíble actuación con motivo de la huelga femenino-revolucionaria del pasado 8-M, dio a conocer en Diciembre de 2015 una “carta semanal” que hemos logrado recuperar porque el impacto de alguna de sus frases nunca se nos había olvidado, bien que entre unas cosas y otras el tiempo pasó sin que pudiéramos hacer referencia a ella, así que ahora, porque nos puede ayudar a centrar mejor a este personaje, hemos rescatado sus “pensamientos” y aquí vamos.

“¿Seremos capaces de eliminar de nuestra vida la indiferencia que nos anestesia? ¿Asumiremos de una vez por todas las necesidades más fundamentales que tiene el ser humano, entre las que se encuentra Dios? Esto supone entender que la paz real es la suma de cinco «D»: Dios, desarrollo, democracia, derechos humanos y desarme. Para entenderlas hay que acercar la medida que de ellas nos entregó Jesucristo. Esto nos hace ver que nos queda mucho trecho que recorrer.”

De entrada, monseñor, la paz real, la única paz real y posible sólo puede ser “pax Christi, in regnum Christi”. Parece mentira, monseñor, que se haya olvidado de la primera lección del primer año del seminario. Sólo hay paz en Cristo y en su reino. Nuestro corazón sólo estará en paz cuando, si Dios quiere y nosotros trabajamos para ello, descanse en Dios, en nuestro Señor.

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  • La cruz y la espada
El mundo nunca podrá ofrecernos paz, jamás de los jamases, paz de verdad que es la paz del alma, de la mente y del corazón, la paz interior, la paz que de saberse en gracia de Dios, de estar en armonía con nuestro Señor, de cumplir sus mandamientos. Porque fuera de esa paz, cualquier otra paz no lo es; parece mentira, monseñor que a estas alturas de su ejercicio ministerial, de su edad y cuando se le agota el tiempo, no tenga aún claro algo tan básico.

Ahora veamos lo de que la paz “real” –que no define en qué consiste, lo cual es por dónde habría tenido que empezar, pero claro, a eso no entra monseñor– es la suma de cinco “D”:

* Dios. Pues claro, pero ¿no cree que con esa “D” es suficiente? ¿Para usted entonces con Dios no basta? ¿Sabe usted quién es Dios? ¿Cree realmente en Él? ¿Necesita usted a alguien o algo más que a Dios para tener paz? ¿Es usted católico? ¿Ha leído a los santos y doctores de la Iglesia?

* Desarrollo. Pues primero debe usted definir qué entiende por “desarrollo” y a qué nivel ¿Hay paz en los países desarrollados? ¿Tienen paz sus habitantes por estar más desarrollados que los atrasados? ¿Puede ser al contrario? ¿Tiene más paz aquel al que no le falta de nada material? ¿No la tiene el que carece de algo o de mucho, pero se acomoda a la voluntad de Dios?

* Democracia. ¿De verdad? ¿Pero qué es la democracia? ¿Sólo hay una democracia? ¿Votar cada cuatro años da la paz? ¿España desde que hay democracia está en paz? ¿O lo que hay es una corrupta y corruptora partitocracia? ¿Es parte de la paz el aborto, el divorcio, las parejas de hecho, la extensión de la sodomía, las blasfemias –como la suya con motivo del 8-M al mentar a Nuestra Señora–, las profanaciones, etc.? ¿Y si no hubiera democracia no habría paz? ¿No hubo paz en España con la legalidad y legitimidad anterior a la “democracia”?

* Derechos humanos. ¿Sabe lo que son? ¿Sabe que fueron elaborados por masones? ¿Sabe aquello de “cumplir mis mandamientos”? ¿No cree que si cumplimos los mandamientos estaremos incluso sobre abundando en los derechos humanos? ¿Se acuerda de amar a Dios sobre todas la cosas y al prójimo como a ti mismo? ¿No cree que Dios hubiera preferido escribir los derechos humanos en vez de los diez mandamientos si con ellos fuéramos a conseguir la paz?

* Desarme. ¿Hacen falta armas para agredir a alguien’ ¿No se puede hacer con los puños? ¿Un cuchillo de cocina es un arma? ¿Los hombres primitivos que no tenían armas estaban en paz? ¿No tenemos derecho a defendernos con armas de los que nos atacan con armas? ¿Quién hace la guerra, las armas o los que las portan? ¿La policía debe ir desarmada? ¿Cómo nos defendemos de los yihadistas que nos quieren eliminar por “infieles”?

osoro teologas
  • La cruz y la espada
Por último, nos puede explicar, es que no llegamos a su nivel, de verdad, nos puede aclarar eso de que “Para entenderlas (las cinco “D”) hay que acercar la medida que de ellas nos entregó Jesucristo.” ¿A qué se refiere? ¿Dijo alguna vez algo nuestro Señor sobre desarrollo, democracia, derechos humanos o desarme? ¿No será que lo único que dijo y repitió hasta exclamar “hasta cuándo tendré que soportaros”, fue aquello de amar a Dios y al prójimo como a uno mismo y de convertios?

De verdad, monseñor, que no hay nada peor que rebuznar y creer que se está hablando; que escupir y creer que se está haciendo llover; que creerse las propias tonterías; que ser ciego y sordo voluntario; que caminar ensimismado con uno mismo sin ver el hoyo en el que se va a caer; que sentirse autosatisfecho; que mirarse el obligo a cada minuto; que no saber nada y pensar que se sabe todo; que… para qué seguir. Usted ya nos ha dado bastantes ejemplos de quién es y a qué se dedica. No lo dude, monseñor, usted puede estar entre nosotros, pero no es de los nuestros.

La Redacción