No hemos sido los únicos, pero sí los primeros o casi.

X IGLESIA NO
  • La cruz y la espada
Antes de Semana Santa, coincidiendo con el pistoletazo de salida de la nueva campaña de irpf de este año, esta publicación digital manifestó públicamente su decisión –la cual su director hizo llegar en forma de carta personal a todas las diócesis españolas–, por primera vez, de no marcar la “X” en la casilla de la Iglesia (ver aquí); como alternativa, pues procuramos ser ecuánimes, expresamos también nuestra decisión de hacer el cálculo de lo que deberíamos haber aportado con tal “X” y entregarlo en metálico al sacerdote o religioso que mejor consideráramos.

Pues no sólo parece que nos han leído –que sabemos que nos leen aunque no lodigan–, sino que han reaccionado, bien que de nuevo mal, muy mal, porque el problema de nuestra jerarquía eclesiástica no es que no se enteren, que sí se enteran, sino que la soberbia, que ciega a los dioses, ya ven lo que hace con ellos que son mortales; también la falta de verdadera fe que les afecta.

Ante la posibilidad de no seamos nosotros los únicos en no marcar la “X”, posibilidad real porque las quejas no paran de llegar a los episcopados, a la Conferencia Episcopal Española no se le ha ocurrido otra cosa que dar de alta un Twitter específico @Xtantos para intentar contrarrestar lo que vislumbra que se les puede venir encima; y es que con la “pelas”, perdón los euros, hemos topado

Lo anterior no sólo evidencia que cuando nos quejamos, les criticamos o incluso les gritamos les llega –por eso hay que hacerlo desterrando ese clericalismo ñoño y meapilas estúpido y perjudicial para nuestra almas tanto como para la de ellos–, sino que toman nota; la pena es que lo hacen al revés, como ya hemos apuntado.

Porque los muy ladinos han enfocado su respuesta a los que no vamos a marcar la “X” básicamente sobre dos líneas:

* Una, con apelaciones tan penosas como “la recaudación total se distribuye entre las diócesis tras un acuerdo entre los obispos y las 10 diócesis catalanas no reciben ni el 10% del total. Esta campaña en contra de la X en la renta afectará gravemente al 90% restante de España” o como “Le animamos a que continúe reflexionando sobre si merece la pena sacrificar el beneficio que puede suponer su contribución para la Iglesia española en general por querer castigar a una minoría.”

* Otra, inundando el twitter de fotografías y frasecitas sentimentaloides de negritos, indios, harapientos, pedigüeños y de jóvenes de ambos sexos de buen ver, eso sí, que la imagen es la imagen, que dicen dedicarse a los demás.

cruz independencia
  • La cruz y la espada
Sobre la primera hay que decir que a estas alturas da materialmente asco, porque con ella pretenden crear un cargo de conciencia a los que, indignados hasta la médula por la escandalosa actitud de los obispos de nuestras provincias catalanas, pretenden ponerles ante la disyuntiva del daño que pueden hacer a la mayoría por culpa de esa minoría; mensaje además “democrático” y “políticamente correcto” hasta el tuétano, faltaría más.

Pues bien, dicha apelación a la conciencia es torticera y repugnante, porque fíjense bien que en ella nada hay, ni por asomo, mínima censura a esa “minoría” de obispos por su actitud y escándalo. En esa apelación “la mayoría” obvian, evitan y ocultan posicionarse contra “la minoría”, dar la cara, corregirles y, si es el caso, expulsarles. Hacer creer que esa la razón de las razones para no marcar la “X” –sólo es una y puede que incluso no la mayor–, es querer echar la culpa a “los catalanes” ocultando que son la “mayoría” de obispos, o sea, todos los demás salvo una o dos excepciones tampoco muy claras, los que amparan, protegen y/o callan y se hacen cómplices del escándalo de sus colegas, sea porque en realidad no les hiere lo que hacen, sea porque están de acuerdo –sobre todo los de las otras regiones que andan a la zaga de Cataluña–, sea porque les da igual, sea porque no tienen agallas para enfrentarse a ellos ni en privado ni mucho menos en público, sea porque no practican la corrección fraterna, sea porque les importa un bledo.

Pero lo que no dicen, porque lo callan, es que vayan a cambiar ellos de actitud y a obligar a cambiar a éstos; nada dicen de hacer examen de conciencia y entonar el mea culpa; mucho menos de que van a arrepentirse y que asumen un decidido propósito de enmienda y de enmendar a los que corresponde.

Por eso, su primera línea para neutralizar a los que no vamos a marcar la “X” es penosa y, aún más, repugnante por engañosa; máxime viniendo de donde viene. A estas alturas que nadie olvide que si los obispos de las provincias catalanas actúan como lo hacen, y lo hacen desde varias décadas –y como ocurre con los políticos–, es porque “los otros” les dejan, les amparan y ni se les enfrentan ni les corrigen. Porque el secesionismo en todos los aspectos y colectivos, también en el clerical, se debe tanto o más al consentimiento de los que dicen no serlo, así como a la manifiesta dejación de las obligaciones de los que, teniéndolas, junto con la autoridad, no ejercen ni una ni otra.

osoro carmena
  • La cruz y la espada
En cuanto a la segunda defensa que emplean contra los que no marcaremos la “X”, es decir, esa también torticera apelación a “los pobres” y a los que dedican su tiempo a ellos, tampoco nos vale, porque si leen con atención la carta que nuestro director ha enviado a todos los episcopados, y que hicimos pública en su momento y mantenemos en nuestra web, lo de los obispos de Cataluña era sólo el primer párrafo de otros muchos más en los cuales se indicaban con total claridad toda una relación de quejas más de por qué no vamos a marcar la “X” de marras; algo que hábil y maliciosamente pasan por alto y quieren hacer olvidar nuestros obispos; para evitarlo aquí van otra vez:

Y es porque:

* No predican el Evangelio en su totalidad –más bien lo tergiversan–, ni oran, ni hacen penitencia, ni ponen todo su empeño en su labor ministerial, ni forman en los seminarios, ni ejercen su autoridad, sino todo lo contrario; se podría decir que ni creen.

* Todos se han sumado y apoyado, alguno como el cardenal Osoro blasfemando públicamente, a una huelga-revolucionaria feminista de público, único y marcado cariz y fin anticatólico.            

* Apoyan o guardan silencio ante actuaciones de autoridades civiles que van directamente contra Dios, contra nuestra santa Fe y contra la Iglesia.            

* Son casi nulas o eminentemente tibias las pastorales, homilías y actos que de forma explícita, directa y con la contundencia que lo hace el Evangelio, clamen contra el divorcio, el emparejamiento, el aborto, la eutanasia, la eugenesia, la exhibición de la sodomía, la imposición de la ideología de género, la profanación de iglesias, etc.

* La liturgia, los sacramentos, en general todo lo relativo al culto, lo banalizan, lo relajan o incluso lo evitan.            

 * Nos presentan como modelos bien a reputados e históricos heresiarcas, bien a sacerdotes mundanizados, bien a pseudoteólogos errados, bien a personajes en nada católicos.            

 * Mantienen con nuestras aportaciones económicas medios de comunicación –13TV y COPE–, no sólo deficitarios hasta lo financieramente intolerable, sino que, peor aún, siguen una línea que de católica no tiene nada más que el nombre, en la que se contrata a “estrellas” cuyo proceder profesional y privado tampoco se ajusta a las exigencias de nuestra fe, en las que se exhiben programas heterodoxos y/o perniciosos.            

* Siguen apoyando de manera directa o subrepticia opciones políticas –partidos y otros– marcada y públicamente liberales –el liberalismo está condenado por la Iglesia–, como son el PP desde hace décadas y ahora los que van recogiendo sus votos, al tiempo que coquetean con los revolucionarios de siempre.            

* Los centros educativos de cualquier nivel que se dicen católicos no lo son, e incluso a veces son peores que los otros.            

* Cáritas se ha convertido en una ong y en una sociedad filantrópica más, en la que se da no sin medida, sino sin control, y en la que no se hace apostolado alguno.

 * Por el contrario, castigan, hacen enmudecer y condenan al ostracismo a aquellos sacerdotes y religiosos que, sin miedo, quieren predicar de verdad el Evangelio y dar la cara y la vida por Cristo.

X IGLESIA NO
  • La cruz y la espada
Sobre todas esas razones nada dicen, nada asumen, callan y quieren que nadie caiga en ellas; por ejemplo que el dinero no va todo él a los pobres, sino también y en una parte importantísima a sostener el dispendio anticatólico y liberal de 13TV o de la COPE.

Por el contrario insisten en lo de los pobres, olvidando que está escrito que “no sólo de pan vive el hombre” y que su principal, incluso única misión ministerial, es la de alimentar las almas para que se salven, y no tanto los cuerpos que un día se pudrirán.

Por todo lo dicho, y aún más que podríamos decir, después de tan penosas razones para lo contrario esgrimidas por la CEE, creemos esencial privar a esta jerarquía de nuestro dinero que, eso sí, entregaremos al sacerdote o religioso que mejor consideremos que cumple con su labor; que haberlos haylos y no pocos.

La Redacción