• La cruz y la espada
Frente a vuestro odio a la comunidad y a la manada, en la que la mujer es el cobijo, el regazo, el sostén, la fuerza y la constancia, la ternura y la pelea.

Frente a vuestro diseño de la mujer endiablada, histérica, loca, la mujer engendro de la que hacéis bandera.

Frente a la enemistad que proponéis con el hombre, pues en vuestros secos corazones no entra el amor ni en vuestras cabezas huecas la alianza.

  • La cruz y la espada
Frente al egoísmo que os posee y os ciega…

El ejemplo de la Mujer Española, conjunto de virtudes y fortalezas, que forjó todo un Imperio y engendró y promovió a los héroes.

La Mujer Española, cuya virtud de prudencia y buen gobierno, de capitanía y liderazgo, representó hasta las cotas más altas la gran Reina de España Doña Isabel, la Católica y primera de Castilla.

  • La cruz y la espada
La Mujer Española, de arrojo y valor, capaz de matar al alférez inglés y arrebatarle la bandera, como hizo María Pita al grito de “¡quien tenga honra, que me siga!” en La Coruña, obligando a la retirada a veinte mil ingleses que asediaban la ciudad.

La Mujer Española, que llenó de luz y esperanza el orbe en decadencia por la figura irrepetible de Teresa de Jesús.

La Mujer Española, que no quiso ser francesa sino capitana de la tropa aragonesa.

La Mujer Española, la más bella y hermosa, cuya imagen quedará para la historia cuando Maribel Lorenzo, Miss Europa, recorrió todas las calles de España unida a la Bandera Nacional o Silvita Baleztena que, con ochenta y ocho años, sigue enarbolándola delante de los batasunos en Pamplona.

  • La cruz y la espada
  • La cruz y la espada
La Mujer Española, esa madre coraje, esa ama de casa, esa empresaria o mariscadora, esa obrera que madruga por un pedazo de pan cada mañana. Esa mujer libre de complejos, cargada de coraje, que defiende lo suyo y a los suyos. Esa mujer sacrificada que prefiere verse rota a contemplarse doblegada. Esa mujer que no tiene descanso, que trabaja, como la que más, en la edificación de un hogar lleno de amor y de calor. Esa mujer que no exige, sino que da.

La Mujer Española no es feminista, es femenina, icono de la mujer universal porque si las espartanas formaban guerreros, las españolas transmiten la sangre española que ha conquistado y civilizado la mitad del orbe.

Hoy, 8 de marzo, como el resto de los días del año, mi homenaje a la Mujer Española y a la mía propia en particular, la mejor.

 Por Miguel Menéndez