• La cruz y la espada
Vamos a analizar en esta tercera entrega las misiones en el exterior en las que participan nuestras FFAA bajo la bandera de la Unión Europea; volvemos a recordar que ya expusimos en nuestra primera entrega y que, no obstante, recordamos a continuación:

a) Responder contra una agresión directa contra nuestra soberanía nacional.

b) Responder contra una agresión directa contra nuestra independencia.

c) Responder contra una agresión directa contra nuestra integridad territorial.

d) Responder contra una agresión directa contra uno o varios de los países de la organización o tratado internacional al que pertenezcamos.

e) En cualquier otra circunstancia, es decir, cuando no se trate de las cuatro anteriores, se deberá valorar con suma atención:

— El interés real –el rédito tangible– que pueda reportar para España.

— El riesgo que suponga nuestra injerencia en asuntos internos de otro país o en los de una zona.

— La previsión de su coste a corto, medio y largo plazo.

— Que en ningún caso el despliegue de nuestras FFAA en el exterior suponga riesgo alguno para el cumplimiento de todas las potenciales misiones que tienen asignadas en el territorio nacional.

Bajo amparo de la UE son las siguientes:

Lugar Misión Inicio Mandato
Océano Índico
Atalanta.- Operación de lucha contra la piratería en el océano Índico.
Medios humanos y materiales: Unos 50 efectivos y un avión de vigilancia marítima P-3 ‘Orión’ o CN-235 ‘Vigma’, con base en Yibuti.
Coste anual: 134 millones euros.
Nov. 2008  
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Somalia
EUTM-Somalia.- Adiestramiento de las fuerzas somalíes para combatir el terrorismo y la piratería.
Medios humanos y materiales: Unos 16 efectivos, más otros dos puestos que rotan entre España, Alemania y Suiza, a lo que hay que sumar dos en Bruselas.
Coste anual: 4,5 millones euros.
Ene. 2010  
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Malí
EUTM-Malí.- Ayuda al Ejército maliense a mejorar sus capacidades militares para que pueda recuperar la integridad territorial del país. Francia lanzó la operación Serval en Enero de 2013 para detener el avance yihadista hacia el sur de Malí, evitar la caída de la capital, Bamako, y liberar las principales ciudades del Norte, que se habían convertido en refugio de terroristas.
Medios humanos y materiales: Unos 128 efectivos.
Coste anual: 89,2 millones euros.
Ene. 2013  
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Senegal
Destacamento Marfil (Senegal).- Contribuir al transporte estratégico de las capacidades regionales de los países participantes de AFISMA y Francia para apoyar a  Malí en su lucha contra la insurgencia yihadista.
Medios humanos y materiales: El avión del destacamento Marfil apoya al contingente español de EUTM-Malí.
Coste anual: 27,6 millones euros.
Ene. 2013  
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Mediterráneo
EUNAVFORMED Shopia.- Operación militar en el Mediterráneo central meridional, frente a las costas libias,  para luchar contra las redes de tráfico de personas, prevenir flujos de migración irregular y evitar que muera más gente en el mar.
El resumen de lo conseguido es: detenidos por las autoridades italiana 101 sospechosos por tráfico ilegal de personas, 347 embarcaciones neutralizadas (281 neumáticas, 61 madera, y 5 pesqueros). Se han llevado a cabo 204 rescates, en los que se han salvado directamente 29.603 personas y otras 44.733 han sido rescatadas por otros actores en el área con la contribución indirecta de los medios de EUNAVFOR MED. En el marco de las operaciones de embargo de armas, se han llevado a cabo 162 intervenciones que abarcan desde el interrogatorio amistoso de buques mercantes a su abordaje.
Medios humanos y materiales: Fragata ‘Navarra’, el helicóptero AB-212 de la misma y un avión de vigilancia marítima VIGMA D-4 con base en Sigonella (Italia).
Coste anual: 67 millones euros.
Jun. 2015  
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República Centroafricana
EUTM RCA.- Formación y reforma de las Fuerzas Armadas de este país.
Medios humanos y materiales: Unos 30 efectivos destinados en el Cuerpo de Ejército Europeo. Vinculada a esta misión está el destacamento ‘Mamba’ del Ejército del Aire que opera en Libreville (Gabón).
Coste anual: 15,4 millones euros.
Jun. 2016  
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La misión en el Océano Índico –ahí es nada la dimensión del mismo– de lucha contra la piratería entraría dentro de las premisas “a” y “d” y algo en la “b”, pues los “piratas” de aquellas aguas han tomado como objetivos predilectos barcos mercantes de la Unión Europea, que son los que mayoritariamente tienen para pagar y lo hacen; también de otras naciones. Por ello, en principio no habría nada que objetar en cuanto a su necesidad. El problema surge cuando analizamos el desarrollo de la misión en sí. Y es que no se puede comprender muy bien cómo esta misión lleva de forma ininterrumpida nueve años y sin visos de finalizar.

Los “piratas”, según los datos que nos han ido llegando, son pequeños grupos de desalmados que utilizando embarcaciones menores abordan a los mercantes cuando pasan cerca de algunas de las costas de los países de aquella zona donde tienen sus refugios.

De entrada hay que recordar que tradicionalmente, desde tiempo inmemorial, según las leyes del mar cuando se capturaba a un pirata o bien se le pasaba por la quilla o se le colgaba del palo mayor del barco y… se acabó la presente historia; nada mejor que la justicia rápida, contundente y ejemplar para combatir esta lacra. Ahora no haría falta nada más que destruir in situ la barca pirata, por supuesto con sus piratas dentro, con un par de cañonazos. Lo demás son contemplaciones que ni ellos se merecen, ni hay por qué otorgárselas. Detenerlos acaba en una parodia de juicio, normalmente en países europeos, para lo cual hay que traerlos aquí, de forma que tras una simbólica condena que no cumplen logran quedarse como inmigrantes; o sea, que hacemos el pan con unas tortas.

También hay que preguntarse de dónde vienen dichos piratas para ir a destruirlos en sus guaridas que están… en las costas o islas de los países ribereños de tal océano, por lo que la misión debería consistir más en apretar a tales países para que pusieran orden en sus costas o, caso de no tener medios, colaborar con ellos en esas acciones de destrucción de tales refugios; ni lo uno ni lo otro se ha hecho.

Como no se combate la “piratería” es como lo hizo nuestro ex-Jemad podemita, que no autorizó a disparar contra unos “piratas” cuando de forma agresiva y chula se enfrentaron a uno de nuestros buques de guerra; el colmo de su audacia y el colmo de nuestra indignidad y estupidez; la de José Julio Rodríguez (a) “El rojo” la primera, claro.

Porque no creemos que se estén llevando las cosas como debería ser, consideramos que España debería provocar una reunión para o bien cambiar los protocolos de esta misión a fin de hacerlos realmente eficaces, ofensivos y expeditivos o, caso de no haber quorum para ello, o bien retirarse o que el coste lo asuman los que votaron a favor de seguir como hasta ahora.

De otra forma da la impresión de que lo que se pretende es perpetuarse en dicha zona o bien para hacer que se hace sin hacer o… para asegurar una presencia armada que respalde injerencias políticas en los países del entorno.

La misión en Somalia está íntimamente ligada a la anterior, durando ya siete años, por lo que habría que aplicarle, como poco, lo dicho para aquella, bien que con el agravante de que aquí estamos adiestrando a fuerzas de un país tribal, prácticamente virtual, que ha hecho de la guerra de bandas su forma de vivir. Por ello, creemos que esta misión debería cancelarse, toda vez que por la escasez de sus efectivos, no nos engañemos –lo que es un reconocimiento de que la misma se mantiene por aquello del qué dirán–, poco o nada se va a conseguir; lo anterior hace también que su coste sea innecesario. Asimismo, creemos que poco se puede enseñar y menos adiestrar a aquellos que se han criado teniendo como biberón un AK-47.

Las misiones en Malí y Senegal, por mucho que se quieran justificar con el asunto del yihadismo, son en realidad interés exclusivo de Francia en un área de influencia neta francesa. Por ello, no encajan en ninguna de las premisas, ni siquiera en la “e”, pues en tal zona ni vamos a poder influir, ni menos aún rascar algo. Estas dos misiones deberían cancelarse de inmediato. Ni aún costeándolas Francia interesan, pues para lo que sí nos sirven es para dar razones al yihadismo para atentar contra nosotros.

Un apunte: cuando nuestros reporteros o voluntarios de ong,s van por esos mundos de Dios, deberían firmar antes de salir de España, y sus familiares también, un documento en el que reconocieran los peligros a los que se enfrentan, que los asumieran y que en caso de secuestro admitieran que el Estado español nunca negociará con sus secuestradores; de otra forma no se les debería dejar ir o se les debería retirar la nacionalidad. Es que no puede ser que las imprudencias y negligencias de algunos las paguemos todos; ni en lo material, ni en el hecho de sentar precedentes que provocan que se produzcan nuevos secuestros.

La misión en el Mediterráneo no encaja en ninguna de las cinco premisa; se mire como se mire. Es una de esas extrañas “misiones humanitarias” que se venden con fotos abiertamente sentimentales donde nuestros hombres aparecen siempre cual ángeles de la guarda.

No están nuestra FFAA para labores humanitarias a no ser que sean en nuestro territorio nacional. No están para empeñarse en una “misión” que es una pantomima. No están para engañarse y engeñarnos. Son, si es que lo son, fuerzas armadas que deberían estar preparadas para el combate, no para hacer de Ong.

Si vemos los datos que el propio Ministerio de Defensa aporta o bien todos los implicados son muy inútiles o realmente el objetivo de la misión no es el que se dice. Resulta que se han detenido 101 individuos presuntamente por tráfico de personas y que se han neutralizado 247 embarcaciones que se reconocen no son sino meras lanchas, pues bien, a cambio de tan exigües resultados se han “salvado” directamente 29.603 personas y otras 44.733 han sido rescatadas por otros; o sea, que se ha facilitado la entrada en Europa a unas 75.000 personas. Sin duda hay algo que no cuadra. En qué clase y en cuántas embarcaciones vinieron los “salvados” y los “rescatados”, porque o bien son tantas como estrellas hay en el cielo o eran trasatlánticos. ¿Y sus traficantes no fueron detenidos? ¿Y no se ataca la raíz del problema que es Libia? Pues entonces mal vamos.

La razón de todo es que estamos ante uno de los más importantes planes del Nuevo Orden Mundial consistente en impulsar una inmigración africana a lo bestia –y de otros continentes por otras vías– para desnaturalizar nuestras naciones, para provocar la pérdida de nuestras identidades nacionales, para destruir nuestras raíces católicas, para hacernos ciudadanos del mundo, para convertirnos en números, para… imponernos un gobierno mundial.

La misión que nos ocupa no combate el tráfico de personas, utiliza medios mayoritariamente militares para facilitar la llegada de mareas de inmigrantes. Curiosamente esta misión se desarrolla frente a Libia, país que gracias a la “primavera árabe” fue pulverizado, dividido entre “señores de la guerra”, verdaderos sátrapas, impidiendo que exista un gobierno con el que o bien negociar –aunque fuera el del difunto y sodomizados Gadaffi– o, mejor, al que atornillar para que de sus costas no salga ni un bote de remos de los del lago del Retiro que es la causa del problema, por lo que debería ser donde la misión actuara, es decir, en no dejar salir, no en reoger a los ya partidos de dichas costas.

España debería cancelar esta misión por engañosa y perjudicial para nuestra soberanía, independencia, integridad territorial y la de nuestros aliados, y porque ningún beneficio, sino todo lo contrario, se va a obtener de ella.

La misión en la República Centroafricana no encaja en ninguna de la cinco premisas, y se realiza sólo por iniciativa de Francia en zona de influencia francesa. Por ello, poco más hay que decir sino que debería cancelarse.

Continuará      (ver primera entrega)    (ver segunda entrega)

La Redacción