• La cruz y la espada
“Hubo un tiempo en este país…”, o sea, en España, en que se dijo que la Masonería era un invento, un cuento del hombre del saco, un coco, producto “del régimen”. Pasadas varias décadas, no sólo se ha visto que no era así, sino que florecen por todo nuestro suelo patrio “templos” masónicos de todas clases y dimensiones; incluso algunas autoridades han acudido y discurseado en sus “congresos”, salido en la foto y tomado un aperitivo al final.

Ergo que la Masonería existe es un hecho que ya nadie puede negar. Y que sus objetivos sectarios, ocultos y secretos son los de destruir a la Iglesia, borrar de la faz de la Tierra todo vestigio de Dios e imponer un orden mundial, tampoco, toda vez que también son ya múltiples los ex-masones de categoría que lo han dicho y escrito, lo que viene a darle la razón, precisamente, a su víctima preferida, o sea a la Iglesia.

Pero como debido a la inmensa ignorancia, relativismo, decadencia, confusión y aborregamiento de los miembros de ella, o sea de los católicos, que hoy contemplamos, y a que parece que todo es posible en la Iglesia de “la misericordia”… sin justicia, bien está recordar las múltiples y graves condenas que pesan sobre el católico que esté pensando en hacerse masón o ya lo sea; ojo, incluidos los miembros de la jerarquía, sacerdotes y religiosos, porque de ellos no muchos, pero sí unos cuantos son masones.

  • La cruz y la espada
La pertenencia a la Masonería ha sido condenada desde el siglo XVIII por los siguientes documentos eclesiásticos:

  • Bula In Eminenti del Papa Clemente XII (1738)
  • Providas Papa Benedicto XIV (18 mayo, 1751)
  • El Papa Pío VII promulgo el 13 de Septiembre de 1821 una constitución denominada Ecclesiam a Jesu Christo. Este documento entre otras cosas dice que los Francmasones han de ser excomulgados, por sus conspiraciones contra la Iglesia y el Estado.
  • Quo Graviora Papa León XII (13 marzo, 1825).
  • Encíclica Traditi Humilitati Papa Pío VIII (24 de mayo, 1829).
  • Encíclica Mirari Vos Papa Gregorio XVI (15 agosto 1832).
  • Encíclica Qui Pluribus Papa Pío IX (9 de noviembre, 1846).
  • Encíclica Humanum Genus Papa León XIII (20 de abril, 1884).
  • Encíclica Dall’alto dell’Apostolico Seggio Papa León XIII (15 octubre, 1890).
  • Encíclica Inimica Vos Papa León XIII (8 diciembre, 1892).
  • Encíclica Custodi Di Quella Fede Papa León XIII (8 diciembre, 1892).

Además, y por más modernos, recogemos las partes fundamentales del documento que en 1980 publicó la Conferencia Episcopal alemana tras varios años de reuniones con representantes de la Masonería internacional, al objeto de ver si ahora, al contrario que en antes, era posible llegar a algún tipo de entendimiento con ella:

“I.- Conclusiones del dictamen de la Conferencia Episcopal alemana, de 28 de abril de 1980.

La Conferencia Episcopal alemana aprobó para su publicación en Würzburg, el 28 de abril de 1980, un dictamen amplio y riguroso sobre los puntos principales de discrepancia por parte de los teólogos católicos, frente a las pretensiones masónicas, dictamen que cobra especial vigor tras la promulgación del nuevo Código de Derecho Canónico en 1983, y que representan la posición actual de la Santa Sede ante el problema de la Masonería, siendo los puntos esenciales de incompatibilidad los siguientes:

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1.- La ideología masónica no está fijada objetivamente.- prevalece una tendencia humanística y ética. No hay una ideología masónica fija, pero algunos elementos de ella quedan claros como convicciones fundamentales, ante todo, el relativismo. Los obispos alemanes, tras ratificar una de las principales acusaciones de León XIII contra la masonería, concluyen que un relativismo de tal porte no puede concordar con la fe en la Palabra revelada interpretada auténticamente por la Iglesia. La proximidad a ese criterio masónico pone en peligro la actitud de los católicos en la recepción de palabras y acciones y en la práctica de los sacramentos.

2.- El concepto de la Masonería sobre la libertad.- los masones niegan la posibilidad de una conciencia objetiva de la verdad. Durante las conversaciones alemanas católico-masónicas se recordó especialmente la famosa cita de Lessing: “si Dios tuviese en su mano derecha toda la verdad y en la izquierda el sólo y siempre activo impulso hacia la verdad, y me diera a elegir, yo caería humildemente a su izquierda y le pediría que me la diese. La verdad pura se refiere sólo a Ti”. En los coloquios quedó claro que la relatividad de toda verdad representa la base de la masonería. Hay contundentes y autorizados textos masónicos que recalcan la ausencia total de dogma en la masonería, que jamás los reconoce. Y en esos textos se rechaza precisamente a la Iglesia católica como mantenedora de una actitud coactiva contra las conciencias al obligarlas a la aceptación dogmática. Semejante concepto de la verdad es por tanto, incompatible con el punto de vista de la teología natural y la teología de la revelación.

3.- El concepto masónico de la religión.- el relativismo masónico lleva a la conclusión de que todas las religiones son tentativas concurrentes hacia la inimaginable verdad sobre Dios. Dicen que a esa verdad se adapta exclusivamente el lenguaje del símbolo masónico que es ambiguo y dejado a la interpretación individual de los masones.

4.- El concepto masónico sobre Dios.- la idea del “Gran Arquitecto del Universo” que aparece en los rituales es de naturaleza deística. Este es un concepto indefinido, aplicable a cualquier religión. El Gran Arquitecto no es un Dios personal. Por consiguiente, prosiguen los obispos alemanes, la masonería no admite la Revelación cristiana y hace derivar al cristianismo de una religión primitiva.

5.- Masonería y tolerancia.- la Iglesia acepta la tolerancia sobre las personas, sea cual sea su posición; la masonería, apoyada en su fundamental relativismo, propone la tolerancia de las ideas, que lleva a no rechazarlas y considera absolutismo dogmático el mantenerlas e imponerlas a la propia comunidad. No hay un plano de convergencia en tan delicado terreno.

  • La cruz y la espada
6.- Los rituales masónicos.- en los rituales que se han examinado sobre los tres primeros grados masónicos se ha observado en palabras y símbolos un carácter de cuño sacramental. Dan la impresión de que por su medio se efectúa una auténtica transformación del hombre.

7.- La perfección del hombre.- en el ritual del maestro se absolutiza la perfección humana sin dejar espacio a la presencia de la gracia, sin la cual según la doctrina de la Iglesia es imposible toda perfección del hombre. Quedan también descartados por innecesarios los sacramentos. Ello se relaciona con la pretensión de espiritualidad masónica, que actualmente exhibe mucho por la masonería. Los obispos alemanes no ven posible una espiritualidad masónica no fundada en creencias dogmáticas, absolutas y reveladas. Y rechazan una espiritualidad fundada en los símbolos masónicos.

8.- Ramificaciones diversas en el seno de la masonería.- la mayoría de las logias exigen una actitud creyente pero hay algunas, como las dependientes del Grande Oriente de Francia, que admiten a candidatos ateos, lo que sucede también en algunas logias alemanas.

9.- Masonería e iglesias cristianas.- los obispos alemanes han examinado con el mayor interés al sector masónico que se dice compatible con la Iglesia y han encontrado en él obstáculos insuperables. En cuanto a las Iglesias evangélicas debe decirse que en 1973 han mantenido con la masonería diálogos semejantes a los propiciados por la Iglesia católica y en sus declaraciones de ese mismo año han dejado a los fieles la decisión sobre la pertenencia o no a la masonería. Los dignatarios protestantes que intervinieron en el diálogo no pudieron llegar a conclusiones unánimes.

10.- Conclusión final.- pude decirse que en la masonería a causa de las persecuciones que ha sufrido durante el periodo nacional-socialista han tenido lugar cambios en el sentido de una mayor apertura hacia los demás grupos sociales; pero en su mentalidad, en sus convicciones fundamentales y en sus trabajos en las logias, ha permanecido absolutamente idéntica. Las objeciones que se han estudiado comprometen las bases de la existencia cristiana. Investigaciones exhaustivas en los rituales y en la mentalidad masónica hacen evidente que la actual pertenencia a la Iglesia católica y a la masonería son incompatibles.”

Después de ello, tenemos el siguiente documento:

“CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

DECLARACIÓN SOBRE LA MASONERÍA

  • La cruz y la espada
Se ha presentado la pregunta de si ha cambiado el juicio de la Iglesia respecto de la masonería, ya que en el nuevo Código de Derecho Canónico no está mencionada expresamente como lo estaba en el Código anterior.

Esta Sagrada Congregación puede responder que dicha circunstancia es debida a un criterio de redacción, seguido también en el caso de otras asociaciones que tampoco han sido mencionadas por estar comprendidas en categorías más amplias.

Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión.

No entra en la competencia de las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas con un juicio que implique derogación de cuanto se ha establecido más arriba, según el sentido de la Declaración de esta Sagrada Congregación del 17 de febrero de 1981 (cf. AAS 73, 1981, págs. 230-241; L’Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 8 de marzo de 1981, pág. 4).

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, en la audiencia concedida al cardenal Prefecto abajo firmante, ha aprobado esta Declaración, decidida en la reunión ordinaria de esta Sagrada Congregación, y ha mandado que se publique.

Roma, en la sede de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 26 de noviembre de 1983.

Cardenal Joseph RATZINGER     + Fr. Jean Jerôme HAMER, O.P.
                          Prefecto                          Arzobispo titular de Lorium Secretario.”

Respecto a él, se publicó al poco tiempo un clarificador artículo en el órgano pseudo-oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano (Edición semanal en Lengua Española, 24 de marzo 1985, pág. 22.) titulado “Reflexiones sobre la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe referentes a las asociaciones masónicas. Fe cristiana y masonería son inconciliables, del cual extractamos los siguientes párrafos:

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S. S. León XIII

“Desde que la Iglesia comenzó a pronunciarse sobre la masonería; su juicio negativo se ha basado en muchas razones prácticas y doctrinales. No la ha juzgado responsable sólo de actividades contrarias a ella, sino que desde los primeros documentos pontificios sobre el tema, y especialmente desde la Encíclica Humanum genus de León XIII (20 de abril de 1884), el Magisterio de la Iglesia denunció en la masonería ideas filosóficas y conceptos morales opuestos a la doctrina católica. Para León XIII consistían esencialmente en un naturalismo racionalista que inspiraba sus planes y actividades contra la Iglesia. En su Carta al Pueblo Italiano Custodi (8 de diciembre de 1892) escribió: “Recordemos que cristianismo y masonería son esencialmente inconciliables hasta el punto de que inscribirse en una significa separarse del otro”.

(…)

(…) un estudio más concienzudo ha llevado a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe a reafirmar la convicción de que los principios de la masonería y los de la fe cristiana son radicalmente inconciliables.

(…)

(…) siguiendo, por lo demás, la postura tradicional de la Iglesia como atestiguan los documentos citados de León XIII, se derivan consecuencias prácticas subsiguientes, válidas para todos los fieles que están afiliados a la masonería.

  • La cruz y la espada
(…), en algunas partes se hace ahora la objeción de que es esencial en la masonería no imponer ningún “principio”, en sentido de posición filosófica o religiosa vinculante para todos sus afiliados; porque más bien se trata de reunir juntos, por encima de los confines de las diversas religiones y visiones del mundo, a hombres de buena voluntad sobre la base de valores humanistas para todos comprensibles y aceptables.

La masonería constituiría así un elemento de cohesión para todos los que creen en el Arquitecto del universo y se sienten comprometidos respecto de aquellas orientaciones morales fundamentales que se definen, por ejemplo, en el Decálogo; de esta forma no separaría a nadie de su religión, sino que sería, por el contrario, un estímulo para adherirse más a ella.

(…) Que también la Iglesia católica estimula a una colaboración entre todos los hombres de buena voluntad, no es necesario subrayarlo (…). Pero asociarse en la masonería sobrepasa esta colaboración legítima y tiene un significado más relevante y determinante.

Ante todo se debe recordar que la comunidad de los “albañiles libres” y sus obligaciones morales se presentan como un sistema progresivo de símbolos de carácter sumamente comprometido. La rígida disciplina del arcano que lo domina refuerza aún más el peso de la interacción de signos e ideas. Este clima de secreto comporta, además, para los afiliados, el riesgo de llegar a ser instrumentos de estrategias que les son desconocidas.

Aunque se afirma que el relativismo no se asume como dogma, sin embargo se propone de hecho una concepción simbólica relativista y, por consiguiente, el valor relativizador de una tal comunidad moral-ritual no sólo no puede ser eliminado, sino que resulta determinante.

En este contexto, las diversas comunidades religiosas a que pertenece cada uno de los miembros de las logias sólo pueden considerarse meras institucionalizaciones de una verdad más amplia e inalcanzable. Por tanto, el valor de estas institucionalizaciones resulta inevitablemente relativo respecto de esa verdad más amplia que, en cambio, se manifiesta sobre todo en la comunidad de la buena voluntad, es decir, en la fraternidad masónica.

Además, para un cristiano católico no es posible vivir su relación con Dios en una doble modalidad, o sea, diversificándola en una forma humanitaria-sopraconfesional y en otra interna-cristiana. No puede mantener relaciones de dos especies con Dios, ni expresar su relación con el Creador con formas simbólicas de dos especies. (…) Por otra parte, un cristiano católico no puede compartir la comunión plena de la fraternidad cristiana y, al mismo tiempo, mirar a su hermano cristiano, desde la óptica masónica, como a un “profano”.

  • La cruz y la espada
Aun en el caso de que, como ya se ha dicho, no hubiera una obligación explícita de profesar el relativismo como doctrina, con todo, la fuerza relativizadora de tal fraternidad tiene en sí, por su misma lógica intrínseca, la capacidad de transformar la estructura del acto de fe tan radicalmente que no sea aceptable por un cristiano “para quien la fe es algo muy querido” (León XIII).

Esta tergiversación de la estructura fundamental del acto de fe se realiza, además, por lo general suavemente y sin que uno se dé cuenta de ello: la adhesión firme a la verdad de Dios revelada en la Iglesia pasa a ser mera pertenencia a una institución considerada como una forma expresiva particular, (…)

La tentación de ir en esta dirección es más fuerte hoy porque responde plenamente a ciertas convicciones dominantes en la mentalidad contemporánea. La opinión de que la verdad no puede conocerse es característica típica de nuestra época y, al mismo tiempo, elemento esencial de su crisis general.

Precisamente teniendo en consideración estos elementos, la Declaración de la Sagrada Congregación afirma que la afiliación a las asociaciones masónicas “sigue prohibida por la Iglesia” y los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas “se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión”.

(…) los afiliados a una asociación masónica no pueden acercarse a la santa comunión, (…).

(…)

Sólo Jesucristo es realmente el Maestro de la Verdad y sólo en El pueden encontrar los cristianos luz y fuerza para vivir según el designio de Dios, trabajando por el bien verdadero de sus hermanos.”.

Con todo lo anterior consideramos más que clarificado para los católicos ignorantes de buena fe o involuntarios, así como para los voluntarios, sobre todo para estos últimos, el hecho de que no se puede servir a dos señores, de que o se está con Dios, con Cristo, o contra Él, de que ser masón es pecado mortal y, automáticamente, el que así actúa se pone fuera de la Iglesia; y ello, ojo al dato y como con otros pecados, aunque nadie, excepto él, lo sepa.

La Redacción