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El marxismo sin defensa posible

La violencia inherente al pensamiento de Marx se manifiesta también claramente cuando se separa plenamente de Hegel “Mi método dialéctico no sólo es fundamentalmente distinto del método de Hegel, sino que es, en todo y por todo, la antítesis de él”.

Gabriel Tortella, economista e historiador, ha hecho, en Tribuna de El Mundo del 11 de mayo, una defensa de Marx, afirmando que “con todos sus errores y defectos, Marx fue un gran pensador que ha dejado una huella imborrable, y en gran parte positiva, en la historia contemporánea. Sin embargo ¿qué de positivo cabe atribuir al marxismo tras las evidencias que se tienen de los países que han estado bajo un régimen comunista? ¿Es acaso positivo el retraso económico y social y los miedos, aun existentes, inculcados por 70 años de dictadura totalitaria y régimen policial?

El propio Tortella al preguntarse a sí mismo cuál es el legado de Marx como científico social, se responde “De entrada, quiero afirmar que su teoría económica es absolutamente inservible” Entonces ¿cómo puede ser positivo el marxismo, si se basa en una falsedad? La clave del marxismo fue siempre su teoría económica con la que pretendía justificar la eliminación de la propiedad privada y la implantación de un sistema de economía planificada, totalmente dirigida por el Estado, léase por el Partido Comunista. No cabe separar a Marx de su teoría económica. Es esencial en su pensamiento.

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En efecto, conviene recordar que Marx compartió con Bauer la opinión del papel opresor que jugaba la religión en la libertad del hombre, pero sin embargo discrepó de él porque entendía que no bastaba con la eliminación de la religión, sino que era necesario suprimir la propiedad privada. De forma similar se distanció de Feuerbach con quien estaba de acuerdo en que “La religión es la separación del hombre de sí mismo” pero dijo de él “No comprende la importancia de la actuación revolucionaria”, es decir, que Feuerbach no entendía que la clave irrenunciable era eliminar la propiedad privada de los medios de producción.

1984 04Otra evidencia del auténtico pensamiento de Marx fue su discrepancia con Proudhon con cuyas ideas de que “La relación capital/trabajo es una explotación del hombre por el hombre” “La propiedad es un robo” estaba totalmente de acuerdo. ¿Por qué discrepó de él? Porque Proudhon decía: “Demos al mundo el ejemplo de una sabia y previsora tolerancia, pero, dado que estamos a la cabeza del movimiento, no nos transformemos en jefes de una nueva intolerancia, no nos situemos como apóstoles de una nueva religión, aunque ésta sea la religión de la lógica”. Es decir, Marx discrepó de Proudhon porque no asumía otro de los aspectos claves del marxismo, la acción revolucionaria violenta.

Sin embargo, el Manifiesto Comunista de 1848 dice “Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente”, idea que es inseparable del marxismo. Hay quienes quieren creer que esa defensa de la violencia fue un pecadillo de juventud de Marx pero lo cierto es que esa frase siguió apareciendo, sin modificación alguna, en la edición de 1872, prologada por Marx y Engels y en las ediciones de 1883, 1890, 1892 y 1893 prologadas sólo por Engels, tras la muerte de Marx.

La violencia inherente al pensamiento de Marx se manifiesta también claramente cuando se separa plenamente de Hegel “Mi método dialéctico no sólo es fundamentalmente distinto del método de Hegel, sino que es, en todo y por todo, la antítesis de él”. El marxismo considera que la propiedad privada y las fuerzas productivas son irreconciliables y que el único camino es la confrontación violenta. No obstante, mientras que la dialéctica de Hegel entendía que la tesis y la antítesis pueden llegar a la síntesis mediante la vía del diálogo y el acuerdo.

Dice Tortella también que “Sin duda Marx, vecino que era de Londres, advirtió la mejora del nivel de vida de los trabajadores ingleses y, probablemente, se dio también cuenta de los serios problemas de que su teoría económica adolecía, pero no tuvo la energía para replanteársela radicalmente” lo cual es un pensamiento buenista que no se apoya en ninguna evidencia. Si Marx hubiera cambiado de pensamiento en vida se agravaría su responsabilidad por no haber tenido el valor de decir que se había equivocado.

Señala también Tortella que “hubo dos revoluciones europeas que pueden relacionarse con el marxismo, la rusa y la socialdemócrata en la Europa occidental tras la Primera Guerra Mundial” Sin embargo, si bien es evidente que la revolución marxista rusa se hizo realidad en 1917, lo cierto es que los demás socialismos marxistas, o con componentes marxistas, no llegaron a hacer ninguna revolución, salvo en los países del Este después del final de la Segunda Guerra Mundial. En el resto de países europeos los partidos marxistas no alcanzaron el poder, de lo cual los ciudadanos debemos dar gracias. La realidad es que el marxismo es incompatible con cualquier otro socialismo no marxista como se dice explícitamente en el Manifiesto Comunista y en el libro de Engels “Del socialismo utópico al socialismo científico”.

Se pregunta finalmente Tortella ¿Qué queda hoy de Marx? Y responde: El materialismo histórico “la historia es la historia de la lucha de clases” …y que “para comprender la historia hay que buscar los intereses materiales que persiguen los principales grupos sociales”. Sin embargo, este enfoque tampoco es marxista ya que no se puede separar al marxismo del determinismo “No es la conciencia del hombre lo que determina su ser social, sino su ser social el que determina su conciencia”. Una cosa es ejercer influencia. Es evidente que los intereses económicos influyen en muchas decisiones individuales y sociales. Otra cosa es que estemos determinados por ellos y que todo lo que se hace sea por el mero interés económico. El individuo desarrolla su propia toma de conciencia, influido obviamente por su entorno familiar y social, pero también por sus propias experiencias y conclusiones. Si esto no se reconoce volvería a legitimarse la violencia revolucionaria como el método válido de desarrollo histórico.

Esta crítica radical que formulo a la defensa de Marx no ignora que muchas personas hayan podido estar engañadas, o que lo sigan siendo, por un pensamiento que ha sido cruel para la humanidad, allá donde se ha instalado. El pasado no tiene remedio, pero el futuro está por construir. Debemos reflexionar con serenidad y libremente y luego tomar decisiones, pero el pensamiento de Marx del siglo XIX lleva a la dictadura del proletariado y al totalitarismo. Lo que no cabe rechazar es que, posiblemente, si Marx volviera ahora sería capaz de reconocerlo y denunciarlo, tras ver las tragedias y los crímenes causados.

 


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