Desde hace décadas se extiende cual mancha de aceite,  pública y abiertamente, la práctica de la sodomía en nuestra sociedad, amparada por leyes inspiradas e impulsadas por la ideología de-genera-da que nos anega, impuestas por mor de las “mayorías democráticas” que si se miran bien ni mucho menos lo son. Tal es dicha expansión, que ha llegado incluso al venerable martirologio católico. Sí, así mismo, así de claro, tal y como lo leen, es decir, a esa pléyade de hombres y mujeres que a lo largo de la historia de la Iglesia lo han dado todo, incluso la vida –y ésta en terribles circunstancias–, por causa de la fe. La ofensa, de nuevo, no puede ser peor ni más infame.

Tres son los casos principales de mártires que los colectivos LGTBI… ¿cuántas letras más han añadido en las últimas horas?, pretenden hacernos tragar como que eran sodomitas, esgrimimiendo de manera torticera palabras o frases sacadas de contexto, manipuladas y tergiversadas, cuando no completamente inventadas, de las crónicas de sus vidas y martirios.

* Mártires Perpetuas y Felicidad.-  Aquí artículo sobre ellas en nuestra web

  • La cruz y la espada

Mártires Perpetua y Felicidad

Perpetua era de noble ascendencia y Felicidad su esclava. Cuando fueron detenidas, juzgadas y condenadas a morir en el circo, la primera estaba casada y tenía un hijo de muy corta edad, y la segunda estaba embarazada; de tal forma que como la ley romana prohibía ejecutar a las embarazadas, ambas tuvieron que esperar en la cárcel a que Felicidad diera a luz. De todo lo dicho se tiene testimonio cierto porque la propia Perpetua llevó en la cárcel un diario.

  • La cruz y la espada

Mártires Perpetua y Felicidad

Pues bien, del mero hecho de que Perpetua no nombra nunca a su esposo, posiblemente porque no fuera creyente o porque ante situación tan comprometida la hubiera abandonado a su suerte, y de algunas palabras atribuidas a los cristianos de los primeros tiempos sin que conste certeza ninguna, ni por asomo, como que “a las cristianas y cristianos de la época les encantaba la historia de estas dos mujeres consolándose mutuamente en la cárcel y dándose el beso de la paz”, así como del relato de su muerte en el que se dice que ambas se apoyaron la una en la otra e intentaron ayudarse mutuamente ante las embestidas del toro que les soltaron para que acabara con ellas, los colectivos sodomíticos concluyen que entre ellas había una relación de tal anti-naturaleza.

Las muestras de afecto que aparecen en el diario entre ambas son, como bien se ve, muestra de amistad e incluso de santa amistad; se diría que son el ideal de amor fraternal que entonces –aún– tenían los cristianos entre ellos, por lo que realmente no hay nada que permita ver más allá de eso. Es perfectamente comprensible también, que en el momento de la tortura y de la muerte, se aferraran con desesperación la una a la otra, bien que semejante sentimiento y gesto no tiene nada que ver con la sodomía, sino con la tragedia que supone la muerte bárbara e injusta que se está sufriendo. Los abrazos y los besos fraternales son una cosa, y las prácticas sodomíticas otra.

Y claro, como hoy todo es propaganda, no faltan libros que aireen tan retorcida y torticera interpretación, tales como  “Uniones del mismo sexo en la Europa premoderna” escrito por Boswell y “Santidad Apasionada” escrito por Dennis O’Neill, fundador del “Círculo Viviente” (¿?), autodenominado “centro interreligioso de espiritualidad LGBTI”, como tampoco faltan dibujos y cuadros, algunos de los cuales les mostramos para este como para los siguientes casos, bien que omitiendo otros realmente abyectos.

* Mártires Sergio y Baco.-

Eran dos oficiales de alto rango. Dicen las actas que en una ocasión el emperador fue al templo de Júpiter a sacrificar al dios con todo sus oficiales y guardia personal, y vio como dos de ellos, Sergio y Baco, se quedaban fuera del templo. Mandóles adorar a Júpiter, pero los dos se negaron. Entonces Maximiano mandó que les degradasen, los vistiesen de mujer y los exhibiesen por las calles de la ciudad para escarnecerlos públicamente. Tras ello, fueron enviados a Antíoco,  gobernador de Augusta Euphratorum. Ante el gobernador fueron azotados cruelmente para que renegaran de Cristo. Baco murió producto de los azotes. Sergio le sobrevivió, siendo sometido a otro tormento: ponerse botas de hierro con clavos en las suelas que le atravesaron los pies, y de esta manera ir andando hasta Rasafa. Luego de esto fue decapitado.

  • La cruz y la espada

Mártires Sergio y Baco

En este caso los sodomitas curiosamente no se agarran al hecho de que fueron vestidos de mujer y paseados por las calles, porque saben muy bien que ese “travestismo” era el castigo humillante que se destinaba a los soldados u oficiales que en opinión de las autoridades habían decepcionado a sus superiores, sino que lo hacen, como a clavo ardiendo,  citando unas supuestas “actas” de su martirio, que nunca dicen cuáles son, ni de las que jamás han presentado prueba alguna, en las cuales se les citaría con la palabra griega ερασταί (erastai, amantes) plural de εραστές (eraste, amante). Pero incluso en el caso de que eso fuera verdad, que no lo es, el sentido en que se usaba dicho plural no era el que, maliciosamente pretenden los sodomitas ahora, sino el de “amantes de algo”, no sentimentalmente entre ellos, sino que se amaban con adelphopoiesis, o sea, como hermanos, con aquella hermandad propia de las antiguas comunidades cristianas de lo que hay tantos datos ciertos; o sea, que Sergio y Baco se “amaban” como “hermanos en Cristo”, pero no con carácter sodomítico. Y eso sin entrar en más profundidades semánticas griegas y latinas que no son objeto de este artículo, pero que de hacerlo derribarían ya netamente lo pretendido por dichos grupos, cuya mente sólo ve lo que quieren para autojustificarse en sus prácticas sodomíticas. Así, de una mentira, la de la existencia de unas actas que no aparecen, surge otra, la de que en ellas hubiera tal palabra; de ésta otra que es la del sentido de tal vocablo; y de dicho sentido el de la relación sodomítica. Así, mentira tras mentira consiguen por fin tener… una mentira más gorda.

* Mártires Polieucto y Neraco.-

  • La cruz y la espada

Mártires Polieucto y Neraco

Lo que sabemos a ciencia cierta de ambos es lo que sigue: La ciudad de Melitene en Armenia (hoy en Turquía), era una ciudad con guarnición militar romana. En ella residía un oficial romano de padres griegos de nombre Polieucto. Siendo aún pagano, se hizo muy amigo de un celoso cristiano llamado Neraco. El primer relato del martirio de Polieucto, una biografía armenia del siglo IV, afirma que ambos eran “hermanos, no por nacimiento, sino por afecto” y disfrutaban de “la relación más cercana posible, siendo ambos camaradas y compañeros”. Cuando llegaron a la ciudad noticias de la proclamación de una persecución contra los cristianos, Neraco se preparó para entregar su vida por la fe, bien que su única pena era que Polieucto todavía fuese gentil. Por ello, se puso manos a la obra logrando que en pocos días, y debido a su mútua amistad, Polieucto se convirtiera y se animara de una ardiente deseo de morir por Cristo.

  • La cruz y la espada

Mártires Polieucto y Neraco

Así, Polieucto, imbuido por las clásicas características de cualquier nuevo converso, se declaró abiertamente cristiano e “inflamado de celo, (…) fue a la plaza de la ciudad y rompió el edicto de Decio (o Valeriano), que requería a todos adorar ídolos. Momentos después, se encontró con una procesión con doce ídolos por las calles de la ciudad. Lanzó los ídolos al suelo y los aplastó bajo sus pies”. Como es lógico fue aprehendido y condenado a crueles tormentos para persuadirle de que renunciase a Cristo. Las lágrimas y súplicas de su esposa Paulina –pues estaba casado–, de sus hijos y de su suegro, allí presentes, hubieran sido suficientes para hacer flaquear a un hombre menos resuelto que él. Polieucto, sin embargo, fortalecido por Dios se mantuvo firme en la fe. De camino a la ejecución, exhortó a los circunstantes a que renunciaran a sus ídolos y habló con tanto fervor, que muchos se convirtieron. Momentos antes de morir dice la crónica que mirando a Nearco le dijo “Recuerda nuestro voto secreto”. Fue decapitado. No hay constancia, sin embargo, de que Nearco muriera mártir.

A partir de las frases “hermanos, no por nacimiento, sino por afecto” y de que disfrutaban de “la relación más cercana posible, siendo ambos camaradas y compañeros”, así como de “Recuerda nuestro voto secreto”, los colectivos sodomitas lanzan las campanas al vuelo y entonan sus aleluyas. Pero con ello sólo vuelven a demostrar no sólo su ignorancia de la semántica griega, armenia y latina, sino también de los usos y costumbres de la sociedad de entonces, intentando justificar lo injustificable.

O sea, que todo es una muestra más de que quienes quieren, pueden, incluso, y también, para el mal, máxime cuando intentan aparentar una normalidad, la de tener incluso santos y mártires, que es imposible; qué más quisieran ellos.

La Redacción