Mártires carmelitas descalzas de Guadalajara

El día 24, las tres hermanas citadas caminaban, vestidas de paisano, por la calle Francisco Cuesta para dirigirse al número 5 a fin de refugiarse en un domicilio de tal inmueble, cuando se toparon con un grupo de milicianos, de los cuales una mujer las reconoció.

mm
Beata Maria Ángeles de S. José
Beata Maria del Pilar de S. Francisco de Borja
Beata Teresa del Niño Jesus

El 24 de Julio de 1936, fueron asesinadas por un grupo de milicianos socialistas (PSOE) y comunistas (PCE), a sangre fría, tres monjas carmelitas descalzas en una calle de Guadalajara a la vista de numerosos testigos, muchos de los cuales dieron, una vez terminada la contienda, testimonio fehaciente de lo ocurrido. Fueron las hermanas Marciana Valtierra Tordesillas “Sor Mª Ángeles de S. José” (31 años), Jacoba Martínez García “Sor Mª del Pilar de S. Francisco de Borja” (58 años) y Eusebia García y García “Sor Teresa del Niño Jesús y de S. Juan de la Cruz” (25 años).

El 22 de Julio Guadalajara queda definitivamente en manos de las milicias rojas, principalmente de militantes del PSOE. Debido a ello, y ante la inseguridad que para las gentes de orden supuso tal hecho, las monjas del Carmelo Teresiano de tal ciudad decidieron refugiarse en los domicilios de familiares y amigos.

El día 24, las tres hermanas citadas caminaban, vestidas de paisano, por la calle Francisco Cuesta para dirigirse al número 5 a fin de refugiarse en un domicilio de tal inmueble, cuando se toparon con un grupo de milicianos, de los cuales una mujer las reconoció. Las mojas apretaron el paso, se introdujeron en el portal citado y subieron al piso tercero donde no les abrieron la puerta, bajaron al segundo con el mismo negativo resultado, por lo que no les quedó más remedio que volver a la calle donde ya el grupo armada dicho las estaba esperando.

Grupo de milicianos del PSOE.

Tras mediar algunos insultos y empellones, allí mismo dispararon contra la hermana Ángeles que murió en el acto al recibir un impacto a bocajarro en el corazón; la hermana Pilar recibió varios disparos pudiendo cruzar la acera tambaleándose, siendo recogida por varios peatones y llevada muy mal herida al hospital donde murió al poco; la hermana Teresa, posiblemente por ser la más joven de todas, logró en un primer momento, al quedarse rezagada de las otras dos en el portal, salir corriendo, bien que fue enseguida detenida por varios de los milicianos, los cuales la llevaron al cementerio donde la fusilaron.

Testimonios de testigos presenciales sobre lo ocurrido son, entre muchos, los siguientes (omitimos detalles para no alargar el artículo, constando todos en el correspondiente proceso de beatificación, así como en la Causa General):

* “En el año 1936… continuamente nos insultaban por las calles y con frecuencia los niños, azuzados por los mayores, nos apedreaban…”.

* “A altas horas de la noche nos daban golpes en las puertas de la iglesia y de la portería… No nos acostábamos tranquilas temiendo algún asalto nocturno…”.

* “Cuando recibimos una carta que en tono jocoso comenzaba con un ¡Viva la República!, la hermana Teresa la contestó de la siguiente forma: “A tu ¡Viva la República! contesto con un ¡Viva Cristo Rey! y ojalá diera mi vida en una guillotina por Él”.

* “El día 23 varias hermanas (entre ellas las tres futuras mártires) se trasladaron (de paisano) a una pensión de la calle Augusto Figueroa…”.

* “El día 24, la dueña de la pensión temía por su seguridad, por lo que dijo al grupo de monjas que sólo podían quedarse tres de ellas…”.

* “Sobre las cuatro de la tarde las tres hermanas salen de la pensión, doblan a la calle Miguel Fluiters (también conocida como Mayor Baja), en la cual son reconocidas por una miliciana socialista que avisa al grupo con el que estaba diciendo “Anda, Pepe, valiente, ésas son monjas”…”.

Milicianas del PSOE en Guadalajara.

* “Al pasar por la calle fueron reconocidas como religiosas por una miliciana que se hallaba en un camión con milicianos, que estaban merendando. Aquella gritó al verlas: “Tiradles que son monjas”. Uno de ellos… contestó: “Dejadlas que se vayan”. A lo que contestó ella: “Si vosotros no lo hacéis, yo lo haré”. Entonces aquel mismo miliciano, animado por aquellas palabras de esta mujer dijo: “A hacer una tortilla nadie me gana, yo lo haré”. Descendieron todos del camión y fueron tras las religiosas que bajaban ya de los pisos, cuyas puertas no les fueron abiertas…”.

* “Las carmelitas aceleran el paso y cogen por la calle Francisco Cuesta…”. Tiene entonces lugar lo dicho más arriba.

* Una Hija de la Caridad que atendió a la hermana Pilar cuando llegó muy grave al dispensario manifestó: “Yo, que bajo el vestido de seglar llevaba el Rosario, se lo presenté y ella dijo “Padre, perdónales, que no saben lo que hacen” y murió enseguida…”.

* “Sor Teresa logró salir del portal y escapar hacia por la calle Miguel Fluiters, intentando entrar en el hotel Place que allí existía, pero varios milicianos que custodiaban la entrada se lo impidieron… llegó entonces uno del grupo que había asesinado ya a las otras dos monjas que se hizo con ella…”.

* “Al intentar el miliciano tomar del brazo a la religiosa, ésta lo rechazó con energía…. (el miliciano) le decía “No te asustes, ésos son unos brutos, unos animales, yo te llevaré donde no te pase nada”. La religiosa entre tanto repetía jaculatorias… siguieron el camino (calle San Juan de Dios) en dirección al cementerio…”.

Beata Teresa del Niño Jesús

* “Como uno de ellos (de los milicianos que ya en grupo llevaban a la monja) era conocido mío, le pregunté que dónde la llevaban, y me contestó que era una monja y que le iban a “dar el paseo”…”.

* “Los que la llevaban le mandaron gritar ¡Viva el comunismo, Viva Azaña!, pero ella no hacía más que gritar ¡Viva Cristo Rey!…”.

* “En el camino escuché a unos hombres… que comentaban la muerte de esta religiosa, que no era otra sino la hermana Teresa, según supe después, decían que no habían visto monja más valiente, pues había muerto gritando ¡Viva Cristo Rey!…”.

* “Como enterrador del cementerio municipal fui avisado por unos milicianos… para que fuera a recoger el cadáver de una monja…”.

* “Fui testigo de cómo del maletín de la hermana Teresa sacaban su contenido, que no era otro sino un libro de rezo, una carta y unas estampas. Leían la carta en voz alta, acompañando a su lectura los comentarios soeces con aplausos de la chusma de aquel barrio…”.

 


Deja un comentario