Mártir Carmen Godoy.

Laica vilmente martirizada. Quedó viuda a los 37 años, con un bebé y un niño de 7 años. Su tía, Emilia Godoy de Navia, que era rica, la acogió en su casa. Carmen demostró ser una buena administradora y gestora de los bienes familiares, y al mismo tiempo era generosa con los necesitados. Era justa en los salarios para los trabajadores y además cubría los gastos médicos de las familias de empleados que enfermaban.

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Carmen Godoy Calvache

Carmen Godoy Calvache nació en 1888 en Adra, un puerto pesquero de Almería, con industria de conservas, en el que en los años treinta, debido a dicho entorno industrial, dominaban los socialistas, comunistas y, sobre todo, anarquistas.

Fue bautizada en la parroquia de la Inmaculada. Ya de niña destacaba por su devoción. DE joven era muy devota del culto al Santísimo Sacramento. En 1916, con veintisiete años, se casó con Antonio Coromina Bignati. El sacerdote que les casó, el párroco Luis Eduardo López y Gascón, sería también mártir dos décadas después. Sus dos primeras hijas murieron al nacer. Después llegó en 1919 el pequeño Antonio y, en 1925, poco después de enviudar, su último hijo, Juan.

Quedó viuda a los 37 años, con un bebé y un niño de 7 años. Su tía, Emilia Godoy de Navia, que era rica, la acogió en su casa. Carmen demostró ser una buena administradora y gestora de los bienes familiares, y al mismo tiempo era generosa con los necesitados. Era justa en los salarios para los trabajadores y además cubría los gastos médicos de las familias de empleados que enfermaban.

Adra, zona del puerto, en la época.

De vez en cuando había temporadas de hambre entre los pescadores: en esas etapas, Carmen organizaba repartos de pan. Esto molestaba a varios sectores: a algunos acomodados, porque los dejaba en mal lugar; y a las asociaciones y grupos revolucionarios, porque dificultaba la revolución y entorpecía la predicación del dogma marxista de la “lucha de clases”. Hubo momentos en los que activistas fueron a apedrear su casa, pero ello nunca cesó su actividad caritativa.

En 1931, al proclamarse la II República, los grupos marxistas de la localidad incendiaron la parroquia de la Inmaculada. Carmen, siempre buena organizadora, coordinó a los fieles para recoger donativos y reparar los destrozos, por lo que, si ya no lo estaba antes sufientemente, ahora quedó ya marcada para siempre y en punto de mira de socialistas, comunistas y anarquistas.

En Julio de 1936, cuando Carmen contaba 48 años de edad, al fracasar el Alzamiento en Almería, sabiendo que los frentepopulistas, en especial los iban a ir a por lla, Carmen, sus hijos (ya de de 17 y 11 años) y su tía Emilia huyeron a Madrid. Pero era tal inquina contra ella, que un grupo de anarquistas se desplazó hasta dicha capital, trayéndola de regreso a Adra. A su tía Emilia la encerraron en un psiquiátrico donde murorirí al víctima de los malos tratos.

A Carmen la encerraron en su propia casa de Adra, que la CNT anarquista había ocupado y convertido en sede de su Comité.

Empezarán así cuatro meses de torturas. Los anarquistas querían que les entregase los nombres de personas que ayudaron a financiar la reparación de la parroquia que ellos quemaron para vengarse de ellos. Pero Carmen, viendo claro sus intenciones, se negó siempre: “Yo tengo la maleta preparada para la eternidad, podéis hacer conmigo y con mis hijos lo que queráis, pero la lista no os la entrego”.

Retrato alegórico de Carmen con un pan símbolo de sus desvelos por sus cuidados a los pobres durante las hambrunas.

La lista de torturas infligidas en su propia casa, durante los siguientes cuatro meses, son escalofriantes y se conocen por los testimonios de varios de los culpables de ello –detenidos al terminar la contienda–, así como de algunas personas del pueblo:

– La dejaron sin alimentar

– Le daban para beber solo su propia orina.

– Impedían que pudiera asearse, la obligaban a vivir entre sus propios excrementos.

– La mantenían desnuda para humillarla más.

– Aunque normalmente la vigilaban milicianas –tanto o más crueles que los milicianos–,  hacían venir a grupos de éstos para mirarla, burlarse y humillarla.

“Que en una de las dependencias de la citada casa y en lugar visible para el público se instaló una jaula en la cual fue encerrada la Doña Carmen Godoy Calvache completamente desnuda, siendo constantemente víctima del escarnio y el ultraje no sólo de los miembros del Comité, siendo también de cuantos elementos rojos acudían al citado lugar”.

– Asimismo “Que no contentos con ello la perversidad de los elementos marxistas antes citados llegó al extremo de encerrar en la citada jaula juntamente con la referida señora y también desnudo, a un imbécil (retrasado mental)  del lugar, ya fallecido, apellidado Checa (…)”.

– El 1 de Septiembre le dieronuna puñalada en el pecho para debilitarla; tardaría mucho en recuperarse de ella.

– En una fría noche de Noviembre la arrastraron al puerto y la sumergieron en agua helada; al día siguiente los torturadores comentaban los gritos de la mujer entre burlas en las tabernas de Adra.

– Buscaron a su hermano Ramón, lo apuñalaron y luego lo fusilaron; se encargaron de decírselo a Carmen, para que abandonase toda esperanza de ser rescatada.

Finalmente, en la última noche de 1936, quizá como “fiesta de fin de año” y hartos de que ella no revelara ningún nombre, la subieron en un vehículo y la llevaron a la carretera de La Curva, donde uno de sus verdugos la violó. Después, ya pasada la medianoche, la llevaron a la Albufera de Adra, cavaron una fosa ante ella, le dieron varios golpes con la azada en la cabeza y la enterraron, al parecer aún viva.

Solo después de la Guerra pudo ser recuperado su cuerpo y enterrado en el Cementerio Municipal. Hoy se la recuerda junto a otros mártires de Adra en la parroquia de la población.

 


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