La pertinaz sequía.

Desde los tiempos de los romanos hasta 1936, es decir, en dos mil años, se habían construido en España 191 embalses con capacidad para 4.000 millones de m3 de agua; Mérida dispone aún de uno de esos embalses romanos. Durante la II República no se hizo ninguno, ni siquiera se terminaron los que estaban en avanzada construcción, cuyas obras fueron paralizadas.

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Cuando la “pertinaz sequia” aprieta como ocurre ahora –en el año 2017 apenas cayó una gota y en este Enero de 2018 ni eso si quiera–, todos los españoles, sin distinción de credo, sexo, edad y, menos aún de ideología, miramos a los pantanos con ansiedad para ver cómo se encuentran, pues sabemos lo muchísimo que dependemos de ellos. Pero sólo unos pocos, y desde luego de forma clandestina debido a la Ley de Memoria Histórica en vigor –en realidad de des-memoria o de mentira histérica, férrea ley de censura y tergiversación de la realidad histórica de nuestra nación–, se lo agradecen a quien tuvo verdadera obsesión, e inmensa clarividencia, por dotar de agua hasta lo imposible a nuestra patria, tanto para consumo habitual como para regadío.

Desde los tiempos de los romanos hasta 1936, es decir, en dos mil años, se habían construido en España 191 embalses con capacidad para 4.000 millones de m3 de agua; Mérida dispone aún de uno de esos embalses romanos.

Durante la II República no se hizo ninguno, ni siquiera se terminaron los que estaban en avanzada construcción, cuyas obras fueron paralizadas.

En los treinta y nueve años que van de 1936 a 1975, bajo el gobierno de Franco, se construyeron 547 embalses y pantanos con capacidad para 40.000 millones de m3 de agua, es decir, diez veces más que en veinte siglos; además estaban en marcha otros 78 que, terminados todos en 1979, se le deben a él, lo que sumados hacen un total de 625 obras de tal tipo.

Además, figuran en su haber obras hidráulicas del calibre del trasvase Tajo-Segura –con una distancia de 350 Km. de los cuales 36 van soterrados– o las del Plan Badajoz, todo lo cual hace que podamos afirmar que todavía hoy cuando abrimos un grifo en nuestras casas el agua que de él mana se debe a las obras de Franco y de los españoles de su tiempo.

Para valorar adecuadamente las mismas debe tenerse en cuenta la situación económica de muchos de los años en los que se hicieron como fueron las decadas de los cuarenta y cincuent. Sugerimos miren conn atención las fechas de terminación, y podrán comprobar como por ejemplo en plena contienda se terminaron tres; como en los durísimos años de 1940 a 1945, en plena guerra mundial se terminaron no pocos; y como el ritmo fue creciendo hasta alcanzar su cenit en los años sesenta y setenta.

También es de destacar la enorme envergadura de muchos de ellos aún no superados en Europa –por eso se les llegó a denominar “mares”–, así como hay que valorar los medios técnicos con los que se realizaron; en muchos de ellos, sobre todo en las décadas de los cuarenta y cincuenta el transporte de materiales se hizo sobre en mulas y a lugares de dificilísima accesibilidad.

Más abajo ofrecemos un enlace para poder descargar en PDF la relación de dichos embalses, con expresión de su nombre, la cuenca en la que se encuentran, su capacidad y el año de finalización y consiguiente inauguración; seguro que muchos los conocen, han estado en ellos o les suenan. Se incluyen en la relación los embalses terminados en 1976, 1977 y 1978 porque estaban ya en avanzadísimo estado de construcción cuando falleció el Caudillo –este tipo de obras precisa de muchos años para su realización–, por lo que en justicia el mérito le pertenece; asimismo, 1978 fue el año en que se derriba definitivamente su régimen con la aprobación de la Constitución actualmente en vigor.

Porque surge en seguida la inquietud por comprar, según datos oficiales desde 1978 hasta el 2000, es decir, en 22 años, se construyeron y pusieron en explotación en España 214 embalses; tengan en cuenta que no pocos de ellos fueron proyectados durante los últimos años del gobierno del Caudillo e incluso se habían recién iniciado las obras cuando falleció. A partir de ese año y hasta la actualidad, es decir, en 17 años más, apenas unos 50. De tal forma que, salvo error u omisión, en las cuatro décadas de régimen democrático liberal-revolucionario actual tan sólo se han construido 264 embalses, o sea, un tercio de los realizados por Franco. Y eso que los medios técnicos de que se dispone desde hace ya varias décadas son incomparablemente mejores que aquellos otros. Incluso se han desechado obras de vital importancia como era el trasvase del Ebro, proyectado en tiempos de Franco y a punto de comenzarse las obras cuando falleció, por vergonzosos y miserables enfrentamientos ideológicos y políticos entre autonomías.

Aquí “Relación de embalses construídos durante el gobierno d Francisco Franco”

 


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