Hagamos visible la invisibilidad del crimen del aborto

Uno de los principales problemas para luchar contra el aborto a petición y sus leyes es que en la mayoría de los casos el aborto permanece invisible a los ojos de los ciudadanos…

Campaña de sensibilización del Centro para la Reforma Bioética de España. (www.abortono.org)

Uno de los principales problemas para luchar contra el aborto a petición y sus leyes es que en la mayoría de los casos el aborto permanece invisible a los ojos de los ciudadanos y por tanto es muy fácil para distintos medios y políticos corruptos y oportunistas reducir semejante genocidio a una mera estadística o juego de palabras. En esa misma tesitura, los ciudadanos no estarán dispuestos a que se hagan leyes contra algo (que además consagran medios y políticos) a menos que ello sea percibido como un mal de enorme calibre.

El aborto sabemos que se ha convertido, de hecho, en un genocidio e injusticia de dimensiones dantescas, pero en el momento histórico en el que nos toca vivir, políticos y medios afines tratan de ocultar todo lo que pueden tanto las evidencias que prueban la humanidad del no nacido como el horror indescriptible del aborto. Al mismo tiempo, por la enorme degeneración social a que nos han venido sometiendo, desgraciadamente muchos han perdido la capacidad de analizar argumentos lógicos con honestidad, y no es sino mediante las evidencias y pruebas que proporcionan las imágenes, que se mueve a la reflexión y a un cambio de mentalidad. Y con más razón aún en cuanto a que vivimos en la cultura de la imagen.

Que las evidencias y pruebas gráficas mueven a la reflexión de un vistazo y sin intercambiar muchas palabras es bien sabido por los medios de comunicación: Si no, no se explicaría por qué se han venido proyectando tanto imágenes tan duras como las de los bulldozers arrastrando cadáveres de los campos de concentración de la II Guerra Mundial, por qué la DGT ha mostrado imágenes tan duras de accidentes para sensibilizar contra la falta de responsabilidad en la conducción, por qué nos muestran imágenes de algunos refugiados muertos en playas, niños muertos de hambre, por qué nos muestran imágenes terribles para sensibilizar contra las guerras, los niños soldado, el hambre, el maltrato animal, los desastres ecológicos, el tabaquismo (en las mismas cajetillas de tabaco), etc. Algunas de estas durísimas fotografías incluso han sido ganadoras de premios como el Pulitzer, que les da cierta fama y prestigio. Cualquiera puede buscarlas fácilmente en la red. Los expertos en sensibilización social saben muy bien que tales imágenes tienen un impacto social claro, profundo y difícil de contestar que mueve mucho más fácilmente a una fuerte sensibilización y a un cambio de mentalidad: … como bien dicen esos conocidos refranes castellanos: “una imagen vale más que mil palabras” y “ojos que no ven, corazón que no siente”. Incluso en nuestra misma cultura católica son habituales representaciones muy dolorosas del martirio de los santos y del mismísimo Jesús en la cruz: ello mueve poderosamente a la reflexión y a la conversión.

El coche de Obama pasando delante del camión pro-vida del Centro para la Reforma Bioética de EEUU. (Octubre 2012) (www.abortionno.org)

Especialmente reveladora nos parece en ese sentido la lectura de Marcos 4, 21

<<También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del celemín, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado finalmente; ni nada que esté escondido, que no haya de salir a luz.>>

Campaña de visibilidad contra el aborto. (www.abortono.org)

Y sin embargo esos mismos medios afines a la manipulación, a la necia corrección política, a la corrupción social y la misma industria del aborto tratan de ocultar todo lo posible la realidad del horror indescriptible del aborto a petición. Unas imágenes que primero ponen de relieve la inmensa majestad del desarrollo embrionario y la humanidad del bebé no nacido y segundo desenmascaran la verdadera naturaleza del genocidio y el horror indescriptible del aborto: torturamuerte y desaparición.

Es lógico: Poner a la luz las obras del crimen y la maldad es la mejor forma material de combatir contra ello.

Y ocultar las obras del crimen y la maldad es la forma más eficaz de encubrir a quienes cometen tales obras y sus falsas doctrinas.

Cuando el aborto a petición es mostrado en público, a penas es necesario discurso o discusión alguna. Las imágenes hablan y protestan por sí solas: se convierten en un poderoso recurso para cambiar conciencias y mentalidades. Los furibundos partidarios del aborto se suelen enfadar mucho esgrimiendo todo tipo de argumentos contra que se muestren tales imágenes. Pero ellos mismos dicen muchas veces que el no nacido no es un ser humano o incluso un “mero conjunto de células“. Si el bebé no nacido no fuera un ser humano, entonces no sería muy diferente a los pollos y conejos que están a la vista de todo el mundo en los mostradores de los mercados y carnicerías y por lo tanto no deberían enfadarse tanto. A fin de cuentas sólo les estaríamos mostrando ese “conjunto de células” que tanto se afanan en calificar. Y si es un ser humano, y por lo tanto se está cometiendo un horrible y espantoso genocidio, entonces merece la pena denunciarlo y ponerlo a la luz para que se consiga la abolición con la fuerza de la ley.

Camión del Centro para la Reforma Bioética de España recorriendo las calles de Madrid (www.abortono.org)

Como actualmente no hay nadie o casi nadie en España dispuesto a mostrar la realidad del aborto en público, hemos sido nosotros, con la ayuda de Dios y desde nuestra asociación, quienes nos hemos propuesto impulsar estas estrategias valientes de probada eficacia para la abolición del aborto en nuestro país. Estrategias que ya se están llevándo a cabo en otros países avanzando con éxitos en la defensa de la vida y de la libertad de expresión para mostrar la verdad del aborto en público. En este sentido somos abolicionistas.

Los abolicionistas de siglos pasados en su abolición de la esclavitud, fueron los primeros en utilizar las estrategias gráficas a las que nosotros simplemente tratamos de dar continuidad. William Wilberforce, uno de los mejores oradores en la Inglaterra del S.XVIII se pasó años hablando contra la esclavitud con muy poco éxito, hasta que se dio cuenta que la esclavitud estaba en general oculta a los ojos de los ciudadanos ingleses desde el momento en que ésta era cometida muy lejos en las Indias Occidentales Británicas en plantaciones de azúcar, etc. Entonces, puesto que incluso la mejor oratoria era insuficiente, con la ayuda de otros abolicionistas trabajó por realizar ilustraciones que se hicieran llegar lo más posible a los ciudadanos a través de publicaciones, intervenciones públicas, medios de comunicación, etc. Es ahí cuando comenzaron las amenazas de muerte contra él, pero afortunadamente la perseverancia y valor durante unos veinte años de estos abolicionistas dieron con la victoria de la abolición de la esclavitud.

Los abolicionistas realmente adoptan un espíritu inquebrantable ante las injusticias imperantes y declaran claramente que no se unen a la multitud para permitir el mal (Éxodo 23:02). Son aquellos que se niegan a quedarse de brazos cruzados mientras la opresión, la violencia y el vicio corren por todas partes en su cultura (Isaías 10:1-4).

Cartel contra el aborto en Polonia (2017)

Los abolicionistas están impulsados por el deseo de hacer justicia, amar la misericordia, y caminar humildemente con su Dios (Miqueas 6:8). Los abolicionistas no solamente están interesados en abstenerse del mal en sí mismos, sino que se han comprometido en exponer el mal para denunciarlo como les pide la Fe (Efesios 5:11). Los abolicionistas tratan de llevar la justicia a los huérfanos y ayudar a los indefensos (Isaías 1, 16-17).

Los abolicionistas “No toman parte en las obras estériles de la oscuridad, sino que las exponen”.

El trabajo de la abolición se ha llevado a cabo durante siglos en obediencia al mandato bíblico de amar al prójimo como a uno mismo y glorificar a Dios con todo el corazón, el alma y la mente. El abolicionismo es la expresión de un cristianismo vital en medio de una cultura decadente que esclaviza y asesina a los portadores de la imagen de Dios y a los semejantes a quienes se nos manda amar (Mateo 22:37-39). Los abolicionistas han tratado de “rescatar a los que son llevados a la muerte” y “contener a los que están tropezando con la masacre” (Proverbios 24:11-12). Los abolicionistas han estado comprometidos con la práctica de la “verdadera religión”: el cuidado de los huérfanos, asistir a las viudas y mantenerse sin mancha del mundo (Santiago 1:27). Se dedican tenaz y frontalmente a la lucha contra el mal, pero también se comprometen a ayudar a los afectados por las injusticias que pretenden eliminar de la cultura dominante.

Los primeros abolicionistas fueron los primeros cristianos. Aunque ellos no empleaban el término “abolicionista”, los primeros cristianos ciertamente se dedicaron a la obra de la “eliminación de graves males”. A medida que se extendieron en el mundo antiguo proclamando el Evangelio, se establecieron en fuerte oposición a las prácticas generalizadas de su cultura de juegos sangrientosinfanticidiosabandono infantil y aborto.

Campaña realizada en este año 2017 coincidente con el 50 aniversario de la aprobación de la ley del aborto en el Reino Unido. (www.abort67.co.uk)

Rescataron bebés desechados en los montones de basura y en los ríos de Roma. Establecieron orfanatos y hospitales. Derribaron santuarios dedicados al infanticidio y expulsaron a los gremios abortistas. Solicitaron a sus gobernantes prohibir las formas que su cultura aceptaba para el sacrificio de niños. Y lo consiguieron.

En cuanto a la esclavitud, estando convencidos de que era un pecado nacional que conducía a la degeneración moral de su cultura, los abolicionistas del S.XVIII se involucraron en una guerra social, política, cultural e ideológica contra el “poder esclavista”. Su objetivo era la abolición total de la esclavitud en el Imperio Británico. Para lograrlo buscaron reformar las creencias morales de su cultura y llamaron a los ciudadanos de su país, especialmente a los que profesaban seguir a Jesucristo, a denunciar el pecado de la esclavitud y abolir el tráfico de esclavos.

Al principio, los británicos hicieron caso omiso, demasiado cómodos en su forma de vida y dependientes de los productos de azúcar y algodón producidos por el trabajo esclavo. Parte de la mayoría se declaró indiferente al comercio de esclavos y su abolición, y parte de ella se opuso abiertamente a los abolicionistas, acusándolos como fanáticos religiosos y revolucionarios incendiarios empeñados en hacer tragar su moralidad a los demás y causando disturbios sociales injustificados. Muchos creyeron o argumentaron falsamente que la esclavitud era natural, debería ser regulada y salvaguardada e incluso que estaba bíblicamente justificada.

Más allá del debate de la moralidad estaba el engaño de que el comercio de esclavos no era tan horrible para los propios esclavos. Mientras que los apologistas a favor de la esclavitud argumentaban que el comercio había sido mantenido, seguro y legal, difundían la desinformación y los rumores que afirmaban que los africanos eran más felices como esclavos produciendo el azúcar y el ron del Imperio Británico.

Manifestación contra el aborto en Madrid. (www.abortono.org)

Tanto los beneficiarios del comercio de esclavos como los políticos a los que apoyaron, trabajaron diligentemente para mantener sus brutalidades ocultas a la discusión pública. Especialmente se tomaron grandes molestias para mantener en secreto los horrores.

La verdad era que los esclavos estaban siendo violados y asesinados en todo el Atlántico trabajando hasta la muerte en campos de azúcar y plantaciones de algodón del Imperio colonial británico. Africanos estaban muriendo por centenares cada día en naves infestadas y plagadas de enfermedades repugnantes, donde habían sido amontonados como una vulgar carga.

La primera tarea de los abolicionistas fue por lo tanto destruir la flagrante desinformación producida por el lobby pro-esclavitud y clamar por la abolición desde las esquinas de las calles hasta la mismísima Cámara de los Comunes británica. Con este fin, acumularon pruebas que documentaban la monstruosa inhumanidad de la esclavitud y obligaron al público a echar un vistazo a sus brutalidades más perversas.

A medida que presentaban incansablemente sus puntos de vista al mundo, el movimiento se expandió y ganó la atención de autoridades electas, sobre todo la de Wilberforce, que llegó a la causa abolicionista tras su conversión.

Entonces Wilberforce argumentó que cualquiera que afirmara seguir a Cristo debía buscar la abolición de la esclavitud o dejar de llamarse a sí mismo “verdadero cristiano”.

En ese sentido, Wilberforce contrastó el cristianismo nominal (o solo de nombre) del verdadero cristianismo o cristianismo vital, argumentando que el primero carecía de la sabiduría, coherencia y motivación apropiada para hacer algo acerca de la creciente depravación en el mundo.

Campaña contra el aborto colocada justo en el recorrido del Desfile oficial de Apertura del Parlamento Británico en 2015. (www.aborto67.co.uk)

Wilberforce entendió claramente que todas las “esperanzas sólidas para el bienestar de su país” dependían “no tanto de sus armadas y ejércitos, sino de la persuasión que todavía tenían muchos que amaban y obedecían el evangelio de Cristo”. Con el tiempo, Wilberforce también fue testigo del fin de la esclavitud británica y del alivio y la reforma de muchos de los males sociales de Gran Bretaña.

Ahora bien, llegado a este punto y tras esta breve exposición de hechos pasados, si hemos entendido bien el espíritu del abolicionismo, creemos que para lograr una reforma social eficaz que salve a nuestro país y a nuestra sociedad de los graves males que lo amenazan y aquejan es vital comprender que se ha de trabajar eficazmente y sin miedo para mostrar y desenmascarar los graves males que el sistema político, social y económico dominante encubre sistemáticamente, aunque ello implique aceptar riesgos personales y económicos. ¿A caso temieron tanto las persecuciones los primeros cristianos que prefirieron abandonar su Fe y su coraje? Hoy en día muchos cristianos tibios prefieren excusarse y evitar esta responsabilidad refugiándose en un cristianismo nominal o sólo de nombre, como Wilberforce así lo denominaba. Cristianismo que se ajusta bastante con aquél que afirma en lo privado lo que luego niega y descuida en la vida pública o viceversa. En este escenario no son pocas las asociaciones españolas que se dicen pro-vida pero que luego se oponen radicalmente a mostrar la verdad del aborto, contribuyendo de este modo a seguir manteniendo la invisibilidad del aborto. Creemos que no todas las asociaciones pro-vida tienen por qué dedicarse a visualizar el aborto – aquí hay diferentes orientaciones que deben ser respetadas –, pero lo que no puede ser es que nadie o casi nadie esté dispuesto a hacerlo.

Acordémonos del lema de San Benito, patrono de Europa en su lema “ora et labora”, que significa “reza y trabaja” y tratemos de hacer ambas cosas: no sólo rezar, sino además actuar con Fe. Después de todo, quien tiene Fe ¿qué ha de temer?

Para enlace www.abortono.org ver tercer comentario.


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