Continuación de “La inmigración en España I”

Balance económico y delincuncia de la inmigración en España.-

En España hay demasiada inmigración extranjera y en particular de la que no procede de países de Europa occidental o de la que no es masivamente auto-empleada, como la china, y ello se deduce de las  elevadísimas cifras de paro los extranjeros, lo que dificulta que las tasas de paro de los españoles no sean, asimismo, muy elevadas, y que los salarios de la población española con ingresos menores que la mediana nacional puedan subir tras tantos años de dura crisis económica, al menos desde 2008-2009, junto al mucho mayor consumo de subsidios y prestaciones públicas de los extranjeros con la excepción −aún por algunos años, si bien cada vez menos− de las prestaciones ligadas a jubilación.

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  • La cruz y la espada
Este exceso de inmigración es el resultado de la gran permisividad en la entrada y permanencia de inmigrantes ilegales, a la gran laxitud en la aplicación por las autoridades de las condiciones por la que se conceden los “papeles” y la gran prodigalidad (despilfarro, falta de control) de nuestro Estado con el dinero de nuestros impuestos,  lo que permite subsistir con suficiencia en España a la inmensa mayoría de los inmigrantes desempleados, máxime a los que ingresan algo, a veces mucho, por la economía sumergida.

Así, se dio el caso de que , por ejemplo, en 2016, cuando el paro entre españoles era del 18% y entre los inmigrantes el 25% entraron en España unos 65.000 inmigrantes extra-europeos en edad laboral, en su inmensa mayoría hispanoamericanos, a pesar, repetimos de la poca o nula posibilidad de encontrar trabajo.

Los chinos en España tienen menor tasa de paro y empleo sumergido que los propios españoles, que los inmigrantes en su conjunto tendrían tasas conjuntas de paro y empleo sumergido sensiblemente superiores a las de los españoles, que Los inmigrantes extra-europeos, no hispanoamericanos y no chinos (mayoritariamente, marroquíes y otros africanos) tendrían las mayores tasas conjuntas de desempleo y empleo sumergido.

Pese a los niveles tan elevados de desempleo, entre 2008 y 2014, ambos inclusive, solo hubo una salida de inmigrantes de España de menos de un 0,5% de los nacidos en España, y de alrededor de un 6,5% de los nacidos fuera de España. Lo cual vuelve a recordar lo que hemos dicho de la “generosidad”, más vil despilfarro de nuestras autoridades con los subsidios a inmigrantes de todo tipo, que les permite vivir o sobrevivir a pesar de no trabajar.

Si se hacen cálculos, con lo dicho, basado en datos fehacientes del propio INE, se puede asegurar que de haber inmigración cero y preferencia por los españoles en el empleo frente a los extranjeros, el paro de los españoles en la actualidad sería de práctico pleno empleo por lo menos hasta 2008, un 13,4% en 2013 y un 4,7% en 2017.

Asimismo, sorprende que  tanto en el IRPF como las cotizaciones sociales, se aprecia que la contribución de los inmigrantes es muy inferior a la media nacional.

Los inmigrantes, por su menor nivel de renta y mayor tasa de paro, generan un mayor gasto por persona en prestaciones contra la pobreza y en servicios gratuitos −exceptuando el sanitario−: prestaciones por desempleo (en especial, de las no contributivas), rentas de inserción, ayudas al alquiler, e†c.

Hay dos excepciones muy importantes a lo anterior. Una, los extranjeros residentes en España procedentes de países más ricos que ella, que representan casi la sexta parte de los extranjeros en España en edad laboral, cuyos niveles de renta son superiores, en media, a los de los españoles; si viene de países más ricos no es porque lo necesiten. Otra, los chinos, que representan un 3% de los inmigrantes en edad laboral quienes tendrían aproximadamente la mitad de tasa de paro que los españoles, siendo autónomos la mayoría y su presencia en los programas de ayudas contra la pobreza nula.

Los inmigrantes no occidentales consumen como mínimo en torno al 50% del total –pese a ser solo en torno al 11% de la población de España–, de los programas de ayudas contra la pobreza ligados a personas menores de 65 años. Asimismo, el hecho de haber en España tanto paro −de españoles y extranjeros− y tan alto porcentaje de personas en edad laboral de origen extranjero, supone la existencia de una competencia laboral incrementada para los españoles a la hora de optar a un puesto de trabajo.

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  • La cruz y la espada
Los extranjeros residentes en España aportan a las arcas públicas una parte muy inferior a la media en la recaudación por IRPF (entre el 3% y 4%, siendo el de la renta personal el impuesto que más dinero aporta dichas arcas. En impuesto de sociedades y de cuotas de Seguridad Social a cargo de la empresa, otras dos grandes fuentes de ingresos del erario público, la aportación de los extranjeros sería asimismo mucho menor que la media de los españoles como mucho de un 2,9%. En impuestos a la propiedad inmobiliaria su aportación llegaría sólo al  1,5%. En impuestos más ligados al consumo, como el IVA o los impuestos especiales (a carburantes, alcohol, tabaco…), los residentes extranjeros aportarían algo más, bien que, no obstante, menos que la media.

En España, los inmigrantes tienen un peso electoral aún reducido, ya que la mayoría de ellos aún no tienen la nacionalidad española, y los que la tienen votarían en proporciones menores que el promedio del censo; algún estudio asegura que cuando lo hacen es a partidos de izquierda. Pero ya hay zonas de España donde comienzan a tener un peso electoral significativo, y es un peso que crecerá continuamente debido al aumento de nuevas nacionalizaciones, el menor número de fallecimientos por ser su media de edad menor que la de los españoles y mayor el número de hijos de inmigrantes que irán alcanzando la mayoría de edad. La palma de votantes extranjero actuales y potenciales se la llevan Melilla con diferencia, seguida de Tenerife, Ceuta, Madrid y Barcelona.

En cuanto a la delincuencia baste el siguiente cuadro y estadística:

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Condenados por 100.000 residentes en España de 18 a 70 años (por 100,000 españoles)
Total
extranjero
América Asia África Europeos
(no españoles)
Europeos
no UE
Total 254% 343% 370% 117% 189% 211%
Homicidios y asesinatos 325% 487% 428% 268% 218% 89%
Lesiones 275% 414% 385% 141% 188% 178%
Contra la libertad 174% 208% 259% 107% 136% 84%
Amenazas 168% 195% 261% 58% 137% 86%
Coacciones y detenciones ilegales 198% 263% 248% 327% 130% 72%
Torturas e integridad moral 200% 261% 270% 80% 162% 111%
Trato degradante y violencia 203% 265% 273% 82% 165% 113%
Contra la libertad sexual 294% 388% 409% 227% 216% 184%
Hurtos 405% 322% 490% 160% 449% 568%
Robo con violencia 336% 398% 760% 78% 185% 152%
Robo con fuerza 235% 119% 426% 33% 248% 292%
Estafas 136% 188% 157% 85% 112% 110%
Apropiación indebida 129% 174% 171% 180% 85% 53%
Daños 166% 203% 247% 64% 134% 127%
Receptación y blanqueo de capitales 337% 249% 720% 102% 269% 287%
Contra la seguridad colectiva 258% 459% 297% 104% 172% 186%
Contra la salud pública 493% 545% 1299% 325% 191% 101%
Falsedades 662% 412% 1722% 815% 362% 1011%
Falsificación documentos públicos 717% 429% 1921% 885% 379% 1112%
Falsificación de certificados 334% 61% 929% 1214% 116% 537%
Falsificación de tarjetas de crédito 3247% 3725% 3369% 4695% 2775% 1558%
Contra la Administración Pública 185% 226% 299% 54% 142% 179%
Desobediencia y denegación auxilio 223% 302% 282% 50% 188% 249%
Quebrantamiento de condena 199% 296% 281% 67% 141% 106%
Contra el orden público 330% 419% 576% 75% 233% 298%
Atentados contra la autoridad 308% 435% 509% 68% 207% 222%
Resistencia y desobediencia 382% 415% 786% 97% 256% 258%
Otros delitos 275% 374% 262% 42% 267% 665%

Para acabar tal vez sólo decir que o se pone coto, orden, rigor, disciplina y justicia en cuanto a la inmigración se refiere, o ese flujo seguirá y aumentará con los perjuicios que de todo tipo vemos que se deriva, más el añadido de la pérdida, aún más si cabe, de nuestra identidad nacional, cultural, religiosa y de valores. Bien entendido, como se ha visto, que si esto se está produciendo y sigue lo será no tanto por ellos, sino por nosotros, nuestros dirigentes, partidos políticos y en general los propios españoles, como ya viene ocurriendo. De no actuarse con contundencia estamos sentando las bases, en parte ya lo están, de nuestra futura, más bien inminente, desparición.

La Redacción