Nueva indignidad de Podemos y del Ejército; ambos dos.

Todo ello denota, además, un voluntarioso desconocimiento de que ese mismo “sistema” es, fundamentalmente, antipatriótico y antimilitar, como lo demuestra la ley y praxis de la “Memoria Histórica” que tantos hechos heroicos ha borrado de nuestros cuarteles y ciudades de la mano de todo tipo de políticos.

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En 2013 el Coronel de Artillería Manuel Busquier Saéz,  jefe del Regimiento de Artillería nº 71, dependiente del Mando de Artillería Antiaérea -AAA- (General de Brigada de Artillería Juan Vicente Cuesta Moreno),  unidades ambas acuarteladas en Fuencarral (Madrid), cedió al Ayuntamiento de Madrid un cañón antiaéreo Flak 18 (88/56) fabricado en 1938 de los que el museo de la unidad tiene en su poder.  La Alcaldesa,  Ana Botella, organizó con el mismo la “Plaza de la Artillería Antiaérea” en una rotonda del Barrio de Montecarmelo (Distrito Fuencarral-El Pardo) próxima al cuartel artillero.

Un detalle significativo: esa pieza hizo la Cruzada de Liberación, ocasión en la que se probó aquella entonces modernísima y eficacísima arma en competencia con otra similar soviética. Ejemplares tan antiguos apenas quedan en el mundo tras el ciclón de la 2ª GM, de forma que en el mercado internacional de los coleccionistas y museos alcanza valores que rondan los 60.000 €. Sin duda el incomprensible desconocimiento y la falta de amor a las tradiciones y hechos de nuestros mayores hicieron elegir precisamente esa rara pieza histórica, cuando hay numerosas versiones de la misma hechas en Trubia en posguerra, para su exposición a la intemperie y al previsible vandalismo y activismo político “antisistema”. Porque, sépanlo ustedes, ese cañón es uno de los fondos del Museo del Ejército que estuvieron expuestos en la terraza Norte, siendo vergonzantemente “exiliados” a la Academia de Artillería (Segovia) cuando empezaron los ataques y pintadas contra el Museo en Madrid; de allí se recuperó para el Museo de la AAA. Ese es el amor a la cultura y el patrimonio nacional que se estila en nuestra época

Todo ello denota, además, un voluntarioso desconocimiento de que ese mismo “sistema” es, fundamentalmente, antipatriótico y antimilitar, como lo demuestra la ley y praxis de la “Memoria Histórica” que tantos hechos heroicos ha borrado de nuestros cuarteles y ciudades de la mano de todo tipo de políticos.

Con semejantes premisas, las consecuencias se veían venir. Recogemos la muy esclarecedora crónica de “La Gaceta” del 27 de diciembre, apenas a unas horas para que la “inocentada” hubiera sido clamorosa.

 


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