El hundimiento del Banco Ambrosiano, del cual, el Banco Vaticano era el principal accionista, se convirtió en el pistoletazo de salida de todos los acontecimientos que surgirán a partir de entonces en la Iglesia. De por medio estaba la muerte de Juan Pablo I, los numerosos intentos de asesinar a Juan Pablo II y la dimisión de Benedicto XVI. ¿El demonio está ya dentro del Vaticano? Expertos en demonología como el padre Gabriele Amorth y otros exorcistas de la Iglesia, lo afirman sin dudarlo un instante.  Ahora bien, conviene aclarar que una cosa es la Iglesia y otra muy diferente es el Vaticano.

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Juan Pablo I

La muerte de Juan Pablo I, estaba íntimamente relacionada con el control de la Banca Vaticana, la cual, estaba (y sigue estándolo), en manos de la mafia italo-norteamericana; sin embargo, quien realmente era el dueño de la situación financiera vaticana, no eran otros que los dirigentes de la logia masónica italiana P-2, a la cual, pertenecían no pocos prelados italianos con sede en el Vaticano; estamos hablando de cardenales y obispos. Y las ramificaciones existentes con el crimen organizado eran tan evidentes por parte de la Banca Vaticana, que el director de cine norteamericano Francis Ford Coppola, se inspiró en este incidente del hundimiento del Banco Ambrosiano para rodar parte de la película “El Padrino III”.

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Padre Malachi Martin

Ahora bien, ¿dónde está el punto de partida de todos estos conflictos que se fueron acelerando de forma tan vertiginosa a partir de entonces? Para aclararnos un poco toda esta telaraña sin fondo, aparecerá en escena un personaje realmente singular; se trata de un sacerdote irlandés, concretamente el padre Malachi Martin, que fue asesor del cardenal Agostino Bea, (ambos eran jesuitas) y a su vez, fueron asesores de los Papas Juan XXIII y Pablo VI. Esto significaba tener acceso a información confidencial en el sentido más estricto de la palabra. Malachi Martin era un caso de inteligencia prodigiosa; sin haber cumplido 34 años ya estaba en poder de cuatro doctorados, uno de ellos,  de los más difíciles que conozco: en idiomas semíticos.

En cierta ocasión, estando el padre Malachi Martin despachando con el Papa Juan XXIII,  éste le pasó un documento que nadie hasta ese momento había leído, a excepción del Papa  Pío XII. El documento era tan impresionante que Juan XXIII, una vez leído por el padre Martin y el cardenal Bea, ordena archivarlo. Se trata del tercer secreto de Fátima. Pero no es el famoso tercer secreto, (actualmente revelado), sino que la clave está en una hoja adjunta, adosada a dicho tercer secreto. Se trata de una hoja de papel, algo inferior al tamaño de los 21,5×27,5 centímetros que tiene un folio normal de oficina. Es una hoja escrita a mano en idioma portugués; contiene exactamente 25 líneas escritas en ese idioma. El Papa considera que lo que dice el texto, no lo ve apropiado para que sea publicado. Pablo VI lo leyó; también lo leyó Juan Pablo II. Ambos consideraron que era mejor no publicarlo. Sin embargo, cuando Juan Pablo II sufrió el atentado en la plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981, solicitó le fuera entregada de nuevo para estudiar lo que estaba escrito. Parte del escrito se refería a su pontificado. Quienes estaban con el Papa trabajando en esa época, confirmaron posteriormente que a partir de ese momento, Juan Pablo II ya no era la misma persona de antes. Algo realmente tremendo estaba escrito en esa hoja, escrita a mano y en idioma portugués.

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Jean Marie Villot

Muerto Juan XXIII, es elegido como sucesor Pablo VI. Al poco tiempo de ser elegido, sucede algo realmente terrible dentro del propio Vaticano, y será el padre Malachi Martin quien informará de los acontecimientos al pontífice. Dichos eventos se inician en la capilla Paulina del Vaticano durante la noche del 29 de junio de 1963, festividad de los santos Pedro y Pablo.  En esa capilla se celebró una misa satánica, en la cual participaron un número no determinado de cardenales y obispos en un ritual satánico, con el objetivo de entronizar a Satanás en la Iglesia,  iniciando de esta forma, el reinado e influencia del “príncipe de este mundo” dentro de la Iglesia. Se sabe que entre los cardenales y obispos estaba el siniestro Jean Villot, y también algún que otro sacerdote. El impacto de esta noticia en el Papa Pablo VI fue evidente. En la siguiente reunión con la curia romana, Pablo VI les habló sin rodeos, afirmando algo que se convertirá en portada en la mayor parte de la prensa mundial: “a través de alguna grieta del Templo, se ha introducido el humo de Satanás en la Iglesia de Dios”.  Pues bien, este incidente en la capilla paulina, fue el inicio de todos los acontecimientos posteriores en la Iglesia.

Cien años antes, el Papa León XIII, había divulgado una oración especial a San Miguel Arcángel, para que se leyera en todas las iglesias del mundo al final de la misa, pidiendo ayuda de este Arcángel para luchar contra Satanás. Pues bien, cuando se celebró esta misa satánica en la capilla Paulina del Vaticano para entronizar a Satanás, poco antes, determinados cardenales influyeron en el acta final de algunas resoluciones relacionados con el Concilio Vaticano II, de manera que se suprimió la oración a San Miguel Arcángel decretada por el Papa León XIII ochenta años antes. Esa misa satánica era la consecuencia de la anulación del decreto pontificio del mencionado Papa. Desde ese momento, la Iglesia comenzó a estar bajo el poder de todos esos cardenales, obispos y sacerdotes infiltrados dentro de la Iglesia para ir demoliéndola poco a poco. No tardará mucho en aparecer el tema de la pederastia y todos los escándalos eclesiales que se irán sucediendo. Así por ejemplo, hay datos concretos de obispos y cardenales, que sabiendo con nombres y apellidos de seminaristas homosexualmente activos, eran seleccionados para ser ordenados sacerdotes por los responsables de esas diócesis. ¿Cuáles podrían ser las razones de esa actitud por parte de esos prelados? Sin ninguna duda, ir demoliendo la Iglesia por dentro.

Es cierto que Juan Pablo II tuvo una aceptación mundial a su persona y a su carisma, pero no es menos cierto, que una nutrida representación de la jerarquía eclesiástica católica, no solo hicieron todo lo posible por amargarle la existencia, sino que no dudaron en intentar matarle en numerosas ocasiones: la masonería eclesiástica.

Sin embargo, tenemos que regresar de nuevo al Papa Juan XXIII. ¿Por qué ordenó archivar ese documento tan inquietante? El Papa se justificó con la afirmación de que: “no pertenece a mi pontificado”. Pero sí será el padre Malachi Martin, quien dará pistas sobre el secreto de Fátima, el cual, había leído personalmente. Este sacerdote quedó tan impactado de todo lo que estaba sucediendo en torno al Vaticano, que le pidió al Papa Pablo VI una autorización pontificia para retirarse a la vida privada. Pablo VI le concedió dicha autorización, la cual, le eximía de estar bajo la autoridad de ningún obispo del mundo. Llevó a partir de entonces una vida retirada consagrada a escribir y a su labor de sacerdote y exorcista, que también lo era. Los libros que publicó entre las décadas de los años 70 a los 90, se convirtieron en auténticos “best-seller” mundiales.

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Sor Lucia

Estaba bajo juramento, de manera que no pudo revelar nada respecto a lo que había leído sobre la misteriosa hoja escrita por la hermana Lucía (Fátima), adjunta al tercer secreto; aunque sí daba algunas pistas afirmando “sí o no” cuando le preguntaban al respecto sobre el tercer secreto de Fátima. Sin embargo no guardó silencio sobre las extrañas ceremonias que empezaban a proliferar entre un grupo poderoso de masones “satánico-iluminattis” formado por cardenales y obispos, homosexuales muchos de ellos. Revelar estos datos, sobre todo cuando escribió su último libro relacionado con el tema del “último Papa”, le supondría la muerte prematura. Escribió sus libros bajo un pseudónimo, describiendo en forma novelada parte del objetivo que tiene esta secta masónico-satánica infiltrada dentro de la Iglesia, cuyo plan no era otro que derribar a la Iglesia para imponer lo que hoy conocemos como  “Nuevo Orden Mundial”.

“La pedofilia está directamente relacionada con el satanismo”… “el verdadero tercer secreto de Fátima no era sino la advertencia de que el Maligno se había infiltrado en el Vaticano, y que sustentaba una red de clérigos pedófilos aliados a poderosas sectas satánicas”.

La revelación de estos datos por parte del padre Malachi Martin, confirmando las prácticas homosexuales y ritos satánicos dentro del Vaticano por parte de estos cardenales, fueron las razones por las cuales fue encontrado muerto en su departamento de  New York en 1999. No fue necesario investigar las causas; le quitaron de en medio.

Pues bien, esta hoja adjunta al tercer secreto de Fátima, seguía sin ser revelada, lo cual, ni siquiera pudo hacerse cuando por orden de Juan Pablo II, se ordenó que se revelase en el 2.000. Se sabe actualmente, que alguien del colegio cardenalicio, consiguió “torcerle la mano” al propio Benedicto XVI, es decir, le impidieron al Papa que se publicara lo que estaba escrito en esa famosa hoja. ¿Tan terrible es lo que está escrito?

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Padre Malachi Martin

Todo parece indicar que es realmente tremendo lo que está escrito. Sin embargo, el padre Malachi Martin, asediado por los medios de comunicación en los últimos años de su vida,  en una entrevista concedida a una cadena de radio de New York poco antes de morir, nuevamente le insistieron sobre este tema, y por esta vez, sí habló, pero como él mismo reconoció, al estar bajo juramento, desvió la atención existente sobre el tercer secreto, de manera que se centró en algo que sorprendió a todos; mencionó con toda claridad las apariciones sucedidas en el norte de España, en la localidad cántabra de Garabandal. (He tenido la fortuna de escuchar el audio original en inglés (con traducción al castellano) y pronuncia el nombre en perfecto castellano).

En este pueblo del norte de España de nombre San Sebastián de Garabandal de origen celta, en el año 1961 se apareció la Virgen María durante varios años a un grupo de cuatro niñas.  El padre Malachi Martin, perfecto conocedor de estos hechos,  vuelve a repetir que no puede revelar nada debido a su juramento de sigilo, pero que lo mencionado en Fátima, ya está descrito en lo revelado en los mensajes marianos de Garabandal.

Sin embargo, no han sido pocos (sobre todo obispos y religiosos) quienes hicieron lo posible y lo imposible por intentar borrar del mapa estos acontecimientos marianos acaecidos en esta aldea del norte de España. Es aquí cuando paralelamente a estas declaraciones del padre Malachi Martin, aparece un documento que viene a confirmar la veracidad de todo esto. Resulta que aparece una carta, la cual está fechada en Sao Paulo (Brasil) el 20 de diciembre de 1990, dirigida al obispo de Santander, monseñor Juan Antonio del Val, (en cuya diócesis se produjeron dichas apariciones). Dicha carta  no solo está firmada por el padre Alipio Martínez, sino también por el matrimonio formado por Egesipo Campos y su esposa Civa Silva, quienes confirman la existencia de un documento sobre las apariciones de Fátima, donde la Virgen María se despide de Lucía (que por entonces no tenía más de 12 años de edad) en su última aparición en Cova de Iría; dicho documento confirma que La Virgen María la dice a la niña: “ata Sao Sebastiao da Hespanha”, (Hasta San Sebastián de España).

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Aparciones en Garabandal

Con esa despedida, La Virgen María estaba dando una clara indicación de donde sería su siguiente aparición. Efectivamente, el día 1 de junio de 1961 se produce la primera aparición en Garabandal, cuyo nombre completo es San Sebastián de Garabandal. Este fenómeno realmente prodigioso que se produjo durante cuatro años, era casi una copia de lo que fue Fátima. El padre Malachi Martin, recuerda en esa entrevista a los periodistas, que las primeras palabras de la Virgen María en Garabandal fue un “tirón de orejas” al Papa por negarse a revelar el mencionado secreto, lo cual, es rigurosamente cierto, según las actas de dichas apariciones. Este padre irlandés, se limita a confirmar que Garabandal, era una continuación de los famosos secretos de Fátima, lo mismo que posteriormente lo fueron los mensajes de Akita (Japón). Nadie como él sabía mejor de lo que hablaba, (junto con el cardenal Ratzinger, futuro Benedicto XVI), que será quien conozca en profundidad este tema, y por cierto, auténtico experto en el ámbito de la profecía).

Es a partir de este momento cuando sale a la luz lo que realmente está por llegar sobre la Iglesia y el mundo, que ya había sido revelado en Fátima, pero cuyos mensajes, un grupo de cardenales masones pertenecientes a la curia vaticana, consiguieron archivarlos para que no salieran a la luz. No es de sorprender por lo tanto, que determinados eclesiásticos, a través del obispado de Santander,  hicieron todo lo posible por derribar lo que estaba sucediendo en una aldea perdida en las montañas del norte de España, que como se pudo confirmar posteriormente, era la continuidad de Fátima.

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Monseñor Agostino Casaroli

Y tanto es así, que el secretario de estado del Vaticano durante el pontificado de Juan Pablo II, monseñor Agostino Casaroli, envió una circular al convento donde estaba la hermana Lucía, dando la orden de que no saliera de dicho convento de por vida, ni hablara con nadie bajo ningún concepto. Tuvo que ser el propio papa Juan Pablo II quien en función de su autoridad como pontífice derogó personalmente esa orden para poder dialogar con la hermana Lucía. Solo este dato nos permite hacernos una idea hasta qué punto había una guerra interna contra el pontífice para menoscabar su autoridad y poder derribarlo de alguna forma.

Vamos a resumir en pocas ideas lo que comienza a revelarse tímidamente en Fátima, pero que ya en Garabandal, (en cuyos mensajes nos vamos a centrar), se convertirán en el centro de la atención de la Iglesia en ese período de la década de los años 60 del pasado siglo:

  • Benedicto XVI es el último Papa. (En Garabandal queda confirmado que tras la muerte de Juan XXIII, tres Papas se sucederán, pero a uno de ellos, Juan Pablo I, que sería el cuarto papa, no se le cuenta porque apenas tendrá tiempo de gobernar, por eso se dice “tres papas”, y no cuatro como algunos interpretan equivocadamente)
  • Quien suceda a Benedicto XVI pertenece ya al período de la Gran Tribulación (que es el actual papa Francisco, denominado “Pedro Romano” en la profecía de San Malaquías, si bien, hay autores que hablan de un Papa más)
  • Huida de Roma de un Papa para evitar que lo maten (hay razones para afirmar que el papa que huye de Roma sería el actual papa Francisco o quizá Benedicto XVI en caso de estar vivo todavía): “un obispo vestido de blanco”, (dice el tercer secreto de Fátima).
  • Roma queda sin Papas a partir de ese momento.

Elección no canónica de un Papa que será quien provoca el cisma anunciado en todas las profecías, y que será quien abra las puertas de la Iglesia al anticristo.

  • Roma se convierte en la sede del Anticristo.
  • Rusia invade Europa: se impone nuevamente el comunismo.
  • Situación caótica en todo el mundo; surge el Gran Aviso. (Se trata de un profundo impacto en la conciencia moral de toda la humanidad, a la que no escapará nada ni nadie).
beneidctoxvi
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Benedicto XVI

Ahora bien, todos estos acontecimientos relatados no podían adelantarse siempre y cuando que un personaje misterioso, ya anunciado en las sagradas Escrituras, en especial lo anuncia Pablo de Tarso en el capítulo dos de la segunda carta a los Filipenses, estuviera en su puesto. Mientras este personaje no fuera derribado de su autoridad, todos estos acontecimientos anunciados estarían siendo retenidos. Este personaje del cual habla Pablo de Tarso, a quien le define como “el Katéjon”, (el obstáculo), hay razones para pensar que se trata de Benedicto XVI. “Derribado de la silla”, como así ha sido, todo lo anunciado en las Escrituras, se irá cumpliendo progresivamente.

Pero este tema requiere no pocas reflexiones al respecto, que veremos con más tranquilidad un poco más adelante.

Por Damián Galerón