StephenHawking

Hawking ya no es ateo.

Acabo de leer una parte de la conferencia que el científico Stephen Hawking ha dictado en el Instituto de Tecnología de California (Caltech).

universoAcabo de leer una parte de la conferencia que el científico Stephen Hawking ha dictado en el Instituto de Tecnología de California (Caltech). No sorprenden sus palabras, por ser demasiado habituales, ante el auditorio abarrotado de estudiantes, profesores, seguidores y un puñado de curiosos por ver, sobre todo, en vivo y en directo, a la estrella británica. Lo que sí asombra es el propio auditorio, que recibió un atropello delirante de argumentaciones falaces para sostener la militancia atea de Hawking sin que nadie tuviera los arrestos, al menos, de cuestionarlos.

Ni como estudiante, ni como profesor, ni como seguidor, me habría colado en el salón para formar parte de la audiencia. Eso sí, siempre cabe la opción de ser uno de los curiosos presentes. Confieso que me hubiera costado aguantar el exigido silencio que se pedía, bien enmarcado, a las puertas del recinto, al escuchar frases como “el Universo no ha necesitado ninguna ayuda divina para estallar y comenzar su existencia”, o “¿qué se supone que estaba haciendo Dios antes de su creación divina? ¿Quizá preparando el Infierno para las personas que se formularan esta clase de preguntas?”.

Hay cosas que cuestan mucho y una vez las alcanzamos decimos que ha sido gracias al sacrificio o a la constancia. Llegar al turno de ruegos y preguntas en perfecto silencio me habría llevado a ejercitar, casi en grado heroico, la virtud de la paciencia. Pero una vez conseguido, cómo no acordarse de la exhortación paulina a Timoteo de “proclamar la verdad, oportuna e inoportunamente”. Quizá estamos en lo segundo, pensaría yo, al alzar mi palma al cielo solicitando la palabra ante la expectación de curiosos, seguidores, profesores y jóvenes estudiantes que han aplaudido a Stephan Hawking, cuyos ojos estarían mirándome como quien se sabe con autoridad y fama.

Dios

No está bien decirle a alguien que se dedica a dar conferencias por todo el mundo que sea más original en sus ponencias. Es lo primero, seguro, que me vendría a la cabeza al coger el micrófono. La paciencia, antes, y la prudencia, ahora, me llevan, brevemente, a responder a Hawking. Más o menos le diría:

“afirma usted que el universo estalla y es entonces cuando existe. Pero, le pregunto, si no existe el universo, que para usted lo es todo, ¿cómo puede estallar algo fuera del todo si no hay nada? No sé si me explico, pero le habría quedado mucho mejor decir que el universo es eterno, que siempre existió. Hágame caso, se hubiera ahorrado muchas explicaciones y de esa forma no tendría que recurrir a la ironía, dirá usted, a la mofa, digo yo, para quitar de en medio al Creador. El Creador sí puede, precisamente, desde la intemporalidad, configurar algo de la nada. Algo tan grande, tan magnífico, tan impresionante como el mismo universo, que usted conoce bien, cuyo equilibrio tan perfecto y calculado no puede ser obra de una explosión descontrolada sino de una inteligencia suprema que ordena y sostiene.

Usted, también, ha denunciado que hay muchas personas que aún siguen buscando una solución divina para contrarrestar las teorías de los físicos. Yo, en cambio, le digo que empieza a haber –y aquí tenemos un claro ejemplo de ello- algunas personas que sin utilizar argumentos de teorías físicas pretenden buscar una solución en el azar para explicar el origen y existencia del universo. Esto me recuerda a alguien de su tierra que decía que cuando el hombre deja de creer en Dios empieza a creer en cualquier cosa. Está usted creando un dios, el azar, que sin tener ningún atributo divino, superior e inteligente, sin embargo nos ha configurado en perfecta armonía y sujetado a leyes físicas tan precisas y complejas que a su edad todavía no ha terminado de estudiar.

También ha provocado risas en el auditorio cuando preguntó qué haría Dios antes de crear el universo. Espero que no fuera una pregunta de la que no esperaba respuesta, porque yo se la doy. Dios, antes de la creación, ya pensaba en usted. En usted tal y como es, con sus virtudes y defectos, con su inteligencia, con sus talentos, dones y defectos. Me dirá que “menudo Dios, que desde hace miles de años piensa en mí y aquí me tiene en una silla sin poder articular movimiento alguno”. Pero yo le diré que Dios también pensó, antes de crear el universo, en Antonietta Raco, una italiana de 60 años que, al igual que usted, padecía esclerosis lateral amiotrófica (ELA) desde hacía mucho tiempo. Antonietta, hace unos años, viajó hasta Francia y ayudado de tres personas se bañó en unas piscinas. Salió andando, erguida. Totalmente rehabilitada de su enfermedad y habiendo recobrado el esplendor físico perdido por la postración. Los médicos del hospital turinés Le Molinette, donde se trataba, no han encontrado ninguna explicación médica ni científica. O bien el azar volvió a poner en marcha su sistema nervioso, vivificando las células muertas y poniendo en marcha su funcionamiento muscular, o bien Dios, Creador del universo, aprovechó las benditas aguas de la ciudad de Lourdes para seguir pensando en Antonietta.

Me decanto por el hacer de Dios, como Antonietta, a quien le pido por usted para que sea iluminado con la Verdad y sea testigo vivo de Su acción. El azar prefiero dejarlo para la lotería que, aunque van pasando los años, sigo esperando que me conceda el estallido de una felicidad efímera. Muchas gracias”.

 


8 thoughts on “Hawking ya no es ateo.”

    1. Estimado Ricardo Abadez:
      Con todos nuestros respetos, esos que usted no tiene ni para sí mismo: el insulto es el rebuzno del ser humano; se puede no estar de acuerdo, pero nunca insultar al otro porque quien lo hace se autodescalifica; ¿quién lee tonterías? sólo los tontos, y perdone lo que es una realidad, los demás cuando consideran que lo es interrumpen la lectura y mucho menos dedican su tiempo a criticarla.
      Lo anterior, de verdad, con todos nuestros respetos y para que reflexione y se dé cuenta de su error. Cuando no esté de acuerdo con cualquiera, queda mejor decir que no lo está y se acabó. Bien que mucho mejor es rebatirle con argumentos, claro, arriesgándose como lo hace el que escribe. Ese es el juego, o debería ser. Cuando usted lanza el exabrupto que ha lanzado se desacredita, queda mal, no le benficia. ¡Háganos caso!
      Saludos cordiales.

    1. Estimado Ricardo Abadez:
      Con todos nuestros respetos, esos que usted no tiene ni para sí mismo: el insulto es el rebuzno del ser humano; se puede no estar de acuerdo, pero nunca insultar al otro porque quien lo hace se autodescalifica; ¿quién lee tonterías? sólo los tontos, y perdone lo que es una realidad, los demás cuando consideran que lo es interrumpen la lectura y mucho menos dedican su tiempo a criticarla.
      Lo anterior, de verdad, con todos nuestros respetos y para que reflexione y se dé cuenta de su error. Cuando no esté de acuerdo con cualquiera, queda mejor decir que no lo está y se acabó. Bien que mucho mejor es rebatirle con argumentos, claro, arriesgándose como lo hace el que escribe. Ese es el juego, o debería ser. Cuando usted lanza el exabrupto que ha lanzado se desacredita, queda mal, no le benficia. ¡Háganos caso!
      Saludos cordiales.

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