• La cruz y la espada
  • La cruz y la espada
Por José Mª Manrique

Segunda y última parte de este excelente trabajo. Al final lo pueden descargar completo en PDF.

Los Signos.-

La Virgen anunció un gran “Milagro (el mayor, después de La Eucaristía), un jueves, coincidiendo con un gran acontecimiento muy importante para la Iglesia”, para ayudar al mundo a convertirse, ya que en otro caso el mundo se verá envuelto en una horrible desolación; “antes, vienen tres Papas” (ya han pasado), “y después el Fin de los Tiempos (no el Fin del Mundo). La fecha del Milagro será anunciada por Conchita, que ya la conoce, por mandato de la Virgen con ocho días de antelación; el milagro se verá desde todos los lugares desde donde se ve el pueblo. El Aviso vendrá poco antes del Milagro, para purificarnos; todo el mundo lo verá desde donde esté, y será muy impresionante, nos hará ver el estado de nuestra conciencia, es una preparación para el milagro, las circunstancias del mundo serán difíciles en esas fechas. Si el mundo no cambia, vendrá un Castigo horrible. La Señal será un acontecimiento propio del Fin de los Tiempos; la Virgen dijo que después del Milagro quedará una señal permanente en Los Pinos (lugar de muchas apariciones en Garabandal; nueve pinos donde se construirá una capilla en honor de San Miguel Arcángel, según se indicó en una aparición el 16 de julio de 1961) como prueba del Amor inmenso de Dios hacia la Humanidad. Se podrá ver, fotografiar, filmar, pero su sustancia es de naturaleza desconocida ya que es Obra solo de Dios.

De lo dicho por las niñas, principalmente Conchita, estos son los aspectos esenciales del Milagro (dentro de la natural prudencia que deben acompañar a estos “resúmenes”).

.- Conchita conoce su fecha exacta y la comunicó a Pablo VI, así como a su confesor -Cardenal Dezza- y al cardenal Ottaviani, pro-Prefecto del Santo Oficio, hoy Congregación para la Doctrina de la Fe.

.- Conchita lo anunciará al mundo ocho días antes de su fecha. Transcurrirá menos de un año entre el Aviso y el Milagro.

.- Durará entre 10 minutos y un cuarto de hora. Tendrá lugar un jueves, a las 20:30. Entre los días 6 y 16 de uno de estos tres meses: marzo, abril o mayo. Ese día no será fiesta de la Virgen. Será el día de la fiesta de un santo mártir relacionado con la Eucaristía. Coincidirá también con un acontecimiento muy importante, raro, singular, tanto para la Iglesia como para toda la cristiandad, un acontecimiento feliz y venturoso.

.- Será el milagro mayor que Jesús haya hecho para el mundo.

.- Será visible en Garabandal y en las montañas de los alrededores; no podrá palparse pero si podrá ser filmado, fotografiado y televisado. El Papa verá el milagro “desde donde quiera que esté”.

.- No será necesario que los videntes vivos estén presentes en el momento de la realización de este milagro.

.- Los enfermos que asistan se sanarán y los incrédulos creerán.

.- El cuerpo del P. Luis María Andreu será desenterrado incorrupto. El ciego Joey Lomangino recobrará la vista (“recibirá nuevos ojos en el día del gran Milagro”); murió el 18 de junio de 2014, aniversario de la primera aparición de San Miguel, siendo aún ciego, lo que indica que el mensaje de la Virgen era figurado o hubo alguna equivocación en su transmisión hasta nosotros.

Conchita, años después, dijo: “Dios quiere que corrijamos y pequemos menos gracias a la advertencia (Aviso), y será visto por todas las personas donde quiera que estén. Será como revelarnos a todos nuestros pecados y el bien que no hemos hecho. Creyentes y no creyentes, todas las personas. No quemaran nuestro cuerpo, pero lo sentiremos física y espiritualmente, todas las naciones y todas las personas se sentirán de esta manera, nadie lo escapará, e incluso los no creyentes sentirán el temor de Dios. La Virgen dijo que la advertencia y el gran milagro serán las últimas manifestaciones tan grandes que Dios nos da”.

El Aviso, el Milagro y el Castigo están recogidos en la revelación pública (Antiguo y Nuevo Testamento) y privada, coincidiendo en todo, por ejemplo, con lo que la Virgen comunicó en Akita (Japón, 1973-75), en unas apariciones aprobadas por el obispo local.

Persecución y Negaciones.-

La Virgen anunció a las niñas que llegaría un momento en que negarían las apariciones, anticipándolas esa caída y dándoles fuerzas para superarla luego. Las niñas, además, testimoniaron luego que les envió una especie de amnesia mental, la cual había sido anunciada por la Virgen y que habían recogido en sus diarios.

El fenómeno de las dudas y negaciones, que se da en ocasiones en estos fenómenos milagrosos, suele ser facilitado también por la acción del Maligno, especialmente a través de instrumentos suyos, voluntarios o meramente “equivocados”. En Garabandal las videntes, y los fieles en general, fueron sometidos también a la presión psicológica de las “comisiones” (no se nombró ninguna oficial y formalmente, y desde el principio emitieron juicios de valor contrarios a las apariciones) de investigación y miembros del obispado. Tras ignorar y negar desde el principio los hechos milagrosos, se recurrió inicialmente a llevar a Conchita a Santander para influirla con diversiones y presiones, se ignoraron los informes del párroco (Valentín Marichalar) y de testigos cualificados, haciéndose manifestaciones contrarias y prohibiéndose actos piadosos. Ese clima influyó en las niñas y sus familiares y, mucho más aún, cuando más adelante se recurrió a las amenazas con penas canónicas (privar de la absolución y comunión), etc.
Las niñas llegaron a soportar asustadas hasta interrogatorios de siete horas, con intervenciones personales del obispo. El entorno familiar pesó mucho, especialmente en el caso de Mari Cruz, y acabaron fallando: Mª. Cruz en el año 63 y la última Conchita en el año 1965 tras el fin de las apariciones. Loli fue la que menos.

La postura del Obispado: el 26 de agosto de 1961 Don Doroteo Fernández Fernández, Administrador Apostólico del Obispado de Santander, tras una primera nota (“es prematuro cualquier juicio definitivo que quiera pronunciarse sobre la cuestión”) emitió el primer comunicado firme, manifestando que “nada hasta el presente nos obliga a afirmar la sobrenaturalidad de los hechos allí ocurridos”, prohibiendo que los sacerdotes y religiosos acudan al lugar de las “apariciones”.

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Doroteo Fernández (V-61/I-62)

 

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Eugenio Beitia
(II-62/I-65 y »)

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Vicente Puchol
(VIII-65/V-67)

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J.Mª Cirarda
(VII-68/I-72)

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Juan Antonio
del Val
(I-72/IV-91)

Obispos de Santander

Monseñor Eugenio Beitia Aldazábal emitió la 3ª nota, el 7 de octubre de 1962, diciendo que los fenómenos de Garabandal “tienen una explicación de carácter natural”. Tiempo después dimitió por problemas de salud (vista), pero para entonces, Conchita había recibido en la madrugada del 2 al 3 de julio del año 1965 una comunicación del Arcángel S. Miguel sobre las consecuencias que podría sufrir el titular de la Diócesis que no tratara las apariciones con el debido respeto. Este mensaje fue llevado en un sobre al obispado por D. Francisco Ventura (http://mariamensajera.blogspot.com.es/2006/05/la-capilla-de-san-miguel-de-garabandal.html), quien, así mismo, había objeto de mensajes, vía Conchita, para que levantara una capilla a S. Miguel en Garabandal. Ya en calidad de administrador apostólico, el obispo Beitia firmó el 8 de julio de 1965 un nota (4ª) más prudente, exhortando a no fomentar las manifestaciones y declarando que “no hemos encontrado materia de censura eclesiástica condenatoria, ni en la doctrina ni en las recomendaciones espirituales que se han divulgado en esta ocasión, … repiten simplemente la doctrina corriente de la Iglesia en esta materia”.

Mons. Vicente Puchol Montis, quien dijo públicamente “esto lo acabo yo cueste lo que cueste”, se  mostró extremadamente categórico en la quinta nota: ni hubo apariciones ni mensajes y todos los fenómenos acaecidos tenían explicación natural. Consiguió que las niñas firmaran declaraciones negando las apariciones. Murió conduciendo su coche el 8 de mayo de 1967 (su acompañante resultó ileso).

El Administrador Apostólico D. Enrique Cabo se encontró con la pequeña capilla a S. Miguel levantada en cuatro días (era desmontable), por lo que envió un oficio al antedicho Sr. Ventura diciéndole que en ella no se podía rezar ni la más elemental Avemaría, y muy especialmente el Rosario, y que quien se atreviera a desobedecerle tendría que atenerse a “las responsabilidades exigidas por Nos”.

La sexta nota fue publicada el 9 de octubre de 1968 por ¡la secretaría! del Obispo José María Cirarda, y en ella se decía que, a pesar de que “no consta del carácter sobrenatural” de las presuntas apariciones según los sucesivos dictámenes de los anteriores ordinarios, ellas se difundan en distintos medios.

La Santa Sede siempre dejó la responsabilidad en manos del Obispo de Santander.

Ante estas presiones, y también por revelaciones místicas, Conchita, Loli y Jacinta abandonaron, apenas iniciada, su vida religiosa en diversas órdenes y, por caminos distintos acabaron viviendo y casándose en EE.UU, lo que sirvió para la difusión de las apariciones en el mundo anglosajón. Todas volvieron a defender las apariciones a finales de los sesenta y propagando la devoción a Nª Sª del Carmen en Garabandal.

La devoción a la Virgen de Garabandal.-

Las apariciones Garabandal, y sus milagros, se conocen en los cinco continentes, aunque apenas lo sean en España. El director Bill Nicholson filmó una película sobre las Apariciones de Garabandal para la BBC, el cual fue premiado en el Reino Unido como mejor documental religioso del año. A finales de 1981 ya se habían distribuido más de 400 copias a diversas televisiones. Como resultado, en Australia ya hay más de una treintena de Centros de Garabandal. Entre los testimonios más conocidos, son de resaltar los de eminentes médicos (doctores Ortiz, Puncernau, Morales –antiguo “perseguidor” de las mismas, Domínguez, etc), el santo sacerdote estigmatizado Padre Pío (que vio y habló con la Virgen de Garabandal desde su celda y quien confirmó a Conchita, cuando le visitó en 1966 tras su viaje a Roma, la autenticidad de las apariciones), la Madre Teresa de Calcuta, Santa Maravillas de Jesús, el P. Royo Marín, el Padre Rodrigo, y muchísimos más. D. Valentín Marichalar que fue párroco de Cosío y Garabandal durante las Apariciones dijo que él no creía al principio pero que después creyó en las Apariciones porque recibió una prueba personal e inequívoca que él mismo había pedido a la Santísima Virgen María.

Pero, con relación a la oposición a Garabandal, han trascendido testimonios de que los obispos españoles de los años sesenta se comprometieron, al parece y de alguna forma, a no reconocer ningún fenómeno similar en sus diócesis. Concretamente, Francisco Sánchez Ventura, editor y publicista de Zaragoza, tuvo dos conversaciones con el obispo Del Val, quien fue testigo de las apariciones y luego Obispo de Santander, en las que éste le confesó el acuerdo de los obispos; lo publicó en su revista María Mensajera, y en un libro suyo (editorial Círculo) y en una  página Web, como atestigua José María Sánchez de Toca en Los Profetas de la Piel de Toro (Editorial AKRON, Astorga, 2009).  En todo caso, no se construyó el templo que pidió Nuestra Señora (solo hay una mínima capilla, costeada con limosnas, muchas de ella norteamericanas). Monseñor del Val dijo en 1988 en TV: “Estoy abierto a toda información, a toda consideración sobre Garabandal, y en este sentido quiero continuar; lo que he hecho ahora es autorizar a los Sacerdotes para que suban a Garabandal y celebren allí la Eucaristía, anteriormente prohibido por las notas que dieron mis antecesores”.

Entre el 12 a 19 de enero de 1966, Conchita fue convocada a Roma por el Cardenal Ottaviani (el Vaticano corrió con los gastos del viaje), quien la interrogó durante dos horas y media (Conchita le dijo la fecha del Milagro al cardenal y al confesor del Papa -Cardenal Dezza- y a éste), así como por otros miembros de la Sagrada Congregación. El Cardenal quedó muy satisfecho y Conchita pidió ver al Papa. Sorprendentemente, Pablo VI le dijo: “Conchita, yo te bendigo y conmigo te bendice toda la Iglesia”. También concedió la Bendición Apostólica a la Obra de difusión de los Mensajes de Garabandal el 12 de junio de 1967. Según el Padre Javier Escalada S.J. y según una hoja de la “Legión Blanca” con el imprimátur del Obispo de Tacna en Perú D. Alfonso Zaplana Belliza, Pablo VI también dijo en una entrevista que le concedió: (Garabandal) es la historia mas hermosa de la humanidad desde el Nacimiento de Cristo; es como la segunda Vida de la Santísima Virgen en la Tierra y no hay palabras para agradecerlo”. El Padre Escalada dijo al Papa que “había mucha oposición a creer en las Apariciones de Garabandal”, el Papa le cortó: “No importa, diga a esas gentes que es el Papa quién desea se hagan públicos esos Mensajes y a la mayor urgencia”. Es decir, su práctica aprobación.  Debido a que llegaban a Roma muchas informaciones mal intencionadas y tendenciosamente equivocadas y por otro lado solicitando incluso un decreto para que se prohibiese a los Sacerdotes, Religiosos y Fieles subir a Garabandal, el Papa Pablo VI dio un decreto el 14 de octubre de 1966 sobre las Apariciones para toda la Iglesia por el que no es necesario ningún permiso eclesiástico para publicar revelaciones, visiones, milagros o para ira a los lugares de apariciones no reconocidas aún (Actas Oficiales de la Santa Sede 58/16 del 29-XII-1966), abrogando los artículos 1399 y 2318 del Derecho Canónico vigente entonces. En 1975 Ottaviani dijo a la vidente Jacinta González que él creía en las Apariciones de Garabandal pero que había que tener mucha paciencia y rezar mucho.

Pues eso, que el tiempo se acaba y la necesidad apremia.

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Por José Mª Manrique                          (Aquí en trabajo completo en PDF)