Enrique Castro Delgado: la verdad sobre el “paraíso socialista”

Un documento histórico de primera mano sobre algo de tanta importancia como la formación y actividades del partido comunista español (PCE) durante los años anteriores a 1936 y los de la guerra subsiguiente. El autor no puede estar más autorizado, pues no sólo vivió tal periodo, sino que fue protagonista más que destacado de él. Nadie mejor que él para hablar de un pasado jamás suficientemente conocido.

mm
Enrique Castro Delgado en 1937

Recomendamos en esta ocasión la lectura de dos libros manifiestamente testimoniales escritos en su día por Enrique Castro Delgado, quien fuera fundador el 19 de Julio de 1936 del conocido Quinto Regimiento, unidad de reclutamiento y formación de cuadros militares y políticos del PCE, y posteriormente durante toda la contienda española jefe del Comisariado Político de la zona roja; a él se debe, y no lo oculta, la matanza a sangre fría de los militares sublevados que se rindieron al fracasar el Alzamiento en el Cuartel de la Montaña de Madrid, a los cuales mandó asesinar, según el mismo confiesa con la célebre frase, que tampoco esconde “Matarmatar, seguir matando, hasta que el cansancio impida matar más. Después… después construir el socialismo”.

La trayectoria de su autor fue simple: comunista desde muy joven, inteligente y decidido, fue escalando puestos en el PCE. Su labor durante la guerra le encumbró aún más llegando a formar parte de su Comité Central. En 1939 fue de los “privilegiados” dirigentes comunistas que marcharon a Moscú, llevándose a su mujer, a su madre y a su hermana. Cuando llega a la URSS creyó haber alcanzado el nirvana, pero poco a poco, al conservar su capacidad de crítica y realismo, se fue desencantando hasta terminar odiando la ideología que había sido la razón de su vida. Por puro milagro logró salir de la URSS en 1946 pasando a residir en Méjico, donde escribió su dos únicas y estremecedoras obras “Hombres made in Moscú” y “Mi fe se perdió en Moscú”; primero esta última y luego aquella, bien que recomendamos leerlas al contrario. Terminó por volver a España en 1964 donde a pesar de sus más que gravísimos antecedentes la tan denostada “dictadura” del Generalísimo nada hizo contra él, muriendo en 1965. Si realmente quieren saber quiénes y cómo fueron los dirigentes del la zona roja española y quiénes y qué fueron los de la URSS, no se pierdan ambos libros que, les aseguramos que leerán del tirón. Por último, ambos libros deberían ser lectura obligada para los dirigentes, afiliados y votantes del PSOE, de Podemos, de la CUP, de Bildu y de otras gentes de mal vivir; claro que debido a su cerrazón mental y a su soberbia mucho nos tememos que de nada les iba a aprovechar.

Ambos libros son fáciles de encontrar a muy bajo precio e incluso gratis, tanto en papel como para dispositivos electrónicos de lectura

“Hombres made in Moscú”

Un documento histórico de primera mano sobre algo de tanta importancia como la formación y actividades del partido comunista español (PCE) durante los años anteriores a 1936 y los de la guerra subsiguiente. El autor no puede estar más autorizado, pues no sólo vivió tal periodo, sino que fue protagonista más que destacado de él. Nadie mejor que él para hablar de un pasado jamás suficientemente conocido. A su condición de testimonio excepcional, “Hombres made in Moscú” une la de ser un libro escrito con rabia, dolor, esperanza, sangre y finalmente decepción. ¡Qué gran obra y qué gran lección! Enrique Castro Delgado habla en este libro con el corazón a todos los hombres del mundo. Años de reflexión son volcados en unas páginas inesperadas, terribles, escritas por alguien que ha vivido en el centro de un volcán y que tuvo el valor de dar testimonio fiel, directo y con desgarrada sinceridad de lo que vio y de lo que hizo.

Su valor es enorme, indiscutible. Habla de la ideología como sustrato nocivo del alma oscura de los hombres. Es un libro bien construido, apuntalado por el párrafo breve y contundente. Parece que cada una de las palabras va a estallarnos ante los ojos. Por él pasan todos los personajes relevantes de aquellos años, en especial los dirigentes comunistas. Pero el protagonista principal, como no podía ser de otra forma en unas memorias, es el propio Castro, que habla de sí mismo en tercera persona.

En este libro Castro aparece como un hombre concentrado en su misión, que no es otra que la de imponer los mandatos del Partido para que la guerra se lleve a cabo de una manera determinada que no es otra que despiadada. Él mismo se quita la careta y se muestra como era: brutal e impositivo en sus formas y en su fondo. Sus confesiones llegan a extremos sorprendentes, narradas además con displicencia, lo que anula cualquier posible intento de expiación.

“Mi fe se perdió en Moscú”

El inapreciable valor documental y humano que supone “Hombres made in Moscú” se ve continuado, y si cabe superado, por “Mi fe se perdió en Moscú”, el cual nos atrevemos a asegurar que constituirá un impacto para todo lector interesado en los hechos políticos, sus causas y consecuencias del “paraíso socialista” que todavía hoy no pocos nos quieren hacer creer que fue la URSS.

“Mi fe se perdió en Moscú” es el relato de los seis angustiosos años que vivió el autor en Moscú. El título del libro ya indica su contenido y su argumento. La profunda desilusión de Castro Delgado ante lo que él creía el paraíso en la tierra, se ve reflejada en estas páginas desoladoras y terribles. El frío, el hambre y el terror, sobre todo el terror, fueron los compañeros inseparables de Castro durante todo ese tiempo; llega a decir “Moscú es para mí un gran presidio y yo para Moscú un preso más” y “La URSS es un gran campo de concentración con metro y autobuses”. Este es el fondo del pensamiento de Castro al final de su obra tras esos años de ir, poco a poco, dándose cuenta de lo que era, en realidad, el socialismo. Su estancia en esa enorme ciudad, grande como fría y extraña, su contacto con los otros compañeros Hernández, José Pérez, Dolores Ibarruri, Togliatti, Thorez, aparecen descritos con terrorífica exactitud, así como su inhumanidad y miserias con todo detalle. Castro formó parte de esa nomenclatura, pero  a diferencia del resto conservó siempre un poso de sinceridad y verdad que le hizo, poco a poco, darse cuenta de lo que eran realmente, al tiempo que tuvo el valor de hacer lo posible por alejarse de ellos.

“Mi fe se perdió en Moscú” es una de las confesiones más escalofriantes y uno de los documentos más trascendentes aparecidos sobre lo que fue, y es, el marxismo, sea socialista o comunista. Asimismo, el valor de este libro reside en que todo cuanto en él se dice fue más tarde confirmado por el informe de Nikita Kruschev en el XX Congreso del Partido Comunista de la U.R.S.S., durante la llamada desestalinización. El libro es toda una confesión al desnudo, una visión de lo que un entonces comunista vio y vivió en sus años de estancia en el mencionado país, al que ayer y hoy todavía se le ve por muchos como un nuevo mundo, cuando no es nada más que la expresión de lo peor del mundo.


Deja un comentario