Quien no conozca o no quiera darse por aludido sobre la verdadera esencia del marxismo y de los marxistas, es decir, socialistas y comunistas, pues ambos lo son, puede haberse sorprendido por “el chalecito” del coletas y de “su pareja” del momento; allá él.

Es esencia consustancial al marxismo el hecho de que una minoría, una nomenclatura, es decir, la cúspide de su estructura allá donde haya conseguido implantarse, viva del resto, mejor decir de todos los demás. Así ha sido siempre y así lo será.

  • La cruz y la espada
Ejemplos incuestionables los hay a millares, tantos como estructuras o regímenes marxistas ha habido o hay sobre la Tierra. Recordemos a los dirigentes soviéticos, comenzando por el propio Lenín, Stalin y sus adláteres, con esas dachas y esas clínicas sólo para ellos mientras todos los demás, millones de seres humanos, para ellos inhumanos, malvivían en la miseria. Para qué hablar de los capitostes del PSOE y del PCE, con Carrillo y “la Pasionaria” a la cabeza, no sólo durante nuestra cruda contienda, sino también después en el paraíso soviético, donde la cúpula del PCE disfrutó siempre de todas las ventajas mientras sus propios compañeros sufrían los rigores rojos. Recordemos a Indalecio Prieto del PSOE y su fortuna del Vita mangada a Negrín, mientras los tontos rojos exiliados tenían que buscarse la vida como podían. O las fortunas que han hecho los Felipe González, Alfonso Guerra y demás espabilados sociatas, mientras destruían la clase media obligándola a trabajar más que los esclavos de Cleopatra. Fidel Castro vivió siempre, como su hermano y demás, muy por encima de como lo hacía cualquier potentado capitalista norteamericano, mientras los cubanitos siguen hoy en día conduciendo automóviles de la década de los cincuenta del siglo pasado. Conocimos las villas de la ciudad prohibida rumana donde los Ceaucescu tenían hasta grifería de oro y la hija de Petre Roman, cuya madre fue destacada roja española exiliada en tal país, vivía a lo grande hasta que llegó la revolución de 1989 y se tuvo que poner a trabajar por primera vez en su vida; por cierto que los exiliados rojos en tal país compraban en el economato exclusivo para diplomáticos extranjeros, mientras los rumanitos se indigestaban comiendo manzanas que no se dan ni a los cerdos. Y, en fin, para no alargar recordemos a Mao y los suyos que siempre disfrutaron de todos los placeres prohibidos a los chinitos de toda clase y condición.

Por eso, sólo a los tontos que hoy en día colaboran al resurgimiento del marxismo en España puede asombrar que el coletas y su amor del momento hayan comprado un chalet de tomo y lomo, sin ningún pudor, porque entra dentro de las más firmes creencias marxistas el hecho de que los jefes, los elegidos, los iluminados, los dirigentes, los líderes, tienen derecho a los disfrutes mundanos más caros, lujosos y exóticos, pues no en balde es otro axioma del marxismo que lo que predican de igualdad, reparto equitativo, etcétera, etcétera es… para los demás, no para la nomenclatura, o sea, para la propia casta.

Y no sólo eso, sino que el coletas y su pareja de ahora tan así lo creen y lo tienen asumido, pues no en balde son convencidos marxistas, que lo han llevado a cabo conscientes de que los demás, los de abajo, tragarán o de alguna forma ellos harán que traguen; en última instancia dejándoles ver con su ejemplo que si siguen todos unidos algún día también ellos accederán a esos privilegios, o sea, a un chalet de no menos de 600.000 euros.

La hipocresía más burda y la mentira más cochina son otros de los más importantes axiomas del marxismo; todo en él es incoherencia, mentira y demagogia, eso sí, muy bien hilvanada, trenzada, aderezada y expuesta para consumo de idiotas, tontos o retrasados mentales; lo del chalet como lo de la “ley de mentira histérica”, las falacias sobre la etapa de gobierno de Franco, sobre la “maravillosa y democrática” II República, los 100 años de honradez del PSOE y todo lo que quieran añadir, son todo patrañas, mentiras y falsedades para consumo de ignorantes, analfabetos culturales, estúpidos, idiotas, tontos del culo, mentecatos o malnacidos, que es lo que caracteriza a los marxistas de todo pelaje, clase, condición, sexo, edad o nacionalidad.

  • La cruz y la espada
Y es que los jefes, la nomenclatura, que son los únicos que de tontos no tienen un pelo, saben que los otros tragan con todo, especialmente cuando se les alimenta convenientemente con los pretendidos postulados marxistas, socialistas y comunistas, que tan jugosos se presentan, aunque sólo sean fachada y el contenido o esté vacío o podrido.

No crean que el coletas y su pareja de ahora no lo tenían pensado, que ha sido un paso en falso, que se trata de un error, no, en absoluto, sabían muy bien lo que hacían, sabían muy bien la polémica, momentánea, que iba a levantar su acción, pero también saben muy bien hasta qué punto de estupidez llegan quienes profesan los anti-ideales marxistas, por eso no han dudado en comprarse “el chalecito”, porque saben que por las buenas o por las malas sus partidarios lo aceptarán, bien que mal, pero lo aceptarán, como ya han aceptado cosas como el piso revendido del “senador” Espinar, la beca de Errejón, el no pago de la seguridad social del asistente de Echenique, la financiación venezolana o iraní sólo, eso sí, para la nomenclatura podemita, y demás escándalos conocidos hasta ahora.

No cabe duda de que quien sea marxista, socialista o comunista, es decir, del PSOE o de Podemos, en el caso español, o es idiota o tonto o retrasado porque si a esta hora no se han dado de baja públicamente, no han quemado su carnet en la plaza del pueblo, no han abjurado de tales ideas o no han forzado la dimisión ipso facto de todo tipo de cargo del coletas y de su pareja de ahora es o porque confirman lo dicho sobre ellos o… porque no les importa pues tienen la esperanza de poder hacer lo mismo más adelante, conscientes de que la mentira en la que viven no está reñida, sino incluso todo lo contrario, con el logro de sus… ¿ideales?, no, de sus objetivos personales; en el peor de los casos, ser “cliente” marxista también reporta sus beneficios, caso ejemplar el que viene sucediendo en Andalucía desde hace décadas como pone en eviencia el escándalo de los ERE,s por el cual los Chavez y Griñan han repartido o permitido repartir millones de euros, a unos más que a otrso, claro, entre sus afiliados.

Por último añadir que más tontos aún son los españoles que no profesando los anti-ideales marxistas permiten con su liberalismo utópico y estúpido, con su cobardía y complejos, con sus silencios y omisiones, con sus abstenciones y cambalaches, con su entreguismo y egoísmo, que los socialistas y comunistas, los marxistas, se estén llevando el gato al agua en España desde hace medio siglo y provocando la ruina de todos… bueno, de todos, no, porque ellos tienen su “pasta” siempre a buen recaudo.

  • La cruz y la espada
 Por Fco. B. Ayuso