Por Mariana Villca (Estudiante 5°)

 Cuando una madre decide abortar, no piensa en evitar sufrimiento a su hijo, sino en evitárselo a ella misma, pero lo más nefasto y deplorable además del acto, es el concepto decente que hoy en día se maneja sobre el aborto: “El aborto es la interrupción voluntaria o involuntaria del embarazo antes de que el embrión o el feto esté en condiciones de vivir fuera del vientre materno”. Usada por estudiosos que intentan justificar lo injustificable con argumentos que pretenden ser intelectuales, también ha sido aceptado  por la sociedad que está de acuerdo con esta crueldad que no tiene nombre y se llama ignorancia suprema, pues el concepto real y verdadero es: “El aborto es el acto de matar a un ser humano dentro del vientre materno”, ahora todos tenemos un concepto claro de lo que significa un aborto.

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  • La cruz y la espada
El aborto es considerado como un acto de terrorismo dentro del vientre materno ya que es ejecutada con violencia, desdeño e infunde terror a aquellos que comprendemos lo que es una vida y es aquí donde surge la cuestiónate más polémica, ¿Cuándo comienza la vida?, la vida humana comienza en el momento de la concepción o fertilización es decir con la unión del espermatozoide y el óvulo y esto es ampliamente admitido en la ciencia biológica y médica; pero quienes promueven el aborto definen a una persona como alguien capaz de razonar, por lo que, para ellos un embrión no lo es, como tampoco lo sería un anciano enfermo o alguien en estado de coma.

Hoy en día las personas preguntan, ¿cuál es la controversia con el aborto?, porque no dejan decidir a las madres sobre sus cuerpos?, el aborto tiene que ver con matar una vida que es aún indefensa y está siendo gestada, veamos lo que dice Éxodo 20:13 en las Sagradas Escrituras: “No matarás”, la frase es contundente y es que Dios es el único soberano para dar vida y para quitarla,¡ no!  nosotros.

Ahora mujer, visualiza tu aborto:

“Te  someterás a una intervención quirúrgica en la que los médicos extraerán de tu cuerpo a un pequeño ser vivo, hijo tuyo pero diferente a ti. Después de eso, tratarás de pretender que sólo te extirparon una especie de tumor, a quien no le diste la oportunidad de jugar, correr, ni mucho menos le diste la oportunidad de oírle decir mamá… y en la soledad de tu habitación tomarás alguna pastilla para dormir y evitarás así la imagen mental del bebé que en alguna ocasión sentiste dentro de ti y que te acompañará en tu mente quizá para siempre….

No optes por la opción de abortar. Si tuviste el valor  de tener relaciones  sexuales sin protección; ¡ten el valor,  de asumir la responsabilidad que implica tener un bebé!, que por supuesto es una bendición; y si no vives un embarazo todavía…. respira.”

 Por Mariana Villca (Estudiante 5°)