Anteayer, Martes, tuvo lugar en el Palacio de la Música de Barcelona el tradicional concierto de San Esteban con el cual este año, por ejemplo, los organizadores declaraban que “…pretendían contagiar el entusiasmo de los cantantes y aspirara a tener un mundo mejor a través del canto y de la música…”. Intervinieron varios orfeones y el coro de cámara del propio Palacio.

  • La cruz y la espada

La realidad, como muestran las fotografías que adjuntamos fue bien distinta. El concierto, bajo el amparo del cada día más tristemente célebre 155 fue en realidad todo un alarde de secesionismo y de odio a España, no faltando en el repertorio, entre los villancicos, esa canción vidriosa donde las haya, repugnante y malintencionada que se llama Los Segadores.

  • La cruz y la espada

Como vemos una vez más, todo es una pantomima. Ni 155, ni nada de nada. El Estado de impunidad campa por sus respetos; en las provincias catalana se fomenta, con el apoyo de los partidos “nacionales” el secesionismo; se abandonan aquellas provincias en manos de aquellos cuyo único leitmotiv en la vida es el odio a España; se desampara a los españoles que allí viven dejándoles a los pies de sus enemigos que son los nuestros, los de todos.

  • La cruz y la espada

Ojalá el PP acabe pronto desapareciendo entre la más escandalosa y vergonzosa indignidad; ojalá también Ciudadanos, que es lo mismo que el PP; ojalá el PSOE igual. Y ojalá nos aligeremos de esta monarquía perjura, ingrata, alevosa e infame.

  • La cruz y la espada

Y ojalá sin ellos pueda crearse una fuerza político-social realmente nacional y española que despierte al honrado pueblo español de su letargo, que enardezca los corazones de los españoles, que les desembarace de sus complejos, que les devuelva el orgullo, la dignidad, la hombría, la ambición y el ánimo. Ojalá se logre que Nuestro Señor, Nuestra Madre Santísima y Santiago se apiaden de España y nos den los buenos señores que nos lideren para demostrar lo buenos vasallos que podemos ser.

La Redacción